sábado, enero 30, 2016

El Tebeo de esta semana 5: Marvel Gold Los 4 Fantásticos 4: Los cuatro terribles contraatacan


Llevo todo el día del sábado arrastrándome de un lugar a otro. De la cama al sofá y vuelta, sin conseguir más que un estado de constante malestar. Dolores musculares en los brazos, la espalda, el cuello, el lomo, etc... ausencia de fuerza para moverme. He pillado algo chungo. Como un profesional justo para estar bien jodido el fin de semana. Hoy no he podido cumplir con varias cosillas que tenía pendientes y bien gracias que el fútbol me entretuvo (aunque el Atleti palmase). Ahora a última hora decido aprovechar y escribir cuatro líneas de la entrada de este semana. La verdad tenía planeado hablar de otro tebeo, pero a última hora me ha dado un flus y me decido por esto:


Marvel Gold Los 4 Fantásticos 4: Los cuatro temibles contraatacan.
La editorial Panini lleva unos años encargándose de "rescatar" del olvido el catalogo de los cómics clásicos Marvel de un modo bastante concienzudo. Hoy me centro en la reciente publicación en un tomo de más de 600 páginas con los episodios del primer lustro de los años setenta de la serie de los 4 fantásticos. En concreto los episodios que van del 126 al 150 (con algún extra añadido). Seguro que no es la etapa más lustrosa ni mejor valorada de la serie. Se trata de los episodios de cambio de época, que suponen el abandono de Stan Lee como guionista (Kirby ya había puesto pies en polvorosa anteriormente) y el paso del testigo de una de las entonces colecciones señera de Marvel primero a Roy Thomas y después a Gerry Conway. Son los episodios que empieza a escribir este último los que más me interesan pues se incluyen entre mis favoritos por motivos sentimentales. La etapa de Lee-Kirby quizá sea sacrilego pero me interesa bastante menos.

Dichos episodios son aquellos que leí por primera vez del grupo y casi con total seguiridad mis primeros tebeos Marvel en aquellas ediciones de Pocket de Ases de Bruguera que pulularon durante mi primera infancia en los años ochenta (junto con otros de la Masa o uno chulísimo de Dazzler). Obvia decir que en su momento dichos episodios fueron leídos una y otra vez. Vueltos a leer hoy en una edición más completa que las mutiladas ediciones de aquella época, repaso la aparición del Hombre Dragón, la ausencia de la mujer invisible sustituida por Medusa de Los Inhumanos, la amenaza de Gideón, el delirante episodio de la banda de motoristas voladores y el Conformador, el épico episodio 141 con Anhilus y la zona negativa, el Hombre topo, los cuatro terribles, Namor, La Masa o la boda final de Crystal y Mercurio. Es una etapa que me fascina. Entonces y ahora. Los episodios como no, son hijos de su época y si los leyera ahora por vez primera y sin el componente emocional seguramente me parecerían un poco tontorrones aunque llenos de encanto y dramatismo. No en vano, hasta aquí he obviado el primordial valor de estos tebeos y es que el dibujante principal de esta etapa es el gran John Buscema. En mi baremo personal, ni Kirby, ni Adams, ni Romita sr. ni Ditko, ni cualquier otro... Para mí él es el dibujante Marvel por antonomasia.


La escena más impactante posible.

domingo, enero 24, 2016

El tebeo de esta semana 4: Las Meninas de Santiago García y Javier Olivares

Esta semana toca hablar del último premio nacional de cómic. Un premio que desde mi perspectiva no garantiza nada. Por supuesto es solo mi opinión, pero la mayoría de los premiados; ni fú ni fa. Solo salvo Ardalén como una historia redonda y en un segundo escalón Arrugas y Amarillo que me parecen "apañás", (pero no es lo que más me gusta tanto de Paco Roca como de la serie Blacksad). Los demás aunque tienen su valor, simplemente no son mi rollo y me aburren más que otra cosa.

Con cierto escepticismo me acerqué a leer el ganador de 2015. Un tebeo que por estética de hojear/ojear sus páginas no llamó demasiado mi atención y mucho menos por el temor de caer el soporífero tono que se suele caer en el género del biopic (biografía de personaje ilustre que muchas veces queda solo en el monocorde tema de ensalzar y repetir tópicos ya sabidos por todos). Por supuesto esto es una generalización injusta. Pero a mí este género me tira mucho pa'trás. El protagonismo de Diego Velázquez y su pintura más célebre no despertaban mi interés apriorístico. Soy un ZOTE en lo pictórico, no lo escondo, y desde que cursé historia del arte en COU (hace una vida y media) puedo contar con los dedos de una mano mis conocimientos adquiridos sobre pintura y bellas artes en general.



Pues bien, todo esta negatividad inicial se viene abajo según avanzaba la lectura del cómic. Las Meninas es una historia contada con una estructura a saltos cronológicos. Las escenas escogidas sobre la vida de Diego Velázquez y sus relaciones de histórica-ficción con sus contemporáneos (Felipe IV y su corte, su relación autores como Rubens, Ribera, Zurbarán o su maestro Pacheco...) se entrecruzan con constantes insertos de escenas de diferentes autores de la pintura española y universal; que se imbrican y relacionan en un juego de mutuas influencias con Velázquez (incluyendo a Goya, Dalí, Picasso, Tiziano, Rafael, equipo Crónica, etc...) que consigue enganchar y mantener interesado al lector. La narrativa del dibujante Olivares se adecua perfectamente a la historia y echa abajo mi indiferencia inicial.

En resumen mi impresión de esta novela gráfica no es importante tanto el qué se cuenta como el interés que despierta la historia por cómo se relata. A mi torpe juicio, es una obra estupenda. Reconozco que no soy capaz de identificar anacronismos u otros errores de brocha gorda en la historia contada. Total a mí eso me es indiferente. Según lo veo yo se logra que resalte más lo que se sugiere que lo que se señala. Y eso es lo trascendente del arte ¿no?

viernes, enero 15, 2016

El tebeo de esta semana 3: Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic

Esta semana toca tratar la "rabiosa" actualidad. El pasado miércoles se publicó el último número del enésimo evento anual de la editorial Marvel: las Secret Wars del siglo XXI (no confundir con la secret wars original, o esta, o esta otra secuela). Como viene siendo habitual en los últimos tiempos, Marvel, la editorial paradigma de los tebeos superhéroes (con permiso de otras opciones), cada pocos meses se lanza a vender la burra de publicar la historia épica definitiva, la que será el punto de inflexión el futuro de la editorial, aquella que pasaremos los aficionados los próximos años recordándolo todo, etcétera, etcétera... bueno eso es una sarta de tonterías y lo sabemos. Todo seguirá igual.

A mí me gustan los tebeos de superhéroes mainstream. Acepto sus convenciones y cuando puedo los disfruto como cuando tenía 12 años. Pero a veces se hace muy difícil incluso encontrar un simple entretenimiento.  Mi visión de estos eventos que se repiten últimamente en la editorial (Secret War -en singular-, Dinastía de M, Civil War, Invasión Secreta, Miedo Encarnado, Pecado Original, Vengadores Vs X-Men, Asedio...) es que son tebeos bastante divertidos, bien dibujados, con premisas y desarrollos inmediatos interesantes y que fallan su autobombo, casi siempre su excesiva extensión y seguramente en su concepción de hacer un evento por-que-sí.



La serie actual de Secret Wars es la conclusión de una larga historía-río que se lleva desarrollando en un par de series Marvel los últimos años. Obra de un guionista Jonathan Hickman  desarrollada en dos etapas, primero en la serie de los 4 Fantásticos (uno de mis cómics favoritos como ya expliqué hace tiempo) y en una etapa más reciente de las series de los Vengadores (Vengadores y Nuevos Vengadores).

Lo que me gusta de Secret Wars es que es una historia que sigue un plan. Una historia donde, sin necesidad de repetir las fórmulas de éxito anteriores, se busca contar una nueva trama, que evolucione y que exprime a unos personajes -bien caracterizados- enfrentándolos a situaciones imposibles y haciendo que se creen situaciones de verdadera epicidad. Los superhéroes molan más cuando alcanzan aventuras épicas. Los superhéroes  desde una perspectiva costumbrista -es mi opinión- terminan por aburrir pasados cuatro tebeos. En Secret Wars en tres actos de tres números cada uno (planteamiento, desarrollo y conclusión cada uno con su tempo) se cuenta una historia clásica y emocionante. Con el plus de precioso dibujo de Esad Ribic. Quizá para  disfrutar esta serie completamente hay que dominar las historias inmediatamente anteriores y saber de dónde vienen los tejemanejes que implican del Doctor Muerte, Pantera Negra, Namor o Mister Fantástico (entre otros). En esta ocasión yo sí creo que me acordaré positivamente de este evento Marvel y no por su conclusión sino por lo emocionante que ha sido su seguimiento mes a mes, tebeo tras tebeo. El punto negativo es que la Marvel que nos quedará a los aficionados de esta editorial y de sus personajes, tras este evento, será inevitablemente peor. La pérdida de Jonathan Hickman como guionista (junto con la de Rick Remender los dos mejores que tenían últimamente) hace que lo que venga ahora tendrá que compararse -justa o injustamente- con los estupendos tebeos que estos autores nos han dejado. 


P.D. Por Secret Wars me refiero a la serie principal de nueve números. Todas las demás miniseries que se derivan de la serie principal son absolutamente prescindibles y en su gran mayoría no aportan nada de interés. A estas alturas, ya leí practicamente todas y aunque algunas me gustan objetivamente [Fuerza V, Las Secret Wars de Masacre, Thors, Maestro del Kung Fu, Futuro Imperfecto, 1872, RelatosSalvajes/Weirdworld, El viejo Logan...] la mayoría son o bien anodinas o directamente de muy mala calidad [Las peores para mi gusto fueron: Mundo de Batalla, Spiderverso, la Saga De Korvac y todas las derivadas de los XMen].



sábado, enero 09, 2016

El tebeo de esta semana 2: Last Man de Balak, Sanlaville y Vivés

Sigo con el propósito de hablar de cómics que me parecen dignos de recomendación. Así que es hora de hablar de una de las series -actualmente en curso- que más interés y emoción me despiertan. Se trata de Last Man obra del trío de autores franceses Balak, Michaël Sanlaville y Basten Vivés [publicada en español por Diabolo ediciones]. Una obra que puedo calificar como un pastiche, bueno es un manga francés. Si eso no fuera suficiente para merecer la denominación, además aglutina una serie de referentes disimiles para crear una aventura seriada de puro entretenimiento. Aquí no encontrarás sesudas reflexiones sobre la existencia, esto es un manga de aventuras. Punto. Pero hay más.



Primero hablaré de cómo llegué yo a acceder a un manga, cuando es el género que menos leo y con el que por lo general menos afinidad encuentro. Hace un par de año leí por casualidad un par de obras del autor Bastien Vivés, quedé fascinado por sus obras de estética principalmente realista-costumbrista (sospecho que escribiré/recomendaré más adelante sobre algunas de ellas: El gusto del cloro, En mis ojos, Polina, Amistad estrecha, La gran Odalisca... ) y desde entonces he intentado leer todo lo que ha caído en mis manos. Casualmente he accedido a casi todas su obras a través de préstamo bibliotecario. Yo soy muy de ese rollo antiguo de leer de biblioteca. Desde hace unos años en Madrid y alrededores hay varias bibliotecas con estupendos fondos de cómics, en una de ellas (Luis Martín Santos de Vallecas) me topé con los dos primeros ejemplares de esta serie. Al ver el nombre de Vivés le di una oportunidad y caí en la trampa. Ya estoy enganchado a la historia.



Por contar brevemente del manga en sí (y sin destripar demasiado) diré que la trama empieza con la llegada  al pueblo del Valle  de los Reyes - un lugar indeterminado fuera del tiempo - de Richard Aldana, un personaje de aire pendenciero y misterioso, justo para el inicio de un torneo de artes marciales. El azar quiere que Aldana haga pareja en el torneo con la pura encarnación de la inocencia: el niño Adrián Velba. Adrián es el hijo de la voluptuosa panadera del pueblo - Marianne- y el cual es el alumno más inexperto de una escuela de artes marciales local. Desde la bisoñez e inocencia de su punto de vista veremos avanzar una historia de iniciación y descubrimiento (al menos en el primeros compases de la serie) que mezcla elementos de fantasía, magia, aventuras, romance, misterio, violencia, traición, etc. En definitiva un pastiche . La premisa inicial de la historia es un claro homenaje a Dragon Ball, pero si algo tiene de estupendo esta serie es su imprevisibilidad. Cuando algo parece que va a ir por un derrotero, todo cambia y, la trama y sus personajes se adaptan hasta el próximo giro de los acontecimientos. Los personajes van mostrando sus secretos según avanzan los volúmenes (llevo leídos cinco de los doce como mínimo que tendrá la serie), evolucionan en un juego contante con el horizonte de expectativas del lector y nada resulta ser lo que parecía en un principio. Solo hay una cosa que se me hace difícil de llevar con esta serie, lo complicado que se hace esperar hasta la publicación del siguiente tomo.


domingo, enero 03, 2016

El tebeo de esta semana 1: Wimbledon Green de Seth

Estamos en 2016. Debe de hacer casi una década que el formato del bloj está pasado de moda. Siguen imperando las imágenes sin texto, los titulares sin desarrollo y la expresión ajena sobre la propia. No le pillo el punto a ninguna de esas opciones y me sigo identificando más con este soporte obsoleto. Un año más me propongo escribir más... escribir más aquí y en general. Centrándome en lo que aquí corresponde, observo las estadísticas de publicación de los últimos años: 2015 dos entradas, 2014 tres entradas, 2013 ocho entradas, 2011 otras ocho... todo indica que esto está abandonado. La única excepción fueron las 50 publicaciones de 2012 y porque me obligué a dar fe del propósito chorra de ver al cine español de estreno. Es muy cutre, pero voy a volver a usar un ardid parecido para obligarme a escribir acerca de lo que sea. Esperando que por hábito o por vergüenza de solo hablar de una sola cosa me obligue a escribir algo más y de paso superar esas 50 publicaciones de hace casi un lustro.

Para facilitarme a mí mismo la tarea, voy a hablar de aquello que últimamente más me interesa: los puñeteros tebeos. El objetivo que me propongo es hablar de un tebeo cada semana de 2016. De aquí a diciembre una entrada por semana. ¿Lo conseguiré? Se admiten apuestas a ver si llego a Febrero.
Las condiciones de partida: No voy a hacer análisis exhaustivos, ni pretendo dignificar el medio, ni sentar cátedra, ni tampoco destriparé argumentos (en la medida que sea posible), ni me centraré en un género, ni hablaré solamente de novedades...  solamente buscaré escribir un par de párrafos con mis impresiones intentando recomendar cómics que me gustan e incitar a su lectura.


Empezando que es gerundio:


1. WIMBLEDON GREEN EL MAYOR COLECCIONISTA DE CÓMICS DEL MUNDO de Seth

Creo que mis palabras por hiperbólicas que sean se quedarán cortas para decir lo mucho que me gusta este cómic.


Empezaré diciendo que su autor Seth Guelph, al que antes de llegar a este cómic conocía por otro tebeo suyo "La vida es buena si no te rindes"  una obra que me gustó bastante, pero que no me llegó a cautivar por cierto tufo gafapasta y snob. Me explico, ya que esta tendencia se repite en otras obras de cómic de "autor" y que personalmente me enerva bastante. El autor que sea, tiende a menospreciar el mundo del cómic comercial (seguramente eufemismo para decir superhéroes) por su ínfima calidad y cae en una dinámica de autodulgencia e incomprensión hacia su arte. Vale, no te gustan muchos cómics y la mayoría te parecen una hez. Estoy de acuerdo, pero ¿no pasa eso en toda actividad digamos creativa? por cada pintura, escultura, poema, novela, ensayo, película, graffiti o lo que se te ocurra que consideramos de una calidad óptima ¿no hay cienes y cienes de ejemplos mediocres? Una actitud  que yo denomino el síndrome Alan Moore, que se repite en muchos autores y aficionados al  cómic. ¡Superadlo ya, ostías! 

Bueno que me desvío del tema. Lo bueno de Seth es la sensibilidad que trasmite para hablar de aquello que le apasiona. En el caso en que nos encontramos, Wimbledon Green, es una historia que nos presenta una serie de protagonistas esperpénticos con un comportamiento obsesivo y rayante en lo ridículo. La élite de los coleccionistas de cómics. Solo con esta temática a mi ya me tenían enganchado, pero la historia va mucho más allá.

 Un microcosmos ficticio iniciado que a través de una estructura narrativa fragmentada, donde cada personaje a modo de testimonio nos documenta sus vicisitudes, sus filias, sus fobias, sus interrelación con los otros coleccionistas (a la vez compañeros y rivales), los autores a los que admiran, las colecciones inencontrables que buscan con tesón, las rencillas con los otros coleccionistas y sus mezquindades. Progresivamente desde esa perspectiva múltiple se nos relata el misterio acerca de quién es el más esperpéntico de todos, Wimbledon Green - el mayor coleccionista de cómics del mundo-  de cómo apareció de repente e igualmente desapreció pasado un tiempo. El centro de acción es la anécdota que hace girar las vidas de estos coleccionistas; la desaparición de la colección Wilbur R, Webb, una suerte de santo grial del catalogo de cómics desaparecidos.

Es encomiable la labor de creación de autores, personajes y obras ficticias de sabor retro  (con estética de los añejos cómics cómicos) que realiza Seth para dar verosimilitud a los personajes y su peculiar afición. Y es aquí donde encuentro aquello que más me toca la fibra. Cuando Seth empatiza con esta caterva de chalados que ha imaginado y los humaniza haciéndoles hablar de aquello que les emociona. Sin duda alguna, mi fragmento favorito del cómic (aunque hay varios que me encantan) es el relato de Wimbledon Green de su serie de cómics favorita "Fine and  Dandy", una obra aparentemente menor del célebre Lester Moore (autor ficticio). Wimbledon cataloga la colección de 36 comic-books protagonizados por dos vagabundos, explicando las características de la misma y sus múltiples curiosidades.



Puedo continuar con más aspectos de la obra, pero creo que ya es suficiente y solo puedo destripar más su contenido; si has leído esto espero haber despertado tu curiosidad y que intentes leer esta novela gráfica/tebeo. Yo creo que es una lectura maravillosa y desde que la conocí hace un par de años he releído varias veces, sin perder un ápice de emoción. No puedo encontrar un piropo más redondo.

P.D. Leerás por ahí que Wimbledon Green tiene una continuación o que forma parte de un díptico con otro cómic de similar espíritu, formato y temática. Se trata de "La G.N.B.C.C. La hermandad de historietistas del Gran Norte" en mi opinión es otro cómic estupendo, totalmente independiente pero algo menos redondo. No dudes en darle una oportunidad pero intenta empezar con W.G.

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