Esta misma mañana salía de un establecimiento público con las manos ocupadas y mirando al suelo como un gañan cuando de repente mi cabeza ha chocado de improviso con un cristal transparente, dándome lo que viene a denominarse un señor ostión. Mientras recogía del suelo las cosas que se me habían caído Para más inri resulta que estaba rodeado de un grupo de ociosos adolescentes vestidos como raperos malotes sin la más mínima consideración para preguntarme si estaba bien, han procedido a despollarse en mi cara (Dios los bendiga). Mientras, yo argumentaba inútilmente que no había visto el cristal, porque estaba muy limpio que de reojo veía perfectamente señalizado con pegatinas rojas redondas y adicionalmente con unos churretones de mierda que se veían a kilómetros.
Todo esto lo cuento, no por necesidad de autohumillarme en público, más bien por un concepto que me atormenta desde hace algun tiempo. No recuerdo muy bien hace cuanto tiempo, ví en la tele un reportaje tipo Madrid Directo en la que se enumeraban las excelencias de la risoterapia en una especie de curso/seminario/whatever pergeñada por el típico psicólogo de marcado acento porteño (sight) y realizada en un centro cultural de mala muerte. Mientras un grupo de gente que solamente puedo calificar como sin-carisma se dedicaba a darse barrigazos contra globos que se dispersaban por el suelo, el visionario psicólogo se explayaba con su perorata sobre que el mundo va pésimamente porque lo que entendemos por humor no son variantes de reírnos y humillar a otro, nuestro prójimo, en vez de lo saludable que resultaría la teoría de "la risa porque sí" sin hacer daño a los demás. No debería ni decirlo, pero este argumento además de insostenible en el mundo real, me asquea hasta la nausea. Quizá por que soy un clasista de los que justifica la necesidad de una sociedad de innegable crueldad donde no nos falte el indescriptible placer de descojonarse a costa de los demás. Llamalo superviviencia, ya que a mi todas y cada una de las cosas que me hacen gracia se basan en una relación causa-efecto en la que una persona/colectivo/ideología son el blanco en algún grado de burla cruel. Si no es así sostengo que simplemente no tienen gracia. ¡Amen!
Para concluir añado un llutiub que me hace gracia y que indudablemente es a costa de algo. Se trata de un clásico moderno que me descubrió Cho. y del que acertadamente dijo era el mejor videoclip rodado en territorio español.
CEUTA - VICEVERSA - ELLA
martes, junio 26, 2007
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