domingo, enero 03, 2016

El tebeo de esta semana 1: Wimbledon Green de Seth

Estamos en 2016. Debe de hacer casi una década que el formato del bloj está pasado de moda. Siguen imperando las imágenes sin texto, los titulares sin desarrollo y la expresión ajena sobre la propia. No le pillo el punto a ninguna de esas opciones y me sigo identificando más con este soporte obsoleto. Un año más me propongo escribir más... escribir más aquí y en general. Centrándome en lo que aquí corresponde, observo las estadísticas de publicación de los últimos años: 2015 dos entradas, 2014 tres entradas, 2013 ocho entradas, 2011 otras ocho... todo indica que esto está abandonado. La única excepción fueron las 50 publicaciones de 2012 y porque me obligué a dar fe del propósito chorra de ver al cine español de estreno. Es muy cutre, pero voy a volver a usar un ardid parecido para obligarme a escribir acerca de lo que sea. Esperando que por hábito o por vergüenza de solo hablar de una sola cosa me obligue a escribir algo más y de paso superar esas 50 publicaciones de hace casi un lustro.

Para facilitarme a mí mismo la tarea, voy a hablar de aquello que últimamente más me interesa: los puñeteros tebeos. El objetivo que me propongo es hablar de un tebeo cada semana de 2016. De aquí a diciembre una entrada por semana. ¿Lo conseguiré? Se admiten apuestas a ver si llego a Febrero.
Las condiciones de partida: No voy a hacer análisis exhaustivos, ni pretendo dignificar el medio, ni sentar cátedra, ni tampoco destriparé argumentos (en la medida que sea posible), ni me centraré en un género, ni hablaré solamente de novedades...  solamente buscaré escribir un par de párrafos con mis impresiones intentando recomendar cómics que me gustan e incitar a su lectura.


Empezando que es gerundio:


1. WIMBLEDON GREEN EL MAYOR COLECCIONISTA DE CÓMICS DEL MUNDO de Seth

Creo que mis palabras por hiperbólicas que sean se quedarán cortas para decir lo mucho que me gusta este cómic.


Empezaré diciendo que su autor Seth Guelph, al que antes de llegar a este cómic conocía por otro tebeo suyo "La vida es buena si no te rindes"  una obra que me gustó bastante, pero que no me llegó a cautivar por cierto tufo gafapasta y snob. Me explico, ya que esta tendencia se repite en otras obras de cómic de "autor" y que personalmente me enerva bastante. El autor que sea, tiende a menospreciar el mundo del cómic comercial (seguramente eufemismo para decir superhéroes) por su ínfima calidad y cae en una dinámica de autodulgencia e incomprensión hacia su arte. Vale, no te gustan muchos cómics y la mayoría te parecen una hez. Estoy de acuerdo, pero ¿no pasa eso en toda actividad digamos creativa? por cada pintura, escultura, poema, novela, ensayo, película, graffiti o lo que se te ocurra que consideramos de una calidad óptima ¿no hay cienes y cienes de ejemplos mediocres? Una actitud  que yo denomino el síndrome Alan Moore, que se repite en muchos autores y aficionados al  cómic. ¡Superadlo ya, ostías! 

Bueno que me desvío del tema. Lo bueno de Seth es la sensibilidad que trasmite para hablar de aquello que le apasiona. En el caso en que nos encontramos, Wimbledon Green, es una historia que nos presenta una serie de protagonistas esperpénticos con un comportamiento obsesivo y rayante en lo ridículo. La élite de los coleccionistas de cómics. Solo con esta temática a mi ya me tenían enganchado, pero la historia va mucho más allá.

 Un microcosmos ficticio iniciado que a través de una estructura narrativa fragmentada, donde cada personaje a modo de testimonio nos documenta sus vicisitudes, sus filias, sus fobias, sus interrelación con los otros coleccionistas (a la vez compañeros y rivales), los autores a los que admiran, las colecciones inencontrables que buscan con tesón, las rencillas con los otros coleccionistas y sus mezquindades. Progresivamente desde esa perspectiva múltiple se nos relata el misterio acerca de quién es el más esperpéntico de todos, Wimbledon Green - el mayor coleccionista de cómics del mundo-  de cómo apareció de repente e igualmente desapreció pasado un tiempo. El centro de acción es la anécdota que hace girar las vidas de estos coleccionistas; la desaparición de la colección Wilbur R, Webb, una suerte de santo grial del catalogo de cómics desaparecidos.

Es encomiable la labor de creación de autores, personajes y obras ficticias de sabor retro  (con estética de los añejos cómics cómicos) que realiza Seth para dar verosimilitud a los personajes y su peculiar afición. Y es aquí donde encuentro aquello que más me toca la fibra. Cuando Seth empatiza con esta caterva de chalados que ha imaginado y los humaniza haciéndoles hablar de aquello que les emociona. Sin duda alguna, mi fragmento favorito del cómic (aunque hay varios que me encantan) es el relato de Wimbledon Green de su serie de cómics favorita "Fine and  Dandy", una obra aparentemente menor del célebre Lester Moore (autor ficticio). Wimbledon cataloga la colección de 36 comic-books protagonizados por dos vagabundos, explicando las características de la misma y sus múltiples curiosidades.



Puedo continuar con más aspectos de la obra, pero creo que ya es suficiente y solo puedo destripar más su contenido; si has leído esto espero haber despertado tu curiosidad y que intentes leer esta novela gráfica/tebeo. Yo creo que es una lectura maravillosa y desde que la conocí hace un par de años he releído varias veces, sin perder un ápice de emoción. No puedo encontrar un piropo más redondo.

P.D. Leerás por ahí que Wimbledon Green tiene una continuación o que forma parte de un díptico con otro cómic de similar espíritu, formato y temática. Se trata de "La G.N.B.C.C. La hermandad de historietistas del Gran Norte" en mi opinión es otro cómic estupendo, totalmente independiente pero algo menos redondo. No dudes en darle una oportunidad pero intenta empezar con W.G.

3 comentarios:

  1. Diga usted que sí, Señor Gamo. Seth es un jodido artista y "Wimbledon Green" una puta obra maestra. Yo también estoy intentando revitalizar mi bloj y ahora que estamos tan demodé y que usted tambien se anima a ello... me apetece aún más ¡Saludos y feliz 2016 bloguero!

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  2. Somos neorrománticos de la primera década del siglo XXI, amigo Luis.

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  3. Pues yo lo abandone a la mitad de lo peñazo que me parecio.

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