martes, junio 26, 2012

Españoladas de cine: Junio 2012.

Vamos con el sexto mes y por consiguiente la décimo primera y décimo segunda películas españolas del año. Mencionar lo dificil que se ha hecho acudir al cine este mes, sobre todo durante la primera fase de la "Eurocopa" cuyos partidos ocupaban (felizmente) todas las tardes, sin dejar un huequecillo para acudir al cine.
Como novedad y copiando la idea de las entrevistas en la contraportada del diario "El País" donde se comenta que se han tapiñado el entrevistador y el entrevistado durante la entrevista; he decidido añadir (a nuestro nivel de cutrerío) en las fichas de las películas los refrigerios (a veces delirantes) que compramos en algún ultramarinos/chino/deli antes de entrar a ver la película que toque.


TÍTULO:  MIEL DE NARANJAS
Ficha en filmaffinity y Trailer:
Fecha de visionado: 19/06/2012
Cinematógrafo: Cines Princesa.
Sesión: Martes tarde (18:30h.)
Número total de espectadores en la sesión: 58 (no es una errata) aunque hay que aclarar que era el martes del cine a un euro para los mayores de 65 años. Si queremos ser 'ejcrupolosos' y siendo especialmente benévolos adjudicando edades: solo 6 espectadores de los 58 parecíamos tener menos de 65 años.
Puntuación: 5 (sobre 10)
Docta opinión: "Miel sobre hojuelas" es una película española de posguerra más. No es original, no se descubre ni la rueda, ni el fuego, ni la penicilina. Está correctamente rodada. El guión está bien estructurado y cierra la historia correctamente. Sin alardes (salvo un homenaje clarísimo a George Lucas). No da gato por liebre. Es lo que es: La misma historia de las dos españas que hemos visto siempre. Los españoles bien vestidos y los españoles vestidos de proletarios. Unos más malos, otros más buenos. No te vas a quebrar la cabeza desentrañando su significado o intención.
Los actores principales son (como parece ser norma general en las nuevas generaciones de actores jóvenes) el colmo de la pavisosería, pero se contrarresta por el buen hacer de los actores talluditos: Eduard Fernández, Karra Elejalde, Carlos Santos o los cameos de Ángela Molina o Antonio Dechent (quien clava los militares franquistas como ya se vio en "Tío Vivo circa 1950" de Josep Lluis Garci).
Caso aparte es el del personaje del "Cencerro" de quien esperas (con ganas) su muerte durante toda la película, pero que -desafortunadamente para el espectador amigo de los finales felices- no se produce; ni siquiera cuando justo antes de emprender una misión de la resistencia anti-franquista le promete al "prota" volver sano y salvo tras la misma. Como todos los conocedores de los códigos cinematografía sabemos  eso debiera haber culminado con su inevitable fallecimiento. En casos como este es cuando uno se da cuenta lo mucho que debemos aprender todavía de Hollywood.
Escena predilecta: La mejor escena no es original de la película sino un fragmento del NO-DO donde se ve al generalísimo y sus colegas pejcando (Caprice de dieux). A pesar de eso, sí hay una escena original digna de mencionar y pasar a los anales de la historia del cine español: el plano sostenido del cadaver de Karra Elejalde. Sin destripar nada, solo esta merece la pena por toda la película.
Como colofón, diré que no he entendido la metáfora (sí la hay) en el título de la película. Un personaje tiene como nombre en clave "Miel" y otro personaje con el que no guarda relación alguna lleva siempre consigo un cesto con nranjas, una por cada familiar fallecido en la guerra civil. En mi completa ignorancia el título carece de sentido y bien podría haberse llamado "Bote de celo de perra en chaqueta roñosa".
La nominaría a los Goya 2013 por: Actor secundario Karra Elejalde y Actriz secundaria Ángela (dándolo todo) Molina.
Probabilidad de revisionado: Podría ser si me aburro lo suficiente en un buen puñao de años.
Merecía una subvención de dinero público: No.
Piscolabis: Una coca-cola zero, un nestea y dos toffees.




TÍTULO: EL MUNDO ES NUESTRO
Ficha en filmaffinity y Trailer:
Fecha de visionado: 26/06/2012
Cinematógrafo: Paz.
Sesión: Martes tarde (19:25h.)
Número total de espectadores en la sesión: 8
Puntuación:  5 (sobre 10)
Docta opinión: Las cartas sobre la mesa. Esperaba ver la peor película del año (superando incluso a "Katmandú"). Los antecedentes no podían ser peores: Cine de humor andaluz (malo); basado en una serie de sketches de éxito viral en internet (tóxico); aplauso de la siempre imparcial -y poco amiga de la hipérbole injustificada- crítica cinematógrafica española que temarariamente emparentaba la peli con Berlanga o masterpieces como "Atraco a las 3" (letal).  Todo apuntaba a que sería una soberana mierda que sólo podría hacer gracia a seres de una o dos neuronas.  Mis espectativas estaban a una altura muy baja, al nivel de la infamia absoluta. Sinceramente esperaba un sketch de hora y media de los Morancos... o incluso algo peor. Perdón, me retracto, no se me ocurre nada que pueda ser peor que eso.
Debido a esas bajas espectativas, afortunadamente me he encontrado con una película con ciertas dotes de simpatía y algunos brotes de gracia genuina y puedo darle con mi total benevolencia un suspenso alto o un aprobado bajo. He de decir que en está calificación cuento con los atenuantes de ser una película de bajo presupuesto, autofinanciada y sin subvenciones. Dados estos condicionantes económicos y la comparación por la profesionalidad que tienen otras producciones (¡¡madredediosbendito!!) que hemos visto en los últimos años hacen que esta intentona cinematográfica "independiente" cristalice una suerte de romanticismo en mi punto de vista crítico y no me cebe en sus fallos con exceso de mala voluntad -incluso más allá de mis propios prejuicios-.
Ahora ya sí hablando de la película, se trata de una comedia de situación que tiene buenas intenciones y en cierta medida avanza victoriosamente hacia su objetivo: divertir y entretener. A pesar de esas buenas intenciones y tres ideas ciertamente ingeniosas el experimiento no deja de ser una película bastante mediocre. En primer lugar parte de una premisa fallida: la gente con acento andaluz es automáticamente graciosa diga lo que diga (ver el caso especifico del duo de atracadores y sus diálogos).  ¿Esos mismos diálogos tienen la más mínima gracia más allá del acento? Para mí no, y por tanto me parecen una hez. Tras este velo aparentemente necesario de meridionalidad en la trama no se oculta lo que no es más que una ensalada de tópicos, clichés e ideas trilladas... todo ello aderezado con unas gotas de sentimentalismo caduco y trasnochao. Los actores están bien en sus papeles, pero el guión no da más de sí y poco más se podía hacer. El parecido con el cine de Berlanga es el mismo que pueda tener un huevo con una castaña. En definitiva, otro "éxito" del cine español.
Escena predilecta: El mash-up de los títulos de crédito mezclando rap andaluz, "Dame Veneno" o "Heroína" de Los Calis. Si eso no cuenta como escena, lo que más me ha gustado son las escenas de los reporteros a pie de calle a lo "Andalucía directo".
La nominaría a los Goya 2013 por: ¿Dirección novel?
Probabilidad de revisionado: ¿Por qué no? Mis tragaderas son amplias.
Merecía una subvención de dinero público: Porque otras lo tengan y esta no, no significa que esta debiese tenerlo.
Piscolabis: Aquarius de Naranja (yo), refresco de Guaraná (Cho.) y bolsa de gominolas variadas (I.)



Y con esto dejamos la aportación del mes, en la que quedaron fuera varios títulos: Destacando el atrayente debut como actor de Christian Gálvez en Ni pies ni cabeza (que no llegamos a ver por descordinación nuestra), Els nens salvatges de Patricia Ferreira y otras nada atrayentes como Sueño y silencio, Evelyn y  En fuera de juego. También se ha estrenado el evento adolescente de la temporada, pero tiene toda la pinta que la veremos en breves fechas.

lunes, junio 04, 2012

¿Puede decir cuál es su mejor vitud y un defecto?


Cuando me toca responer a la pregunta que da título a esta entrada nunca sé que decir.
Toca lidiar tiempos difíciles, no quiero dedicar este espacio a levantar mi voz contra las injusticias y señalar a los responsables pues temo que fácilmente terminaría incitando a la sublevación, la quema de múltiples instituciones y otras cosas peores.

Como mucha otra gente en este instante me encuentro en la búsqueda de empleo. Las oposiciones que dije preparar se han “suspendido” o mejor dicho están en suspenso, hasta que dentro de tres o cuatro meses seguramente dirán que se anulan. Esto me deja sin un plan con qué hacer con mi vida a cualquier plazo de tiempo. Obviamente intento buscar ocupación de “lo mío” (otro concepto caduco que empiezo a liberar de mi mente) con el envío de currículos por toda la geografía nacional con bastantes pocas esperanzas de conseguir nada. Siendo más realista me dedico a buscar trabajos de cualquier índole donde crea tener alguna opción de ser contratado. Ahora mismo no preocupan ni el dinero, ni mi imagen socio-económica, ni el horario, ni las condiciones (respetando siempre con unos mínimos –verdaderamente mínimos-)… lo prioritario es tener algo que hacer.  Como soy filólogo y mi experiencia laboral se  resume en: docente-teleoperador-vigilantedeseguridad-y-reponedor mi espectro laboral es reducido y mis expectativas son notablemente bajas.
En resumen, me encuentro en la misma tesitura que la que tenía hace diez años solo que entonces era un inocente veinteañero y podía elegir poner el listón donde quería para desempeñar un trabajo de mierda. Total si no me interesaba y lo dejaba; tendría muchos otros donde elegir. Esto me llevaba a una suerte de soberbia –o quizá era solamente inconsciencia- que me hacia hacer el gañán en las entrevistas de trabajo, realizando siempre algún despropósito con la intención de descolocar al encargado de recursos humanos al que tocaba entrevistarme. No recuerdo cómo empezó esto, pero poco a poco me fui haciendo consciente de que tras estas “metidas de pata” solían contratarme; y visto los resultados hacía pocos esfuerzos por controlar mis impulsos de autosabotaje.  La mayoría de las veces me limito a contestar a alguna cosa soltando alguna respuesta del todo imprevisible que me hace quedar como un completo idiota. Quizá ser un patán en un valor en sí mismo para ser contratado. No sé porque razón insondable pero es algo que me hace especial gracia por encima de la obtención del trabajo. Recuerdo alguna un poco peor que incluso hoy me avergüenza reconocer, pero hay otras que no.  
Hace una buena pila de años ocurrió en una entrevista ante tres mujeres de RRHH a las que contaba soberanas sandeces para conseguir un trabajo de teleoperata que tendría alguna característica que entonces llamaba mi atención. Cuando concluyó y debía encaminar mis pasos a la salida, la primera entrevistadora alargo su mano para estrechármela pero me despedí (–solo-Odín-sabe-por-qué-  sin venir a cuento de nada) repartiendo sendos ósculos a las dos primeras y siendo consciente que era un gesto contextualmente  inapropiado, di marcha atrás dándole un fuerte apretón de manos a la tercera. Recuerdo sufrir un colapso de vergüenza al salir de la oficina pero fui elegido para desempeñar el trabajo. La táctica de los besos de despedida se volvió a repetir en una segunda ocasión (aunque esa vez no ocurrió por mi culpa) la primera vez que me contrataron como profesor en un instituto. Dos de dos.
Otra que me viene a la cabeza sucedió hace poco más de un año cuando realicé una entrevista para hacer contenidos didácticos para una editorial catalana. En un momento de la entrevista mientras se me exponía a grandes rasgos en qué consistiría mi labor, la muchacha que me entrevistaba y tenía que decidir si yo era adecuado para el puesto, me explicaba que para realizar el trabajo habría que ser creativo e inmediatamente me consultó si me interesaba ese aspecto del trabajo. Inexplicablemente mi patosa respuesta fue: - No, yo no me considero especialmente creativo. – Inmediatamente pensé que no se podía contestar nada peor. ¿Qué se puede esperar de alguien que te dice que no tiene ningún interés en el margen de libertad creativa que hay en su labor? No pasó ni media hora tras la entrevista cuando volviendo a casa me llamaron para decirme que el trabajo era mio. Lamentable, lo sé.


Hasta hace poco tener una entrevista de trabajo era una forma de divertimento. Me encantaban, cuanto más modernas y con más supuestos motivacionales, juegos de rol en grupo y tonterías psicológicas contenían mejor lo pasaba. En el último mes he hecho cinco entrevistas cuatro de estas para trabajos de pacotilla – hoy mismo he hecho la última- y es obvio que algo ha cambiado en el ambiente. A diferencia de otros tiempos mi impresión es que el clima reinante está muy lejos de ser distendido y relajado. Parece que solo ser seleccionado para hacer una entrevista de trabajo ya es una suerte, aunque sea para una porquería que hace tres o cuatro años no hubieras ni sopesado acudir.  Ves a licenciados trajeados de cuarenta años sobre cualificados para un curro de teleoperador para media jornada o a veintimuchañeros sin experiencia asentir servilmente ante la retahíla de condiciones ultrajantes que te ofrece una empresa de servicios. No los critico, es del todo comprensible necesitar un medio de ganarte el pan y se vislumbran verdaderos dramas personales.  Hay tantos candidatos para cualquier cosa que es una verdadera lotería ser elegido y cada uno juega sus cartas.  Me gustaría continuar esta entrada cambiando el tono plañidero por un pensamiento positivo o alguna gracia sarcástica, pero creo que lo voy a dejar así...
¿O quizá mejor un vals?

Lo + seguido