martes, noviembre 27, 2012

Tira del hilo, Saramago

El pasado sábado acudía con . y Cho. a un concierto (a pachas de 'Chico y Chica' e 'Hidrogenesse'), actividad que hace unos pocos años era el pan nuestro de cada día y foco indispensable de ratos de ocio; hoy para mí se ha convertido en una suerte de excentricidad. Una rémora de un pasado de lo que ya no es y que se me hace dificil disfrutar. Lo cierto es que siendo dos grupos que objetivamente me gustan por sus respectivos caracteres y por ser capaces de sacar mi lado más festivo. No en muchos sitios puede uno gritar uno: -¡Góngora!- entre entre cienes de personas y que sea completamente apropiado hacerlo. El concierto lo viví como un señor mayor: cada vez escuchaba una canción que no conocía en lugar de estar atento para identificar elementos de mi agrado, me invadía el sopor e incluso desconectaba pensando lo a gustito que estaría en casa viendo el fútbol. Incluso cuando cantaban los temas que más me gustan no lo daba todo, cuando hace poco sería dificil no haber sacado el teenager que había en mí. Además me irritaban sobremanera los jovenzuelos delante mía ¡que no se estaban quietos!

Miraba a mis dos acompañantes, poco más o menos, lo mismo les pasaba. Coincidimos en que era una confluencia de la edad y sobretodo que pasado el año 2007 la música ha dejado de tener interés. Pero aunque lo establecimos el fin de la música como un hecho indiscutible y universalmente aceptado (por nosotros tres) la verdad es que lo que ha cambiado no son ni la música, ni los conciertos, ni la juventud que va perdida, ni nada de eso... lo que cambia es uno. Reconociendo que en el último lustro no he oído un LP (¿se siguen llamando así?) ni me he comprado un musicassete de ningún grupo o cantante solista del que conociera su existencia hace siete años. No es que los grupos "indies y de novedad" que oía hace diez años (y que aún me siguen gustando) fuesen mejores. Creo que eran objetivamente malísimos pero entonces me conseguían enganchar. Los de ahora tendrán parecidas virtudes y los mismos defectos, pero no me interesan un ápice.

Por equis motivos he adquirido un completo desinterés hacia la música contemporánea. Lo más que llego a disfrutar son canciones sueltas completamente mainstream que escucho en anuncios publicitarios o en hilos musicales de hipermercados. Poseo cero curiosidad musical. En otra época si hubiese escuchado o leído en algún lado que tal grupo estaba guay, habría hecho el esfuerzo de escuchar un par de singles para saber si era mi rollo o descartarlo. Ahora simplemente me la sopla.
Me gustaría pensar que es un ciclo y que mi interés musical puede volver, pero ahora mismo se me hace dificil. Ya volveré a discotecas y antros de juventud cuando sea un cincuenton calavera y me dedique a invitar a farlopa a las jovenzuelas -otro de mis sueños por cumplir-.


Al salir del concierto para tomar una caña, Cho. ideólogo del plan de ver dos pelis españolas al mes durante 2012; apuntó una nueva promesa para volver a espiar nuestras culpas y pecados a través del sufrimiento para el próximo año. Si el quid de la promesa que nos llevó a ver "Katmandú", "Promoción Fantasma" o "El artista y la modelo" era sufrir y pasar un horrendo rato de ocio (objetivo conseguido); La apuesta sadomasoquista para 2013 podría ser acudir una vez al mes -y pagando- a ver a algún concierto de grupo o solistas español.  Empezamos a especular normativas al respecto ¿qué? ¿cómo? ¿por qué? ¿lo cualo? ¿mande? ¿ein? etc...
En seguida . vió el potencial sádico de la idea. Yo he de reconocer que me mostré escéptico no por su viabilidad y efectividad sino porque creo que podría ser demasiado sufrir. Al final concluimos que la idea se debía madurar. Pues bien, ya han pasado tres días y (aunque soy bastante masoquista para estas tontás)  creo que he de reafirmarme en mi primera impresión y decir que conmigo no contéis.

4 comentarios:

  1. A mí me pasa exactamente lo mismo en el tema musical, no sé por qué será y me intriga mucho este cambio en la esencia más profunda de mí.

    Lo de los conciertos podría estar bien si no fuera porque el importe seguramente sería más caro que el de dos pelis al mes, no sé a cuánto cotizan los grupillos españoles de tres al cuarto. Yo últimamente sólo voy a ver a Muse.

    Besitos,
    Petunia

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  2. Cuando te pase lo mismo con los cómics va a ser preocupante...

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  3. Estimada Irene: No creas que no me tienta la idea de vernos a unos meses vista entre los asistentes a un concierto de Merche o Obus, pero me temo que no todo sería de color de rosa y el nivel de disfrute no sería nunca tan alto como las espectativas.

    Amic Pep: No te preocupes mi pasión hacia las artes mayores (los tebeos o el fútbol) sigue intacto y sin visos de menguar.

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  4. Me dejas mucho más tranquilo, lo primero es lo primero y eso es innegociable, fútbol y cómics son artes mayores. Bien dicho.

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