martes, marzo 15, 2016

El tebeo de la semana (pasada) 11: El invierno del dibujante de Paco Roca

La última semana me cargué de trabajo el fin de semana y obvié la entrada que debería haber escrito en este bloj. No pasa nada. A posteriori me pongo al día. En esta ocasión toca el que es para mí ¡el mejor cómic español de todos los tiempos! o dicho de un modo menos grandilocuente el que más me gusta y más me emociona. Un cómic que habla del mundo del cómic. El invierno del dibujante de Paco Roca.

El autor valenciano es seguramente y con merecimiento el autor español  más en boga. Un autor que alcanzó una relevancia para la inmensa minoría de los comiqueros con Arrugas y que después ha seguido encadenando obras que no bajan del notable alto como Los surcos del azar, Memorias de un hombre en pijama o La casa... pero todas palidecen a mi juicio comparadas con un tebeo que coloco en el panteón de mis favoritos personales de todos los tiempos, esta es El invierno del dibujante. Un cómic que no recuerdo la cantidad de veces que he releído desde que se publicó en 2010 y que desde un primer momento me cautivó por su tono costumbrista y teñido de apacible melancolía.


Una historia que repasa algunos episodios fundamentales de la historia del cómic patrio poniendo su punto de mira en la extinta editorial Bruguera. Con el apoyo de la labor previa de los estudios de Antoni Guiral (si alguien no conoce los libros  - Cuando los cómics se llamaban tebeos o su continuación Los tebeos de nuestra infancia: la Escuela Bruguera tomos 1 y 2- desde aquí los recomiendo para profundizar en el tema) Roca reelabora la historia de una época primigenia del cómic en los años finales de la década de los 50, vista desde la óptica de sus artesanos, los dibujantes de cómics infantiles y juveniles de la editorial. Su lucha en busca de la dignidad de su oficio y el reconocimiento de su autoría más allá del sueldo recibido. El ardid argumental es la espantada de los dibujantes estrella de la editorial Bruguera en el año 57 para fundar su propio revista -Tío Vivo- y alcanzar la autonomia artística y empresarial. Desde luego es la historia fundamental. Su intento y su caída. Los cómos y los porqués. Pero en las escasas 118 páginas de la obra de Roca, se presenta un fresco de una época, la historia se puebla de detalles guiños y anécdotas del microcosmos de la editorial Bruguera y sus moradores: Escobar, Francisco Ibañez, Peñarroya, Víctor Mora, Vázquez, Cifré, Conti, Rafael González, entre otros... y son estos los que sirven a Roca para dar emoción humana a la historia. Pienso en la escena casi final entre Vazquez y González, el encuentro de los pródigos de Tío Vivo con González Ledesma, el orgullo de Ibáñez ante su éxito, las reuniones del grupo, la ambientación de una época ya pasada  y casi en cada página se consigue tocar la fibra del lector que como yo -aunque en una época mucho más tardía- recuerda con nostalgia cómo vivía entonces con tremenda ilusión las visitas al kiosko en busca de sus tebeos.




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