miércoles, diciembre 12, 2012

Curso básico de interpretación de sueños XIII

Ayer tuve una entrevista laboral a primera hora de la mañana. Tras los últimos meses de penurias y desesperanzas  laborales en las que apenas he realizado entrevistas (a pesar de la compulsiva búsqueda de empleo  por mi parte y de los múltiples envíos de curriculums que he estado haciendo a diario desde los medios más variopintos). La crisis azota a los filólogos, amics. Tras la celebración de un anodino proceso de selección, llegaba muy pronto a casa y a última hora de la mañana decidía darme un homenaje. Disfrutar del regalo de cumpleaños que tuvo a bien hacerme el gimnasio/piscina municipal, esto es, una semana de libre acceso al Spa del recinto. 

Mientras recibía los efluvios de diversos chorros de agua a presión sobre mis carnes y me despanzurraba en el interior de un jacuzzi, mi teléfono sonaba en la taquilla del vestuario sin que yo pudiera atenderlo debidamente. El quid del asunto es que una llamada que procedían de un números desconocidos. Al salir intenté devolver las llamadas pero los dos números no permitían la contestación. Esto hacía que mis sospechas que fuesen llamadas de posibles trabajos se acrecentasen. Entonces, como un auténtico patán con mentalidad de perdedor pensé que quién me mandaba ir al spa por la mañana cuando debería estar pendiente de lo que pudiera pasar. El caso es que no podía hacer otra cosa que esperar que volvieran a llamar.

Después de comer recibía una detrás de otra las dos llamadas que había perdido.
Dos encargados de recursos humanos (diferentes) solicitaban mi presencia en sendas entrevistas laborales para el día siguiente (hoy) y por horario podía acudir a ambas. Un caso extrañísimo pues tener tres entrevistas en dos días me parece una entelequia en la realidad laboral actual y más cuando dos de las tres eran relacionadas con la docencia (más o menos) y la tercera que no, tenía unas condiciones laborales bastante aceptables.
¿Por qué decido contar este rollo?  ¿Es resultado de los "brotes verdes" de las políticas de "crear empleo" del gobierno español? Claro que no, todos sabemos que no hay intención alguna de crearlo. ¿Acaso esto es un anuncio de que he conseguido curro y dejo el fastuoso mundo del desempleo? En absoluto. No sé nada y ahora el resultado es un asunto totalmente secundario, si consigo algo genial, si no, pues a seguir buscando salir de la poza.

La razón por la que lo escribo es porque estoy convencido de haber tenido una espedie de sueño profético. Aunque de habitual soy un descreído y un escéptico total, he de reconocer que en este asunto parece medrar la intervención de las fuerzas ocultas del universo. Asi estos poderes initeligibles acudían a mi inconsciente para prevenirme de lo que iba a acecer. Asi como en la mitología la maldición de Casandra le hacía ver el futuro; o tal como Sibila de Herófila o cualquier Pitonisa de turno en el oráculo de Delfos; o el don mutante de Destino de La Hermandad de Mutantes diabólicos... Ahora era yo el que era prevenido del futuro cercano.

En la noche del sábado al domingo tuve un sueño bizarro que desde un primer momento pensaba escribir en el blog. Y así lo comenté el mismo domingo a un testigo.  El tema del mismo era el de una entrevista de trabajo y ahora tengo el convencimiento que el tema ha desencadenado los hechos de los dos últimos días. Asi pues tras esta larguisíma e innecesaria introducción vamos a lo que verdaderamente iba a contar:

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El sueño comenzaba conmigo dispuesto a acudir a una entrevista de trabajo en una localidad de extrarradio que no conocía. Acudía en transporte público. Mas cuál era mi sorpresa y frustración al llegar en Renfe al municipio, no había forma de llegar al centro de trabajo. Para llegar al mismo había que cruzar por un nudo de autovías y el bus que habría de coger por alguna razón no estaba operativo en ese día. No podía ir caminando y el tiempo se me echaba encima. Impelido por algunos lugareños a desistir; yo intetaba buscar soluciones pero a cada persona que preguntaba me decía que en ese mismo día era imposible. Goterones de sudor surcaban mi rostro y nadie sabía donde podía encontrar un taxi. Recorría las calles de un sitio que no conocía y ni siquiera sabía en que dirección iba. Al final, conseguía parar un taxi y con la hora casi cumplida tenía que llegar. En el trayecto el conductor me decía que era imposible que fuese a llegar a mi destino cada día sin un vehículo propio. Aunque si conseguía el trabajo se ofrecía llevarme todos los días desde la estación de tren por un precio cerrado. En ese momento no estaba yo para esos tejemanejes y solo pensaba en llegar a mi destino.

En última instancia conseguía mi objetivo. Llegaba a un edificio en medio de la nada, sin nada alrededor. Pagaba al taxista y según se marchaba, me daba cuenta de que no tenía medios para salir de allí al terminar.
Una vez dentro intentaba recordar para qué puesto o trabajo iba a hacer la entrevista pero no lo recordaba. Una chica joven de recursos humanos me recibía en el vestíbulo y me llevaba por un largo pasillo hacia el interior. Me explicaba que tendría que realizar una serie de pruebas de lo más innovadoras para que ellos pudiesen realizar mi perfil personalizado. Para la primera prueba, me preguntaron si había hecho algún cursillo de salvamento o de primeros auxilios. Mentí como un bellaco y dije que alguna cosa había hecho hace tiempo. Entonces abrían una puerta y se veía una habitación estrecha que terminaba en la réplica de una cábina de avión. En los laterales en lugar de asientos había una suerte de puertezuelas que daban acceso a unos habítaculos que aún no lograba ver.


En ese momento me daban una breve explicación. En unos instantes me dejarían dentro de la extraña habitación y tendría que hacer un simulacro de un accidente aéreo. Según me dijeron la cabina se despresurizaría y ellos valorarían como reaccionaría yo ante tal situación. Sin más charla me metieron en la habitación y cerraron la puerta tras de mi. Yo en un primer momento no reaccioné y me quedé quieto en espera de alguna señal: una sirena de alarma o algunas lucecillas que indicasen el inicio del accidente. Nada ocurría y decidí abrir las puertas de los habitáculos. En su interior veía la reproducción de diferentes dioramas con muñecos antropomorformos. Unos maniquis de tamaño adulto, otros niños y para mi sorpresa un montón de bebés. Tras cada puerta estaba la reproducción de una escena de vidas: una guarderia, una sala de estar, un quirofano y no recuerdo qué más. aunque había un montón.

Había pasado no más de un minuto y como no había ninguna señal del inicio de la prueba, ni alarmas ni nada. Sin duda se notaba que había visto demasiadas peliculas. Decidí cerrar las puertezuelas para ver si con eso me indicaban el inicio. Cuando lo hice, me di cuenta de que no iba a haber señal alguna y que estaba despilfarrando el tiempo de mi prueba. Frénetico volvía a abrir las puertas e introduciendo  mis brazos en cada habitáculo extraía de los mismos tantos muñecos de niños y bebés como era capaz de sostener. Por alguna razón, creía que ese era el objetivo lógico de la prueba. Una vez que no podía sostener más muñecos y tenía que hacer malabarismos para que no se me cayesen los muchos que había "salvado", se abría de nuevo la puerta al exterior.  Aparecían dos mujeres, la que me había recibido y otra chica que tomaba notas en un cuaderno. Era completamente ridículo, no sabía a qué venía la prueba ni para qué trabajo iba a encajar. La mujer del cuaderno me miró con desaprobación y entonces se dirigió a mí para decirme que mi prueba había sido decepcionante. Lo había hecho bastante mal. Yo intenté decir que no sabía que debía hacer en el simulacro. Entonces la mujer se metía en la habitación y abría las puertas que yo no había tocado para decirme: - ¡Mira, todos los que han muerto!
Y yo observé como algunos muñecos adultos estaban desmenbrados y con las tripas de polispán por fuera. Perplejo y sintiéndome un  completo inútil, no supe qué decir y ellas me llevaban fuera a perpetrar alguna otra prueba de selección.

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Así terminaba el sueño, al menos lo que recuerdo, y la verdad es una lástima porque me gustaría saber qué tocaría después.  En realidad creo que el sufrimiento "vivido" me ha hecho ir más tranquilo a unas entrevistas convencionales. Bueno pues con esta nueva ración de airear públicamente mis ansiedades oníricas e inseguridades de mediopelo termina la entrada de hoy. Abur!

P.S. Mañana vuelvo al Spa.


1 comentario:

  1. ¿Sabes lo peor? que tu sueño podría ser perfectamente una prueba de selección

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