sábado, mayo 19, 2012

Llévate una gimnasta olímpica para casa.

Los playmobil son mi perdición.
Esta mañana acudía al "Mercado del juguete de Madrid" donde hoy y mañana se celebraba una "Feria de coleccionistas de Playmobil". Como ya había acudido en otra ocasión a uno de estos eventos y quedé fascinado, se imponía repetir. Engatusé a mi hermano para que me acompañase y pusimos a mi sobrina S. como vil pretexto para acudir . Inevitablemente me dejé los dineros para incrementar la población de mi tradicional belén navideño (¡anda que no va a quedar chula la virgen María haciendo ejercicios en las barras paralelas!). La cosecha de clicks:


SVELTANA KORKHINA, CAMPEÓN DE HALTEROFILIA, ELVIS PRESTLEY, GEISHA Y ANIMADORA.


 LOS MISMOS DE ANTES AÑADIENDO UNA NADADORA Y LA VAMPIRESA.


Lo peor de todo es que aunque me arrepiento (parcialmente) del dinero gastado, no dejo de pensar en las cosas que me he dejado por comprar. ¿Quién me acompaña mañana otra vez?

viernes, mayo 18, 2012

Españoladas de cine: Mayo 2012.

Este mes no hubo excesiva fortuna. No había mucho donde escoger y además el nivel ha sido bastante bajo. Como novedad decir que la pizpireta I.H. se armó de valor y se unió a nuestra apuesta al menos por este mes. Esperamos que aguante el tipo en los próximos estrenos. Bueno, procedo a desgranar mis opiniones sobre las pelis del mes (poco bueno hay que decir):


THE PELAYOS
Ficha en filmaffinity y Trailer:
Fecha de visionado: 03/05/2012
Cinematógrafo: Acteón
Sesión: Martes tarde (18:05h.)
Número total de espectadores en la sesión: 15
Puntuación: 4  (sobre 10)
Docta opinión: El loable esfuerzo de los responsables de "The Pelayos" de intentar hacer un cine de género comercial que puede interesar a un público más o menos amplio (en lugar de "a nadie" como es habitual), no oculta el principal inconveniente que viene lastrando la cinematografía patria en la mayoría de los casos: la falta de talento o capacidad suficiente para llevar a buen puerto las buenas intenciones con que seguramente se inician los proyectos. Esta peli me resulta un ejemplo paradigmático de lo que digo. En un momento determinado después de ver, por ejemplo las relativamente recientes: "Casino", "21 Black Jack", "Lucky you" o cualquiera de las de trílogía del guayísmo de "Ocean's Eleven"... alguien piensa; pues este tema está muy bien y se podría hacer una película más que curiosona de corte clásico con el tema del juego y los casinos, solo que situada en España. Dicho y hecho. Surge una historia, la producción se pone en marcha y se termina. El resultado final no pasa de ser una soberana mediocridad. No es una pésima película, pero estamos en lo de casi siempre: personajes absurdos, interpretaciones ramplonas (Daniel Brühl está especialmente horrendo), una historia ridícula, trama carente de verdadero interés y ejecución sin el más mínimo momento de verdadero encanto. A pesar de todo esto, se puede decir que es entretenidilla aunque podría haber dado muchísimo más de sí.
Escena predilecta: A falta de lago mejor la aparición en los créditos finales de un trabajador llamado "Xesc Fábregas" (escrito tal cual).
La nominaría a los Goya 2013 por: Nada.
Probabilidad de revisionado: Poco probable.
Merecía una subvención de dinero público: No Rotundo.




SEIS PUNTOS SOBRE EMMA
Ficha en   filmaffinity y Trailer:
Fecha de visionado: 17/05/2012
Cinematógrafo: Princesa
Sesión: Jueves tarde (18:30h.)
Número total de espectadores en la sesión: 8
Puntuación: 3  (sobre 10)
Docta opinión: La Sinopsis que había leído de esta película se resumía en: "Es la historia de una joven invidente que desesperada por ser madre decide hacerlo por las bravas". Hasta aquí yo podría esperar una peli de pocas pretensiones, una historia tópica de aprendizaje personal presentado en la forma de una comedia romántica o quizá ir un poco más allá y lograr algo fresco  o incluso original. Por desgracia no se cumplieron las mínimas expectativas, ni ninguna otra. La historia es demasiado previsible y el trio de protagonistas resultan excesivamente antipáticos (cero empatía). Ambos motivos llevan a desinteresarte por la película y mirar reiteradamente el reloj para comprobar si han pasado ya los 90 minutos de metraje. Una parte de la historia sucede en un grupo de terapia para personas con diferentes minusvalías (invidentes, parapléjicos, sordo-mudos…), allí donde el personaje de Vero Echegui conoce al maromo de la película, pero paradójicamente es cuando ceden el protagonismo a los otros personajes (cualquiera – incluido el perro lazarillo-) cuando el nivel de sopor decrece y tampoco es para tirar cohetes.  La moraleja final para “tontolhabas” no justifica una película entera. En resumen, un fiasco.
Escena predilecta: La escena de la aparición de Donatello. Un oasis en medio del desierto.
La nominaría a los Goya 2013 por: No hay Goya al mejor actor canino, así que nada.
Probabilidad de revisionado: Altamente improbable.
Merecía una subvención de dinero público: No, la aparición en una escena de una playa y del Teide (por las buenas) no justifica que haya recibido dinero de Canarias.



Y poco más hubo donde elegir. Dejamos sin ocasión "El sexo de los ángeles" de Xavier Villaverde y un documental con Javier Bardém sobre la realidad de los refugiados saharahuis (que de ser elegida por mis acompañantes precipitaría el incumplimiento por mi parte de la apuesta).
¡A más ver!

martes, mayo 15, 2012

White trash

Basura blanca. Con este título parece que se imponga hablar del reciente campeón de la liga de fútbol español, pero no van por ahí los tiros. En este caso la denominación se refiere a mí mismo y a la justa denominación que creo merecer. Justo derecho por varios motivos pero sobremanera por lo que he hecho el pasado fin de semana: Viajar a Barcelona. Este hecho no es digno de escarnio, todo lo contrario visitar la ciudad Condal siempre es un placer. No es ningún secreto que me declaro abiertamente catalanista  y aunque madrileño siempre veo todo lo procedente de els païsois catalans con una mezcla de afecto y (en algunos aspectos) envidia sana.


El problema estriba en que en esta ocasión no he entrado precisamente por la puerta grande, sino todo lo contrario y además con premeditación.  Lo hice del modo más vil e impropio de un hombre que se vista por los pies. Como he dicho antes, viajando en autobús. Con absoluta claridad recuerdo haber levantado el puño en alto y haber jurado ante testigos que jamás volvería a realizar un autobús de un trayecto superior a tres (o máximo) cuatro horas. Con ese tipo de promesas que uno empieza a ir acumulando según va superando los veinticinco años. Unos compromisos –normalmente por aparentes naderías- que son las metáforas pintiparadas del tránsito a la madurez y a una vida más digna. Por ejemplo, me vienen a la cabeza: no sentarme en el suelo, o jamás cometer el pecado de beber chupitos, bajo ningún concepto ir unos días de camping, o acudir a un festival de conciertos que dure varios días, o lo antes mencionado de no hacer viajes  largos en autobús.  Juramentos que inevitablemente se han manifestado tras perpetrar esas mismas acciones con fatídicos resultados. Con una voluntad de hierro te comprometes  a no recaer en lo mismo; con los ojos vidriosos por la emoción y las mejores intenciones, sabiéndose uno que ha dado por zanjada una época de lerdo aprendizaje y máxima estulticia que no debe tener vuelta atrás.

Sin embargo, si uno es un “costras” con poca o ninguna palabra (como sin duda es mi caso) puede suceder que se den los condicionantes apropiados para que se coma sus palabras y vuelva a perpetrar aquello que certificó no repetir. Hipótesis: Imagina que una moza de veinticinco años procedente de Europa del este (por ejemplo) me invitase a ir de camping; o a sentarme en el suelo; o a beberme un chupito; o a ver un festival de música de tres días para ver a Manu Chao; o todo esto junto. ¿Estoy completamente seguro de que no iba a obnubilárseme el cerebro y haría a alguna de esas cosas o quizá todas? Habría que verlo.
Volviendo al hilo de la historia que estaba intentando explicar;  la causa de fuerza mayor por la que me metí entre pecho y espalda dos viajes Madrid-Barcelona (ida y vuelta) en un espacio de tiempo de 25 horas fue el siguiente: Ir a ver un partido de Balonmano. El año pasado el BM Ciudad Real transfirió su equipo para convertirse en el BM Atlético de Madrid. Desde que saltó la noticia. Cho. y yo nos hicimos socios del mismo(*) y hemos disfrutado toda la temporada de liga Asobal y partidos europeos en Vistalegre. A estas alturas de la  temporada, el equipo estaba a dos puntos del líder, el FC Barcelona intersport, por lo que el partido en el campo del Barcelona era trascendental para poder aspirar a ser campeones de liga. Nos enteramos que una peña estaba organizando un viaje para animar al equipo por un precio casi ridículo. Como principal inconveniente el viaje se realizaba para llegar el mismo día del partido y regresar tras su conclusión.
Sopesamos las opciones, pros y contras, posibilidad de hacer el viaje de ida en autobús y volver por otros medios. Pero finalmente  (considerando principalmente el factor económico) valoramos la experiencia como un todo. A pesar del palizón físico que supondría para nosotros, bastante talluditos para estas lides, el aliciente real estaba en pasar un día entero conviviendo con aficionados al balonmano del Atléti  y así lo haríamos. Habría que dejar una visita a Barna más convencional  para otra ocasión.  ¿Qué nos íbamos a encontrar? Como era previsible “lo peor” se dio cita en el viaje y aunque entre los compañeros de viaje había gente agradable y razonablemente educada, también aparecían esa suerte de ultras que hay en todas las aficiones deportivas que yo sólo puedo calificar como chusma. Este tipo de “personas” que va buscando bronca, rezumando prejuicios y violentando a la gente que esta a su alrededor quienes merecen mi más agrio desprecio. Me da igual que alguien tenga veintipocos años, si tu nivel de ingenio es decir “hijodeputa” en cada frase es que eres un tarao sin gracia. Bajo mi criterio el momento más lamentable del viaje fue cuando al llegar a Cataluña y atravesar una cabina del peaje algunos de estos, empezaron a gritar paletadas como “Yo soy español” o proclamas anticatalanistas sacando una bandera de España por la ventanilla. Aún me pregunto que pretendían demostrar y porqué cojones tenían que intentar ofender al trabajador de una cabina de peaje. La respuesta es un misterio. Por más que hubo un par de puntos negros de este tipo; el viaje fue bastante agotador; el hecho de que solo estuvimos  ocho horas en Barcelona y no nos movimos más que por dos manzanas en las cercanías del Camp Nou… he de reconocer que el viaje mereció la pena. El partido fue absolutamente espectacular (ganamos aun equipazo como el Barça Intersport, aunque nos faltó un gol para igualar la diferencia de goles.), pudimos ver a Q., tomarnos unas cañas con él y un anecdotario que aumenta nuestros conocimientos sobre las intrigas maquiavélicas para conseguir el trabajo de ser la mascota del Atléti “Indi” o las variantes socio-estéticas que tiene un jevi de hoy en día. Estas cosas sí me merecen la pena.


Siendo un cutre a veces se consiguen óptimos resultados.

jueves, mayo 10, 2012

Eroii din Bucuresti

Anoche iba en Renfe a Neptuno y pasé todo el trayecto departiendo con un joven que me abordó al verme con mi bufanda y mi chándal del atléti para explicarme que la final se había jugado en su país. En 20 minutos de trayecto planificamos los fichajes para la próxima temporada.

Ya he visto ganar a España un mundial de fútbol(*) y sinceramente no me hizo ni la mitad de ilusión de ver al Atléti ganar (en cualquier ocasión) un título. Esta entrada sólo es para recordar la alegría de ayer. Para mí es importante.


 LA PLANTILLA CAMPEONA DE LA EUROPA LEAGUE 2012

   
                                            ANTONIO LÓPEZ


ARDA TURAN EL JUGADOR QUE MÁS MOLA DE LA PLANTILLA

martes, mayo 08, 2012

Curso básico de interpretación de sueños XII

Rescate de otra de las secciones "clásicas" del pasado de este blog. Aquella en que me dedicaba a prosificar los sueños más extraños y/o vergonzantes que acaecían desde mi subconsciente y que conseguía recordar al despertarme. De vez en cuando ocurre que estos aúnan uno a varios de los elementos que los hacen perfectos para formar parte del blog; Véanse: A) Co-protagonismo de celebridades de medio pelo que en lo onírico resultan ser mis allegad@s. B) Notables dosis de vergüenza propia para el que escribe. C) Alumbramiento público de los más pueriles de mis miedos y fobias del momento – en ocasiones tremendamente obvios-. D) Narrativizar una historia en la medida de lo posible partiendo de un inicio “in medias res”, una ausencia de orden lógico y una panoplia de escenas/cuadros sin ton ni son. Todo ello maquillado por un débil hilo conductor que sirve para dar cierta coherencia (inexistente a todas luces) y a la par buscar un torpe disimulo de una interpretación racionalizada.

Mi más reciente sueño parte de la siguiente premisa: estoy en una mega comida familiar. De esas en las que a modo de boda gitana están invitados primos-hermanos, primas lejanas, sobrinos-nietos, con-cuñadas, ex-maridos, ‘ante-nueras’, ‘sobre-ahijados’… y todas las variantes (reales o inventadas) en tres o cuatros grados de separación genealógica. En dicha celebración, por supuesto está invitado mi colega (de-toda-puñetera-vida) Arturo Valls. Agasajado por mis parientes como una auténtica celebridad y por su reciente éxito como presentador de un concurso. A los ojos de todos a su alrededor le hacía estar en la cresta de la ola. Pero todo no era más que una mascarada. Arturo en petit comité me confensó que estaba hecho polvo pues estaba harto de su trabajo. Al parecer no es oro todo lo que reluce para una star televisiva. Me relataba como el trabajar como presentador de concursos diarios en televisión no era más que un curro alimenticio pero que su verdadera aspiración era triunfar en la interpretación. Una y otra vez sacaba el tema de no entender por qué la serie “Gominolas”(*) fue un fracaso y tuviese que cancelarse. Ahora como presentador ya nadie le tenía en cuenta para las series que se iban a rodar. Se estaba encasillando. En este punto mi papel como su colega consistía en transmitirle consuelo. Pero yo procedí a reprender su actitud. Desde mi punto de vista su situación es la de ser un privilegiado y la verdad no entendía cómo podía preferir hacer series de Globomedia y similares, antes que poder presentar concursos exitosos (seguramente también para Globomedia) para rellenar las tardes de los jubilados del país. En ese punto le expliqué como mis propios progenitores veían encandilados su concurso cada tarde antes del concurso que presenta Carlos Sobera. Entonces intenté hacerle ver que su verdadera meta debiera ser desbancar a este último como el más ilustre de los presentadores de concursos del país. Su misión debía ser perfeccionarse y terminar barriendo el suelo con su actual némesis: Carlos Sobera. No cejar en ese objetivo hasta que todas las abuelas de este país le tuviesen como el yerno por antonomasia. Es decir, llegar a convertirse en un ícono mediático de la tercera edad como Ramón García. En ese punto Arturo cambió de parecer y me agradecía mi punto de vista que cambiaría (sin duda) su vida a mejor para siempre. A partir de ese instante su presencia se diluyó entre la de otros familiares.


Como el festejo familiar se celebraba en la casa de mis progenitores, yo terminé por agobiarme y decidí retirarme al piso de arriba (es un “chalese”) para ocultarme en mi habitación donde decidía echarme una cabezada [durmiendo dentro de un sueño igualito que en “Origen (Inception)"]. En eso que caía en esa orgásmica sensación de perfecta dormitación que se produce cuando te echas un rato antes de comer – quién lo probó lo sabe-. Despertaba en una armonía perfecta de absoluta y plena pereza ante las llamadas de mis familiares que me requerían para la comida advertidos de mi intencional escaqueo. En una lucha fratricida entre mi deseo de seguir sobando tan a gusto y las obligaciones de formar parte de un clan familiar. Inevitablemente pesaron más estás últimas. Bajaba las escaleras, observando como en lugar de estar todos sentados alrededor de una mesa, la comida era algo mucho más informal, cada comensal portaba un plato de papel y se acercaba a la mesa para servirse la pitanza. En ese instante descubría cuál es la comida estrella del día. Una novedad culinaria que estaba haciendo maravillas entre los invitados que no hacían más que regalar los oídos de las cocineras. Dicho plato consistía en una especie de buñuelo con la blanda textura de masa de donuts y su glaseado gelatinoso. Algo que con solamente verlo empalagaba, pero que tenía otra característica verdaderamente repugnante. Los buñuelos de masa se movían por sí mismos en cada uno de los platos. En ese instante observaba con detenimiento los buñuelos y compruebaba como se ondulaban y retorcían sin excepción. Veía como lo hacíann antes de introducirse en las bocas de mis familiares y como chorreaban esa suerte de pringue gelatinoso. Mi primera y lógica postura era la de negarme a probar semejante asquerosidad. Como hienas, mis familiares censuraban mi postura y me afeaban el gesto pueril de no probar algo hecho con el mayor de los cariños por las matriarcas de mi propia sangre. Zaheridos en su orgullo algún familiar aprovechó mi aturdimiento para poner en mis manos un plato con uno de los buñuelos traqueteantes. Arrugué el hocico con asco y me acerqué para olerlo. No olía a nada desagradable pero seguía desconfiando. Observaba que nadie empleaba cubiertos y lo engullían empleando sus propias manos. Yo necesitaba ver qué había en el interior y me alejé a la cocina en busca de un cuchillo con que partirlo. Así lo hacía. Procedía despacio temeroso de estar cercenando la vida de algo que al fin y al cabo se estaba moviendo. Abrí una incisión en centro de la masa goteando la gelatina azucarada que lo recubría. El fláccido buñuelo se retorcía con violencia y a través del orificio asomaba y se escabulló el más repugnante de los bichos: una escolopendra. Perturbado por el asco gritaba y entré en cólera. Volví a la reunión familiar y delante de todos abrí con el cuchillo varios buñuelos para que todos viesen mi descubrimiento. De cada buñuelo descubría su respectivo bicho de múltiples pies. Mi enajenación se incrementó y entre berridos buscaba que mi familia compartise mi total repulsión y asco. En contra de lo que cabria esperar, todos me miraban con estupor y me intentaban calmar como si fuese un loco de atar que se altera al ver a alguien comerse una gamba o un langostino. En ese instante de total incomprensión y azoramiento, desperté. Y con esto terminamos por hoy. Se agradecerán los profundos análisis interpretativos, los juicios de valor de andar por casa, así como los más hirientes comentarios o toda suerte de mofas y escarnios. Hasta la próxima.

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