sábado, enero 09, 2016

El tebeo de esta semana 2: Last Man de Balak, Sanlaville y Vivés

Sigo con el propósito de hablar de cómics que me parecen dignos de recomendación. Así que es hora de hablar de una de las series -actualmente en curso- que más interés y emoción me despiertan. Se trata de Last Man obra del trío de autores franceses Balak, Michaël Sanlaville y Basten Vivés [publicada en español por Diabolo ediciones]. Una obra que puedo calificar como un pastiche, bueno es un manga francés. Si eso no fuera suficiente para merecer la denominación, además aglutina una serie de referentes disimiles para crear una aventura seriada de puro entretenimiento. Aquí no encontrarás sesudas reflexiones sobre la existencia, esto es un manga de aventuras. Punto. Pero hay más.



Primero hablaré de cómo llegué yo a acceder a un manga, cuando es el género que menos leo y con el que por lo general menos afinidad encuentro. Hace un par de año leí por casualidad un par de obras del autor Bastien Vivés, quedé fascinado por sus obras de estética principalmente realista-costumbrista (sospecho que escribiré/recomendaré más adelante sobre algunas de ellas: El gusto del cloro, En mis ojos, Polina, Amistad estrecha, La gran Odalisca... ) y desde entonces he intentado leer todo lo que ha caído en mis manos. Casualmente he accedido a casi todas su obras a través de préstamo bibliotecario. Yo soy muy de ese rollo antiguo de leer de biblioteca. Desde hace unos años en Madrid y alrededores hay varias bibliotecas con estupendos fondos de cómics, en una de ellas (Luis Martín Santos de Vallecas) me topé con los dos primeros ejemplares de esta serie. Al ver el nombre de Vivés le di una oportunidad y caí en la trampa. Ya estoy enganchado a la historia.



Por contar brevemente del manga en sí (y sin destripar demasiado) diré que la trama empieza con la llegada  al pueblo del Valle  de los Reyes - un lugar indeterminado fuera del tiempo - de Richard Aldana, un personaje de aire pendenciero y misterioso, justo para el inicio de un torneo de artes marciales. El azar quiere que Aldana haga pareja en el torneo con la pura encarnación de la inocencia: el niño Adrián Velba. Adrián es el hijo de la voluptuosa panadera del pueblo - Marianne- y el cual es el alumno más inexperto de una escuela de artes marciales local. Desde la bisoñez e inocencia de su punto de vista veremos avanzar una historia de iniciación y descubrimiento (al menos en el primeros compases de la serie) que mezcla elementos de fantasía, magia, aventuras, romance, misterio, violencia, traición, etc. En definitiva un pastiche . La premisa inicial de la historia es un claro homenaje a Dragon Ball, pero si algo tiene de estupendo esta serie es su imprevisibilidad. Cuando algo parece que va a ir por un derrotero, todo cambia y, la trama y sus personajes se adaptan hasta el próximo giro de los acontecimientos. Los personajes van mostrando sus secretos según avanzan los volúmenes (llevo leídos cinco de los doce como mínimo que tendrá la serie), evolucionan en un juego contante con el horizonte de expectativas del lector y nada resulta ser lo que parecía en un principio. Solo hay una cosa que se me hace difícil de llevar con esta serie, lo complicado que se hace esperar hasta la publicación del siguiente tomo.


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