martes, octubre 23, 2007

La información veraz y pertinente

Me considero una persona con un mínimo interés por enterarme de aquello que pasa en el mundo, mas reconozco que tengo un colosal problema para prestar algo de atención a los espacios de noticias que nos proporcionan esta, nuestra querida sociedad de la información. Los mass media y el mundo del periodismo en general me cargan bastante: la radio no consigue captar mi atención, los espacios informativos televisivos me hastían y los periódicos (tanto digitales, gratuitos como los ‘de verdad’) así como cualquier tipo de revista, me aburren soberanamente.

En este desolador panorama del que sólo me repercutiría una total desinformación, encuentro, allá donde cualquier otro menos se lo esperaría, mi oasis de búsqueda e indagación para preocuparme de cómo afectan los giros y retruécanos del mundo a mis semejantes. Este inagotable filón de auto actualización es la prensa deportiva. Un lugar que lejos de abastecerme de los resultados y tejemanejes de las distintas competiciones deportivas, me facilita el no pecar de ignorancia acerca de los ámbitos más peregrinos. Cojamos el diario Marca y pongamos el día de hoy como ejemplo, viendo aquello que un lector avezado puede encontrar si busca entre líneas, más allá de si Raúl debe fundarse de nuevo la elástica de la roja o cualquier otra parida similar de puro relleno.

Podemos darnos de bruces con información veraz de conflictos bélicos allende nuestras fronteras, historias de integración social de nuestros jubilados, leyendas de autosuperación humana ante la adversidad y difamación, relatos de las dificultades de la adaptación de los inmigrantes a la sociedad española, frívolas crónicas del mundo del corazón, cotilleos del mundo del espectáculo, noticia de crónica de sociedad bodas, comuniones y bautizos o incluso avances de los nuevos experimentos sociológicos de la próxima temporada televisiva. Todo esto y más, que se me habrá escapado de un soso martes de ramplona información.

sábado, octubre 13, 2007

Esta infinita y patética belleza

[…]
Los buenos escritores –no hace falta
repetirlo- son aquellos
que saben siempre, exactamente,
cuándo no deben escribir.
Pero ése
evidentemente
no es mi caso.
Roger Wolfe, en ‘Días pérdidos en los transportes públicos’

Hoy tras pasar el día festivo de la hispanidad en una de las tradicionales y maratonianas comidas gourmet en la queli del amic M.B. (mil gracias por mantenerme en lista a pesar de los pesares), mi intención era pasar todo el día delante de la pantalla del ordenador con la parte burocrática de mi trabajo, que por supuesto he ido dejando pasar hasta prácticamente el último momento, mas el sol que entraba por la ventana me empujaba a hacer algo por salir un rato a la calle. Así me recordé a mí mismo que eran los últimos días de 'La feria del libro antiguo y de ocasión de Madrid' (versión otoño) y este año no había pasado a dar una vuelta por el paseo de Recoletos a darme un voltio y buscar alguna ganga literaria. Dicho y hecho, aproveché las horas de siesta para acercarme y como casi siempre he vuelto a casa con las manos llenas un par de novelas de E.L. Doctorow: 'Ragtime' y 'Billy Bathgate' a cuatro eurillos unidad. Y además un par de libros de poesía. Algo que me extraña pues es un género del que suelo pasar completamente, pues normalmente me aburre todo lo que no entre en lo que yo llamaría el 'canon Ángel González', ya que creo que lo que busco en poesía no es más que pequeñas gotas de ingenio que fuercen mi media sonrisa autocomplaciente y poquito más. Pero como para toda regla hay excepciones, hoy entre las pilas de libros ajados y llenos de polvo se han cruzado en mi trayectoria visual un libro de poemas de Vladimir Nabokov titulado 'Poemas desde el exilio'(versión rusa/española en preciosa edición de la colección La Cruz del sur, Pre-Textos) que hace tiempo regalé y me quedo el reconcome de haberlo adquirido también para mí y en segundo lugar tropecé con una antología recién editada de la obra poética de Roger Wolfe bajo el título genérico de 'Días sin Pan', en el cual aparecen muchos de los poemas del libro 'Días perdidos en los transportes públicos' (¿puede haber un título más cojonudo?) que en el momento me encantó y que después no he podido encontrarlo por ningún lado. Volviendo en la renfe ojeando mis libros me reconcilio - ¿quién sabe por cuánto tiempo? - con la poesía. Hoy me siento bien.

JUSTIFICACIÓN DEL CRÍTICO

Si aceptáramos la posibilidad
de que alguien exclamara:
‘Dios mió, qué hecho polvo estoy’
sin mayores aspavientos
ni necesidad de exegenesis alguna,
sería preciso rescribir
la inmoral historia
de ese fraude que se ha dado llamar
Literatura.
Y además,
nos quedaríamos en paro.


Roger Wolfe en 'Días sin Pan (Antología)'

martes, octubre 09, 2007

Tu nariz en mis cosas

Continúo con otra anécdota con escaso interés sobre los establecimientos comerciales situados en la ciudad de Coslada. Pero antes de ir al meollo una pequeña introducción diré que siempre he imaginado que si alguna vez trabajase de cartero para correos, la ética y la moral me las iba a pasar por el forro, y se me iba a hacer el culo pepsicola por leer las postales ajenas en busca de cualquier intimidad, seguramente me aburriría a la semana mas lo único importante es hacerlo. Igual proceder cotilla emplearía si trabajase en una tienda de fotografía con las instantáneas de mis clientes con sus vacaciones, bodas, bautizos, familia, amistades, etc. Seguramente guardándome las copias más jugosas para mi colección personal, talmente como Harvey ‘pelazo’ Keitel en Esmouk.


Una de mis muchas malas costumbres es que aun sabiendo que estoy sumergido en la era digital y que en una pequeña llave/lápiz USB (odio la expresión pen-drive) o en un deuvedé caben ampliamente cienes y cienes de fotos, yo sigo en el pleistoceno y almaceno mis fotos en gordos álbumes justito después de haberlas hecho pasar a papel fotográfico. Junto al intercambiador de metro/renfe de Coslada Central, hay una tienda de fotografía regentada por una pareja de chinos donde llevo mis fotos a ‘revelar’. En este negocio al que acudo puntualmente cada seis o siete meses, es decir no creo que entre en el perfil de cliente habitual, hay una cosa me me escama. No importa el tiempo que pase, cada vez que planto allí el propietario del local no pierde un segundo saludándome por mi nombre [aunque bien es cierto que en los resguardos me lo escribe con uve como haría cualquier otro inmigrante, alumno logse u disléxico medio] como hoy mismo ha sucedido cuando he ido a hacerme unas fotos de carnet. Esa familiaridad entre tendero-cliente no la comprendo porque jamás hemos intercambiado mayor información que: - ¿para cuándo están mis copias? para mañana por las tarde. – El caso es que hasta cuando mi hermano fue a recoger las fotos de su boda, el chino le dijo que si era el hermano de Pavlo. Bueno seguiré investigando ay que tengo que volver porque todavía tengo un montón de fotos sin pasar del veraneo y sobretodo de mi pasado reciente como experto en régimen fiscal del mejillón en batea. Seguro que el chino esta deseando cotillearlas. Tengo miedo.

P.S. Añado como fin este llíutub chorra porque me encanta la voz del pavo que dice tacatá en el segundo treinta y cinco.

P.S.2. Hoy ha salido el sorteo de la liguilla de la UEFA para el Atleti: Abeerden escocés, Copenhague danés, Panathinaikos griego y Lokomotiv ruso... ni eligiéndolos a dedo me podría molar más la amalgama de nacionalidades. Ahora sólo me queda saber qué dos vamos a ver en la Ribera del Manzanares.

P.S.3. Hoy he tenido una buena noticia de alguien de mi pasado y me ha hecho especial ilusión.

martes, octubre 02, 2007

El fin de una era (bueno, de otra más)

Aún recuerdo el día en mi hogar familiar a mediados de los ochenta cuando entramos en el futuro adquiriendo un reproductor de vídeo sistema betamax. Por alguna razón todavia recuerdo que el mismo día que se adquirió, alquilamos la película ‘El señor de las bestias’ para verla todos en familia (igual que conservo mi primer recuerdo de una visita a un cinematógrafo de verano en sesión doble ‘Furia de Titanes’ con Lawrence Olivier en el papel de Zeus y ‘La Guerra de las galaxias’ pero eso no viene a cuento y es solo para demostrar que soy un mitómano de mierda). Estos recuerdos vienen a mi frágil memoria porque hoy después de llevar viviendo más de quince años en Coslada, ha cerrado mi videoclub habitual del que he sido cliente desde casi el principio.

Aquel negocio de alquiler de películas que desde siempre tuvo la oferta: ‘lleva tres pelis y paga dos’ (a un precio razonable) y los miércoles día del espectador con precio aún más reducido. En los tiempos que corren un local de los que ya no quedan. Hoy he pasado por delante y he comprobado como las estanterías estaban medio vacías y todos los deuvedes estaban en venta al precio de tres por diez eurillos. He entrado para despedirme de un lugar que ha sido importante en mi educación sentimental y para prepararme antes de que en unos meses el local pase a ser ocupado por un starbucks (como dice la canción de Astrud) o incluso algo peor.

He hablado con el dueño y le he preguntado cómo es que cerraban y me ha explicado que tenía 38 años y dos hijos ya no podía seguir con el negocio pues se le pasaba el arroz para buscar una profesión de ‘verdad’ antes de que el negocio termine de caducar debido al devenir de los tiempos. Es una pena que los negocios honrados como mercerías, mantequerías o ultramarinos atendidos por occidentales, así como los videoclubs y otros negocios de antaño (pff) no sean ya más que ecos del pasado, pero es lo que hay y tendremos que aguantarnos. Lo comprendo pero aún así me da un poco de pena(*).


Salutes.

Lo + seguido