domingo, noviembre 10, 2013

Nunca en mi vida he visto un pelo como el tuyo.

Como ya he relatado en alguna que otra ocasión en este mismo foro (los años pasan pero las obsesiones permanecen), siento fascinación por esos microuniversos autosuficientes que son las peluquerías. Me gustan casi todas, aunque con una clara preferencia hacia las más tradicionales y además abogo por la segregación entre las peluquerías propias de caballeros y otras destinadas para señoras. En esto lo unisex es un atraso.

Empecé a escribir esta entrada el mismo día que me corté el pelo un día de la semana que hoy termina, pero quisieron los hados que  I.S.S escribiese en una red social del mismo tema y me hiciese parar -nosémuybienporqué-. Al parecer él había encontrado en su nuevo barrio una peluquería que saciaba sus demandas. A saber, una peluquería masculina con sus respectivos ejemplares tanto del Marca como del Interviú, y (quizá lo más importante) un peluquero humanista que sepa de todo y sea capaz de decir la última palabra sobre cualquier tema que toque tratar.





Yo también soy proclive a ese paradigma peluqueril del  rancio macho íbero y en ciertas fases de mi vida adulta he frecuentado peluquerías que seguían a pies juntillas este modelo. Por ejemplo, recuerdo una peluquería en la zona de Pueblo Nuevo con precio rebajado para jubilados que era un auténtico non-stop de anécdotas y chascarrillos; o una que frecuentaba hace un par de años en Coslada donde el dueño tenía como tema preferido explicarme su teoría de superioridad de la hembra rumana sobre la mujer española, al parecer estas últimas con mucho más complicadas y mucho más difíciles de "gobernar"  incluso para un hombre experto como él (no imaginemos los demás mortales que no sabemos ná).

Pero en los tiempos de la crisis, el elemento económico apretaba y tuve que elegir: comprarme una máquina y aprender a cortármelo de un modo casero o bien, la opción de visitar las peluquerías low cost. Determinado por la segunda opción para seguir viviendo las  inigualables experiencias que se viven en las peluquerías, en el último año y pico he estado visitando una peluquería con el asequible precio de 7€ cada corte. A mis entendederas un corte de pelo se resume en un concepto muy sencillo: Ahora tengo mucho pelo, hazlo desaparecer y déjamelo más cortito para que me dure.- He de reconocer que soy fácil de satisfacer en este sentido y no me quejo nunca pues todo me parece bien (excepto que me echen gominas, espumas u otras mierdas).

Pues bien, quiso el destino que con el dos mil trece mis cortes de pelo -como los modernistas o como algunas semanas el corte inglés- diesen un giro hacia el exótico oriente. La peluquera de origen rumano desapareció y fue sustituida con un muchacho de origen hindú. Desde que se produjo el cambio he realizado con mi nuevo peluquero un total de tres cortes de pelo. Uno en primavera, cuando decidí que era buen momento para raparme la cabeza. Así le dije que me cortase todo el pelo con máquina y lo dejase al tres. Yo entonces no lo sabía pero no debía dominar el idioma sino una suerte de pidgin de base castellana. Así que decidió asentir a lo que yo decía y hacer lo que mejor le pareció. Esto fue dejarme una especie de tupé a lo "rocker". Una persona normal se hubiera quejado, pero yo lo tomé como una advertencia para olvidarme del rapado total y acepté los designios de la providencia. No habían pasado ni dos meses cuando el cabello me había crecido pasando a los límites de la ingobernabilidad.

Así que volví a la misma peluquería y esta vez exagerando la gesticulación en lugar de fiarme del lenguaje verbal, conseguí que me rapara toda la cabeza al tres, pasando un verano más fresquito. Esta semana con unos pelánganos de gincho y por necesidad imperiosa acudí por tercera vez al mismo establecimiento. Ahora el peluquero va defendiéndose mejor en la lengua de Don Benito Pérez Galdós. Me senté en la silla dispuesto a pedir "máquina atrás y a los lados", pero él me escrutó la cabeza y me preguntó: - ¿Tú ya te has cortado aquí antes -. Asentí y me soltó en plan putoamoabsoluto: - Yo no recuerdo las caras pero me acuerdo de mis cortes de pelo. -  Era lo que faltaba para fidelizarme completamente.



Y con la mejor canción realizada nunca sobre el tema de las peluquerías (de cuya letra ya habré utilizado tres o cuatro títulos para entradas de este bloj) me despido hasta la próxima.


FERIA - "Cabeza Negra"



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