lunes, noviembre 30, 2009

La nostalgia es el mal encarnao.

Hace un par de meses conservaba cuatro muñecos de Pressing Catch WWF de Hasbro, aquel boom que a principio de los 90 (yo estaría en sexto o séptimo de EGB) y que encandilaba a los infantes de mi edad. Las coces imitativas en los recreo eran legendarias. Recuerdo vívidamente como cuando los compré yo ya tenía la idea de que jugar con muñecos no era propio de mi edad (11-12 años aprox.). Y fueron los últimos muñecos de mi infancia (aunque de adulto me he comprado cienes de juguetes más) y recuerdo la vergüenza que pasé una vez que unos amigos subieron a mi casa y dejcubrieron el ring que me había hecho yo con un contrachapado y cuatro clavos. Pues bien, veamos lo que ha sucedido veinte años después tras un par de búsquedas en ebay y cuatro perras gordas. Una vez más demostrando mi desmesura consumista, esos cuatro moñacos se han convertido en esto:



MACHO KING & MISTER PERFECT



TED 'EL HOMBRE DEL MILLON DE DOLARES' DIBBIASE & ANDRÉ EL GIGANTE.



MONTY, POLICIA MONTADO DEL CANADA & HONKEY TONK MAN



KOKO B. WARE & THE BRITISH BULLDOG



BIG BOSS MAN 'EL POLI LOCO ' & BRUTUS BEEFCAKE 'EL BARBERO'



SMASH & AX 'LOS DEMOLITION'



TYPHOON & 'TERREMOTO' EARTHQUAKE



ANIMAL & HAWK 'LA LEGION OF DOOM'



EL ÚLTIMO GUERRERO & HULK HOGAN


JIMMY 'ESTACA' DUGAN & 'ROWDY' RODDY PIPER 'EL GAITERO'


MISCELANEA DE OTROS [IRS EL INSPECTOR DE HACIENDA, LOS SACAMANTECAS,TITO SANTANA EL MATADOR, AKEEM, RICK 'THE MODEL' MARTEL, SARGENTO SLAUGHTER, TORNADO TEXAS, JAKE 'SERPIENTE' ROBERTS, 'RAVISHING' RICK RUDE, BRETT 'THE HITMAN' HART, RANDY SAVAGE ' MACHO MAN Y, 'LOS ROCKEROS']

En fin, ¡cuánto me hace falta pagar una hipoteca! Lejos de arrepentirme estoy encantado con esta absurda inversión. Siempre me va a fascinar el Pressing catch de esa época, me parece algo hiperchanante que ejemplifica lo mejor del sueño americano a medio camino del porno y los superhéroes. Lástima que no tenga donde poner mis muñecos y los tenga que guardar en un caja esperando a que juegue con ellos.

P.S. mi colección estaría más completa con unos muñecos de Orient Express, El marinero Tarugo y el loro de K.B.W.

lunes, noviembre 23, 2009

Como tocar algo cálido y lleno de pelusa.

Después de comer estaba que me llevaban los demonios del hastío. Antes que quitarme el chándal de estar por casa y encaminar mis pasos hacia la calle con dirección a mis 5 horas de academia. Hoy especialmente insufribles (¿Alguien recuerda las inmortales obras de Alfonso X o ‘El Conde Lucanor’?). La pereza se multiplicaba pues mi estado podía resumirse con la idea de querer licuarme y desaparecer bajo un sumidero. A pesar de todo pensé en mi status vital, saqué fuerzas de flaqueza y salí de casa. Eché en la bolsa algo de lectura para leer en el metro y la elección que tomé determinó mi momento favorito del día de hoy.

La lectura elegida era un tomo de los comics clásicos de ‘La guerra de las Galaxias’ que había cogido prestado de la biblioteca. En cuya introducción algún ‘pieza’ decidia definir el concepto ‘nostalgía’ el absurdo título de esta entrada. Para cualquiera, el único interés de estos tebellos es que son originarios de la época en que sólo había UNA película y hacían lo que querían con los personajes por ridículo y desatinado que parezca ahora. Francamente malos, por cierto. Pues bien, sentado en el metro hojeaba las páginas con desgana mientras realmente escuchaba la conversación de unas ‘Vanes’ adolescentes poniendo a sus novios (y a los de las demás, claro) a caer de un burro, cuando en la segunda parada veo que se dirige a mí un chico de 17-18 años. Nada podía augurar cuales eran sus intenciones y ni en un millón de años podía imaginar lo que me preguntó en pleno año 2009:

- Oye ¿Sabes si es verdad que van a hacer otras tres películas?.

¿Pero qué…? ¿Había viajado p’atrás en el tiempo a 1990 en la era previa a Internet y al acceso indiscriminado de toda información inútil, para que una persona con toda su ilusión, abordase a un desconocido para preguntar semejante cosa? ¿Y por qué debía saber yo la respuesta? Perplejo no se me ocurrió nada mejor que contestar con mi mejor tono de aquiescencia que:

- No hagas caso, llevan veintipico años con lo mismo… -

¡Toma ya! sin despeinarme. Entonces el chico que ya salía por la puerta señaló el tebeo que yo sostenía y se justificaba de un modo que me sigue pareciendo a partes iguales fascinante y enigmático:

- Es que en casa somos muy de comics Marvel y tal…

Ojala el destino me vuelva a cruzar con él. ¡Qué bien sienta la empatía condescendediente!

martes, noviembre 17, 2009

Cantares de gesta más allá del medievo.

Primero Menéndez Pidal, después (para rebatir sobretodo)Colin Smith, Deyermond y otros guiris se devanan los sesos intentando definir lo que es la épica hispana y sus caracteristicas. Yo lo tengo claro si me toca en la oposición el tema 42, aunque lo tenga que meter con calzador, también voy a hablar de esto:




El día que Roman Kosecki subió a los cielos y contra el mejor equipo que yo haya visto nunca.

sábado, noviembre 07, 2009

Vamos a un bar, no puedo más.

Ayer dije en voz alta y enérgico tono una cosa que pienso en firme desde hace mucho tiempo:

- ¡Estoy hasta los huevos de los bares de modernos! –
Lo cierto es que si salgo de cañas por el centro de mi bienamada Madrid y te dejas llevar por gente que presume recordar el nombre de los garitos a los que ha ido un par de veces, lo más normal es que te arrastren (después de haber andado una buena caminata) a bares infectos en los que además de soplarte una pasta por lo más prosaico como pueda ser un caña de cerveza o un bitter kas. Yo no encuentro ninguna mejora objetiva en relación con el bar –mal llamado cutre- de toda la vida. Además siempre que alguien, seguramente por hastío, hace el intento de entrar a tomar algo en el primer garito que se cruza, siempre hay algún visionario que tenga la poca vergüenza de menospreciar el concepto de bar tradicional utilizando el término ‘fritanga’. Esta tendencia sinceramente me enerva.

Por ello, con el simple ánimo de demonizar en contra de aquello que me subleva y la paupérrima esperanza de que el mundo cambie a mejor, procedo a esbozar unos preceptos que nos ayuden a valorar correctamente un bar.

a) La música en un bar está fuera de lugar.
Si lo que aparentemente quieres es conversar con tus acompañantes escuchar música carece de sentido. Si lo que intentas es que la gente disfrute de la música es necesario poder bailar y un lugar destinado para ello, pero este local no es un bar de cañas es un disco-pub o discoteca. Si no quieres bailar y lo que quiero es oír música lo mejor es ponerte unos auriculares.


b) La higiene de un bar es un concepto relativo.
La mayor farsa que yo observo entre los dos tipos de bares que conozco es el tema con respecto a la higiene. No sé porque razón el inconsciente colectivo tiene la idea que los bares de todalavida-mal-llamados-cutres son un estercolero de infecciones. No estoy diciendo que estén limpios como una patena, pero me da la sensación de que al ver alguno escrito en un cartel alguno de los siguientes conceptos: ‘patatas bravas’, ‘torreznos’, ‘oreja a la plancha’… o ver las paredes decoradas con baldosines o azulejos blancos; ya hay que pensar que es un sitio poco higiénico. Ayer oí como alguien llamaba a esto bares cuarto de baño. Mientras que si entras en un local mal iluminado en el que en las mesas haya manteles de colores en tonos pastel y taburetes de madera viejunos, todos distintos y mal pintados con un bote de pintura morada hay que razonar que es un sitio encantador incluso con un halo de misterio. Pista importante: La oscuridad impide que veas la suciedad lógica que hay en un local público de restauración. La limpieza la debería determinar el servicio, no la decoración.

c) Un bar tiene su propia idiosincrasia.
Un buen bar debe tener máquina tragaperras y palilleros. Esta sentencia no es original mía, pero me lo vuelvo a apropiar una vez más porque considero que es completamente certera, yendo en proceso inductivo desde lo más intrascendente hasta la sublimación del concepto 'bar'. Este precepto no suele fallar y desconfía de un bar si carece de uno o ambos elementos.

d) El camarero de un bar ha de ser un buen profesional.
Un camarero debe estar pendiente de su trabajo. Esto que es una aparente tontería, visto lo visto cada vez parece más raro de ver. Seguramente es muy injusto generalizar, y de todos mis argumentos este es sin duda el más prejuicioso y menos racional, pero si hago una lista de todos los bares que he estado en mi vida y pongo en un montón los camarer@s uniformados (con pajarita a ser posible) y en otro montón l@s camarer@s ti@s buen@s con piercings, tatoos y peinados guays, no tengo ninguna duda qué montón se lleva peor nota media teniendo en cuenta el servicio que me han dado. Lo que realmente quiero decir es que en un bar se me debe atender correctamente, tan rápido como sea posible y con cierta amabilidad. Que me atienda una maciza o un macizo me debería importar cero patatero.

e) El desarrollo temporal de un bar debe ser amplio.
Un bar no debe ser un tugurio nocturno, debe tener un horario amplio y en consecuencia atender las necesidades del día: desayunos, aperitivo, comida, merienda, merienda-cena y cena. Un bar que sólo sirve copas y sólo abre por las tardes-noches no es un bar.

f) Un bar es un lugar de reunión social.

Es decir para mí, un bar debe ser un lugar donde haya gente de los más diversos pelajes y no un guetto de corrientes socioculturales. Acostumbro a ver bares en los que sólo hay un tipo de clientela ya sean modernos con flequillo, gays con barba, opositores a notaria con el Lacoste sobre los hombros o aficionados a la tauromaquia, la homogeneidad no es un valor positivo para un bar. El ideal de un bar es aquel donde nada más entrar vislumbras a un cincuentón con pinta de tarado con gafas de culo de vaso escuchando un transistor, junto a él un grupo de universitarios ebrios y unos taxistas jugando al julepe. Cada vez esto es más raro de ver y llegará un momento que debamos encontra este tipo de sitios esto en novelas. El tipo de bar que aborrezco y que antes he denominado como ‘bares de modernos’ se caracteriza por esta homogeneidad social; raro es ver un alguien que no esté dentro de un perfil 20-30añero en su interior. Imaginemos una situación hipotética, si yo entro en una frutería y veo que esta repleta de clientas jubiladas lo que pienso es que esa frutería está genial y seguro que la relación calidad-precio es óptima. Sin embargo, si entro en una frutería y me encuentro que sus clientes son mayoritariamente actores, estudiantes de bellas artes, periodistas, filólogos y toda suerte de tirarrollos, lo normal es huir estratégicamente de ese local como de la peste.


g) El alcohol no es lo único que sirve un bar.
Es muy importante que un bar tenga un respaldo culinario detrás de la ingesta de alcohol. Generalizando again, en este punto es donde más falla el bar cutre tradicional que bien es cierto que peca de falta de originalidad en lo que respecta a sus cartas. Muchos caen en la repetición de tapas (chorizo-morcilla-bravas-calamares-etc…) y descuidan la calidad de las mismas. Que algo se sirva en muchos sitios no implica que en muchos sitios lo sepan hacer bien. El ‘bar de modernos’ aunque bien es cierto que suele tender a la originalidad de platos, y hay muchos sitios donde puedes comer cosas ricas, también encuentras una irritante desproporción calidad/tontería étnica. Aquí no sé decantarme y tengo que recurrir al criterio individualizador, según el sitio comes mejor o peor. Aún así un par de dogmas para equivocarse lo mínimo. En un bar cutre si encuentras una carta de sándwiches extensa y con especialidades propias (por ejemplo: Sandwich Las Nieves) arriesgate a probar. Busca la especialización. En un ‘bar de modernos’ si lo que te ofrecen de comer está presentado en el formato ‘Tosta’ hay elevadas probabilidades de que sea una castaña con un poco de pimentón y/o perejil por encima. Evita las tostas.


Con esta guía inútil de lo que a mí me gusta en un bar, me despido hasta más ver.

miércoles, octubre 28, 2009

Así pasen 5 años

Su estado había empeorado en el transcurso del último año, pero al mismo tiempo le había confortado profundamente el pensamiento que antes no había sabido apreciar debidamente.
Robert Musil - 'El Hombre sin atributos'


El pasado lunes se cumplian cinco años desde que empezase esta bitácora. Con un total mientras redacto esto de 90,609 visitas. Es una tontería celebrarlo como tal, pues hace un par de años que mi actividad en ella solo puede calificarse como una irregular sucesión de estertores de muerte. Aún así, he perdido un valioso fragmento vital en reflexionar en qué he cambiado y ha cambiado mi vida en el último lustro y aunque no llego a ninguna conclusión que me inunde en un continente de diha, sí veo algunas cosas que me han cambiado y que me hacen sentir orgulloso con respecto a mi yo de hace cinco años:

1 - Terminé la carrera. Soy un inútil con estudios superiores.
2 - Tengo un curriculum repleto de trabajos vergonzantes en los cuales siempre he salido bien parado.
3 - Finalmente encontré mi vocación laboral.
4 - He cumplido mi proposito de viajar al extranjero cada año.
5 - Me siento más a gusto conmigo mismo y en mi relación con los demás (aunque puede que no sea una vía de dos direcciones). Al menos creo mantener la mayoría de las amistades que he hecho estos años.
6 - Tras mi vuelta del Erasmus hago todo lo que está en mi mano para no practicar nada de francés. Espero que lo poco que sabía se vaya erosionando de mi mente.
7 - Sigo teniendo las mismas aficiones estructurales de mi personalidad.

Seguramente me olvido algunas cosas y ahora podría hacer otra lista (mucho más larga)de las cosas que han ido a peor, pero por una vez no voy a dar el tono de plañidero autodesprecio que tan poco sé controlar. Pronto más y mejor...

martes, septiembre 29, 2009

El barrio de Maravillas.

- Oye, ¿Tú has escuchado algo alguna vez sobre el padre de Franco? -


Hay una tienda que visito ocasionalmente en el centro. Un lugar donde además de la búsqueda y adquisición de bienes de consumo que empleo para colmar mis enormes ‘aBujeros’ existenciales, y donde además encuentro la cordial charla de su tendero. Un hombre que dice tener cincuentaymuchos años, aunque te habla como si tuviera muchos más. Un individuo que intenta paliar su aburrimiento contándole sus cosas a cualquiera que pase por allí. Como un buen profesional en hablar con desconocidos contándoles su rollo, estos descubrirán que es complicado ignorar la charla o simplemente cortar para despedirse. Esto no quiere decir que lo que te esté contando sea un tostón, ni mucho menos. Tampoco que siempre sea la repanocha, a veces las peroratas se desvían a temas de poco interés: política local, música ye-ýe, hembras, el tiempo meteorológico, lo mal que va el mundo, etc… Pero el buen oyente sabe esperar a que la cabra tire al monte y termine por encauzarse a sus 'greatest hits'. Lo sé porque hoy mismo he escuchado como relataba a una pareja, palabra por palabra, unas historias que me contase hace un mes y pico. He de reconocer que esto me resulta más entrañable que pesado. El tema que más le gusta es la analepsis del Madrid de los años 50 y 60. Un tema en mi opinión fascinante porque como un juglar moderno sabe empatizar con su audiencia. Primeramente hace un recorrido por la zona centro y como han cambiado las zonas de lo que eran a lo que son. Pero su mayor logro es que sabe captar la atención de su público objetivo, salpimentando su relato con dos técnicas narrativas infalibles: las leyendas (cotilleos) de celebridades (de la época) y aderezar las historias con prostitutas.
Con estos dos ardides narrativos cualquier historia anodina colma de interés y expectación al más pintado. Y si las sabes combinar adecuadamente, podrás alcanzar la gloria con facilidad.

Un ejemplo de lo que digo es como este señor empieza a contar sus cosas de cómo ha cambiado Madrid, y como cuando no había Corte inglés, existían unos grandes almacenes por Fuencarral donde iban a comprar las señoras de tronío como la reina Fabiola. Pero donde también acudían los más insignificantes pelagatos. Entonces hace referencia a una señora mayor que ejerce la prostitución en las calles aledañas desde hace 40 años y como en aquella época acudía a esos almacenes a comprar tela y patrones para hacerse sus vestidos. Allí los mismos empleados que atendían a Fabiola de Mora y Aragón consorte de Balduino I de Bélgica, se llevaban a la señora puta a un aparte y a cambio de que le enseñase las tetas, se dejase magrear o hiciese otras aplicaciones se llevaba gradualmente más metros de tela.

Aunque mi historia predilecta de este hombre es una que empieza de cómo donde ahora se enfilan las pubs, tiendas y outlets de moderneo en las calles de Malasaña (antes conocido como Barrio de Maravillas), otrora estaba la calle más comercial de Madrid, con las mejores joyerías de la capital y encima de esas joyerías estaban los lupanares de alto standing, donde sólo podía subir uno si era ministro o similar. Pero allí también estaba guardado uno de los mayores secretos celosamente ocultos del régimen franquista. La residencia del padre del caudillo, donde vivía amancebado con su ‘Querida’. Y en ese momento te pregunta si alguna vez has oído algún dato sobre el padre de Franco. Y lo normal, creo yo, es contestar que no. Entonces te explica como Franco no soportaba a su padre que había abandonado a su madre y en represalia no dejaba que su progenitor cumpliera con el sueño de su vida que era ser miembro de la masonería.

Por más que pienso en estas historias, poco o nada me importa su rigor o si son o no ficción. El que alguien pueda contarte estas cosas es para mi completamente reconfortante.

martes, septiembre 22, 2009

La vuelta al cole & [CBDIDS XII]

Ya me adentro en la segunda semana de desempleo. El plan hasta Junio 2010, es dedicarme a estudiar para el examen de oposición. Aunque ya he tenido tiempo más que de sobra para mentalizarme, empiezo a darme cuenta de lo duro que me va a resultar imponerme a mi mismo una rutina y una obligación sin que nadie me vigile: un jefe, un profesor, el miedo a que se enteren mis progenitores... esos benditos agentes externos de presión. Me gusta decir que soy la inconstancia hecha carne y en cierta medida es verdad. Llevo unos días tonteando (no tiene otro nombre) con el temario de oposición y miro hacia delante con vértigo, ¡cuántos meses me quedan!, y como ahora ¡lo poco que me preocupa lo mucho que tengo por hacer!

Voy a intentar volver a escribir en el bloj. Como siempre me va a salir más barato que la terapia (parece ser que me saldría carísimo) y podré escribir tochos enormes haciendo más patente si cabe mi victimismo (eso dice un test de feisbuc sobre mis patologías) a los demás. Algo que espero sirva para desahogarme y para ustedes mis bienamados lectores (¿quedará alguien?) que me deis un buen par de ostias de realidad de vez en cuando. Buena falta me hacen/harán.

Bueno siento volver con esta entrada tan patética, pero es que me encuentro bastante desorientado (bueno, incluso más de lo que es habitual) y esto al fin y al cabo versa sobre mí.

Por contar algo más lúdico y sin aparente relación con lo anterior, (puede que sí, puede que no) contaré últimamente estoy teniendo unos sueños rarísimos (de los cuales tengo ya alguno para relatar aquí como en otros tiempos), lo cual me alegra porque llevaba mucho tiempo sin tener sueños tontos con tanta prodigalidad. Por ejemplo, esta mañana me he despertado alterado a causa de que mi yo onírico tuviese un conejillo de indias que me daba grandes preocupaciones.

(INTERLUDIO EXPLICATIVO)Antes de empezar al meollo de la historia contaré que un referente que aparece con recurrencia en mis sueños son los hamster. Unos bichos que tuve durante grandes fases de mi infancia y a los que visto ahora con perspectiva del siglo XXI les daba una vida terrible por culpa de mi “cariño”. El leit motiv que se ha repetido innumerables veces en mis sueños con los hamsters es que sigo teniéndolos, pero me olvido completamente de ellos. Alimentarles, limpiarles, prestarles atención, etcétera. En cualquier momento en el transcurso de cualquier sueño, sea lo que sea, aparece esta preocupación y me sumerge en un vórtice de ansiedad por ir a mi casa, comprobar si siguen vivos y pueda darles de comer. Una sensación terrible amigos que me lleva aquejando años. Ahora volvamos a la vuelta de tuerca sobre el tema que tuvo mi última ensoñación…(FIN DEL INTERLUDIO EXPLICATIVO)


El intrépido roedor era todo el Houdini de los jerbos. Conseguía escaparse por mucho que le cambiase de jaula y este hecho hacía que tenerlo como mascota fuese un continuo quebradero de cabeza. En mi fuero interno no me preocupa que el conejillo de indias se escapase y se perdiese, o que royese un cable eléctrico y se quedase pegado al pulirse la protección de plástico (razón por la que murió uno de mis hamster de niño) o cualquier otra catástrofe que pusiese en peligro su vida. No. Mi preocupación se encaminaba hacia sus vecinitos jaula: mis (una vez más) hamsters. Una intuición me hacia pensar que si el conejillo podía salir de su jaula era para introducirse en la de los hamsters.

Cada vez que pillaba al bicho maligno con apariencia inofensiva intentando escaparse de su cárcel de inexpugnables hierros, manifestaba mi intención de separar ambas jaulas. Por supuesto, mis intenciones eran frustradas por múltiples motivos y visto con recelo y desconfianza por otros humanos (es decir, mis progenitores). Al final se resolvió el misterio que hizo despertarme con taquicardia a las ocho de la mañana. Al coger al conejillo de indias en un último intento de fuga, acercándose con aviesas intenciones a la otra jaula, el conejillo intentarme dar un mordisco reconociéndome como su enemigo. Yo lograba zafarme del mordisco conejil, pero me percataba de que había algo irregular. Al fijarme descubría que el roedor tras sus característicos dientes delanteros (los paletos de toda la vida) tenía dos colmillos de vampiro. En ese intante me despertaba saliendo de la tremenda tensión del sueño.

Me fascina como soy capaz de tener los sueños con las historias más bobas del mundo y que (seguramente) sean el reflejo de mis más hondas preocupaciones. Pero eso sí, a saber cuáles son.

Hasta la próxima.