Todo empieza recordado una de las experiencias más tragicómicas de mi vivencia universitaria, hace unos
6-7 años cuando con mis colegas de aquel entonces
Ko. y
Be. decidimos apuntarnos a un seminario de filosofía con cuya asistencia nos proporcionaban un título acreditativo de expertos en la materia. Dicha materia era ‘
Nietzche, seminario sobre Así hablo Zaratustra’, un libro del que con orgullo puedo decir que no he abierto ni una miserable página, pero que por azares del destino tengo un papel que atestigua que soy experto. Y dicho título enmarcado en noble madera de
ikea colgará algún día en mi despacho(
cuando lo tenga). De momento solo aparece entre las muchas excentricidades que se amontonan en mi
currículum vitae (
documento que por suerte aún no ha ido a parar a malas manos).
De este seminario que duro tiempo limitado y sobretodo de sus asistentes podría estar llenando posts días y días, porque aquellas vivencias se han grabado a fuego en mi memoria. Pero he recordado especialmente a un muchacho que iba de ese rollo entre
jipi-gafapasta-concienciao-cool que tienen los recién salidos del instituto y a los que la vida por desgracia no les depara mas que oxtias. Un muchacho guapote con inquietudes intelectuales profundas que recuerdo me contaba que era superfan de
Brallán dePalma y de por entonces un desconocido grupo murciano llamado
M-Clan que hacia rock sureño puro tipo los
BlackCrowes (*) y para mi completo despolle según me entere después, cuando se pispaba que alguna chica le miraba con ojos tiernos, las escribía notas y en momentos de dejcuido se las dejaba en la goma de la carpeta con poemas de su cosecha que comenzaban con perlas tales cómo -
‘Me gusta gustarte...’ -
En definitiva un autentico personaje de los que dejan huella. Yo que por aquel entonces era incluso más tonto que ahora, seguía los dictados del
Fotogramas, DirigidoPor o
NickelOdeon le miraba por encima del hombro porque
Brallán DePalma me parecía un plagiador de
Jitxcok (
a saber donde lo habría leído) y el culo se me hacía agua por ver alguna peli de
Carl Theodor Dreyer, Tarkovski y otros... Una etapa tan verdaderamente triste, como necesaria pero que ya superada solo puedo recordar con sentimientos contrapuestos de añoranza y desprecio. Pues bien en aquella clase el típico profesor con tono meloso (
que solo puede tener alguien gay y sudamericano) nos explicaba que era según
Nitxe lo dionisiaco y lo apolíneo, el eros y el thanatos y otras cosas del estilo. Y nos ponía como ejemplo uno por uno como por nuestras reacciones éramos mas dionisiacos (
jueguistas natos que viven pal placer) o apolíneos (
gente formal, futuros empleados de banca). Y mientras una chica con toda la pinta de pasarse los
finesdesemanasmuertos haciendo botellones de kalimotxo sobre el capó de un
cintroen tiburón abandonado en un dejcampao, era calificada por el profesor de mega-dionisiaca, el colega en cuestión abrió la boca y dijo algo que me afecto profundamente. En síntesis vino a decir que a él le gustaba disfrutar de las cosas, pero siempre con mesura, ya que para él lo peor era ser fanático de las cosas. Una de las mayores chorradas que he escuchado en mi puñetera vida.
En aquel momento y por primera vez desde que le conocía, ceje mi empeño de burlarme de él y me provoco la más inquietante de las lástimas. Si algo hay claro en esta vida es que si algo te chifla tienes que vivirlo con toda la pasión y el fanatismo que puedas. Una de las muchas lecciones que hemos aprendido de las quinceañeras que montan guardia días frente a la puerta del hotel donde se aloja la
boy-band de turno solo pa sufrir un ataque epiléptico cuando les ven pasar a cien metros. Yo daría lo que fuese por ser fanático de hasta la más insignificante brizna de hierba, de apoyar con todas mis fuerzas al más insustancial de los concursantes de
GranHermano o desternillarme hasta el orgasmo con cada una de las viñetas de
Maitena...pero la vida no me ha querido dar ese privilegio y me ha hecho el ser pútrido, cínico y criticón que soy.
Todo esto viene a cuento porque desde el uno de enero no he abierto un libro de lectura, una resolución que tome a principio de año era estar un mes de barbecho sin leer nada que no fuese el el
Marca o los tebeos (
drogas de las que no podría privarme). Lo realmente preocupante ha sido ver como no me ha costado el más mínimo esfuerzo el dejarlo de lado, qué fácil es perder el hábito de la lectura… y lo poco que lo he echado en falta. Me preocupa porque si puedo prescindir de una de las cosas que me produce placer con tanta facilidad, que me hace pensar que no podría prescindir de los otras. Además que tengo muy claro que no quiero ser de esas personas que no leen por puta pereza más que un par de libros por año, o peor aún de esos que creen que por haberse leído el
Ulises (
o Los pilares de la tierra) en su mocedad ya han cumplido como gente culta para toda su puta vida. En fin, está claro que lo ideal sería no haber leído nunca nada y ser de esa gente molona que hay en los bares de España que cada vez que abre la boca suelta verdades como puños, pero ese perfil ya no lo voy a cumplir por mucho que lo desee. Así que mejor ni pensarlo y lanzarme de lleno a todo aquello que me gusta (
aunque sea un poquito). Si me hastío de las cosas, pues mejor!