domingo, agosto 12, 2012

олимпийские игры


"A mí me quitaría el sueño estar en un sitio que no merezco."  
- Almudena Cid, comentarista estrella de Rtve para la gimnasia rítmica y epítome de mediocridad deportiva con el pavoneo constante de su colección de diplomas olímpicos, demostrando una y otra vez no tener ni pizca de vergüenza personal.

No es que normamente tenga mucho que contar, pero lo que es estos últimos diecinueve días mi vida se puede reducir a mi existencia como telespectador de los Juegos Olímpicos de Londres. No importaba que disciplina tocase ver, parecía que casi a cualquier hora podía uno ponerse delante de la televisión (o el monitor del ordenador) para ver  una retransmisión deportiva chanante. ¡Me encantan las olimpiadas! La singular ocasión de seguir deportes extraños y abiertamente minoritarios en su momento de mayor gloria es simplemente un gozo mayúsculo. Por supuesto tengo mis filias y mis fobias. De esta últimas, he de destacar el volley playa que me parece el deporte más plomizo, la vela, el tenis de pista y mi fobia personal contra el baloncesto que nunca termina de interesarme de verdad. Entre mis favoritos están la mayoría de deportes de equipo (balonmano, hockey hierba, waterpolo, balonpié), la práctica totalidad de pruebas de atletismo, la natación, la sincronizada, los saltos de trampolín, el tenis de mesa, la gimnasia rítmica y (como ya escribí en alguna otra ocasión) sobretodas las cosas la gimnasia artística que sigue pareciéndome el súmun de todos los deportes.

Es curioso pero siento una suerte de  inclinación a apoyar a los deportistas de mi país cuando se trata de un deporte de equipos y vivo sus triunfos y derrotas con emoción: por ejemplo en balonmano o waterpolo (estupendas las chicas/mala suerte los chicos). Sin embargo en la mayoría de deportes individuales rara vez me identifico con el deportista español y suelo sentir otras predilecciones. Ya lo he declarado en otras ocasiones yo más que español, me siento madrileño y por encima de eso me siento atlético (del Atleti de Madríz).  Mientras tanto siempre que perdía un brasileño, un italiano, un inglés o (sobretodo) un estadounidense, disfrutaba un poco más. Curioso otra vez, excepto en los deportivo las dos últimas nacionalidades son de mi total agrado en casi todo lo demás. A lo que voy; según pasaban los días me ido dando cuenta que en la mayoría de las disciplinas mis afectos de fan iban en una misma dirección. Encaminadas hacia una misma nacionalidad. Mi apoyo estas olimpidas por todos los deportistas de Rusia ha sido algo fuera de lo lógico y normal. Lo que realmente sucede es que mi subconsciente sabe que estas olimpiadas no debían haberse celebrado en Gran Bretaña, en buena lid la ciudad candidata que debió ser elegida era otra:



De esto viene mi último capricho, pues lo que quiero este año para navidad o reyes o para mi santo o mi cumpleaños es el chándal olímpico de Rusia.



¡Me chifla!
Anda que no iba a fardar cuando fuese en el autobús o al lucirlo para sacar a mi perra a dar una vuelta.


Resumiendo, diré que aunque ha habido muchos deportitas de mérito para ser el mejor, ya sea por resultados o por su carisma: Usain Bolt, Michael Phelps, Ye Shiwen, Olafur Stefansson, Oscar Pistorius, Robert Harting, Macarena Aguilar, Ricardo Blas Jr. y un larguísimo etcétera,a mi juicio solo ha habido una estrella por encima de todos lo demás:


Aliyah Mustafina.
Oro en asimétricas (lo más), dos bronces y una plata por equipos. 


Aunque entristece pensar que hay que esperar cuatro años y el vacío que va a quedar, hay que reconocer que los británicos han sabido concluir dejando el mejor sabor de boca con lo más grande:

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Veremos si Carlinhos Brown lo mejora dentro de cuatro años.


1 comentario:

  1. Aunque es cierto que la actuación de Beibi Espais y las otras cuatro ha sido lo más, también ha sido de mi gusto que Kate Moss pueda presumir con orgullo delante de sus colegas y tomándose unas lontxas que ha participado en unos Juegos Olímpicos.

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