lunes, junio 04, 2012

¿Puede decir cuál es su mejor vitud y un defecto?


Cuando me toca responer a la pregunta que da título a esta entrada nunca sé que decir.
Toca lidiar tiempos difíciles, no quiero dedicar este espacio a levantar mi voz contra las injusticias y señalar a los responsables pues temo que fácilmente terminaría incitando a la sublevación, la quema de múltiples instituciones y otras cosas peores.

Como mucha otra gente en este instante me encuentro en la búsqueda de empleo. Las oposiciones que dije preparar se han “suspendido” o mejor dicho están en suspenso, hasta que dentro de tres o cuatro meses seguramente dirán que se anulan. Esto me deja sin un plan con qué hacer con mi vida a cualquier plazo de tiempo. Obviamente intento buscar ocupación de “lo mío” (otro concepto caduco que empiezo a liberar de mi mente) con el envío de currículos por toda la geografía nacional con bastantes pocas esperanzas de conseguir nada. Siendo más realista me dedico a buscar trabajos de cualquier índole donde crea tener alguna opción de ser contratado. Ahora mismo no preocupan ni el dinero, ni mi imagen socio-económica, ni el horario, ni las condiciones (respetando siempre con unos mínimos –verdaderamente mínimos-)… lo prioritario es tener algo que hacer.  Como soy filólogo y mi experiencia laboral se  resume en: docente-teleoperador-vigilantedeseguridad-y-reponedor mi espectro laboral es reducido y mis expectativas son notablemente bajas.
En resumen, me encuentro en la misma tesitura que la que tenía hace diez años solo que entonces era un inocente veinteañero y podía elegir poner el listón donde quería para desempeñar un trabajo de mierda. Total si no me interesaba y lo dejaba; tendría muchos otros donde elegir. Esto me llevaba a una suerte de soberbia –o quizá era solamente inconsciencia- que me hacia hacer el gañán en las entrevistas de trabajo, realizando siempre algún despropósito con la intención de descolocar al encargado de recursos humanos al que tocaba entrevistarme. No recuerdo cómo empezó esto, pero poco a poco me fui haciendo consciente de que tras estas “metidas de pata” solían contratarme; y visto los resultados hacía pocos esfuerzos por controlar mis impulsos de autosabotaje.  La mayoría de las veces me limito a contestar a alguna cosa soltando alguna respuesta del todo imprevisible que me hace quedar como un completo idiota. Quizá ser un patán en un valor en sí mismo para ser contratado. No sé porque razón insondable pero es algo que me hace especial gracia por encima de la obtención del trabajo. Recuerdo alguna un poco peor que incluso hoy me avergüenza reconocer, pero hay otras que no.  
Hace una buena pila de años ocurrió en una entrevista ante tres mujeres de RRHH a las que contaba soberanas sandeces para conseguir un trabajo de teleoperata que tendría alguna característica que entonces llamaba mi atención. Cuando concluyó y debía encaminar mis pasos a la salida, la primera entrevistadora alargo su mano para estrechármela pero me despedí (–solo-Odín-sabe-por-qué-  sin venir a cuento de nada) repartiendo sendos ósculos a las dos primeras y siendo consciente que era un gesto contextualmente  inapropiado, di marcha atrás dándole un fuerte apretón de manos a la tercera. Recuerdo sufrir un colapso de vergüenza al salir de la oficina pero fui elegido para desempeñar el trabajo. La táctica de los besos de despedida se volvió a repetir en una segunda ocasión (aunque esa vez no ocurrió por mi culpa) la primera vez que me contrataron como profesor en un instituto. Dos de dos.
Otra que me viene a la cabeza sucedió hace poco más de un año cuando realicé una entrevista para hacer contenidos didácticos para una editorial catalana. En un momento de la entrevista mientras se me exponía a grandes rasgos en qué consistiría mi labor, la muchacha que me entrevistaba y tenía que decidir si yo era adecuado para el puesto, me explicaba que para realizar el trabajo habría que ser creativo e inmediatamente me consultó si me interesaba ese aspecto del trabajo. Inexplicablemente mi patosa respuesta fue: - No, yo no me considero especialmente creativo. – Inmediatamente pensé que no se podía contestar nada peor. ¿Qué se puede esperar de alguien que te dice que no tiene ningún interés en el margen de libertad creativa que hay en su labor? No pasó ni media hora tras la entrevista cuando volviendo a casa me llamaron para decirme que el trabajo era mio. Lamentable, lo sé.


Hasta hace poco tener una entrevista de trabajo era una forma de divertimento. Me encantaban, cuanto más modernas y con más supuestos motivacionales, juegos de rol en grupo y tonterías psicológicas contenían mejor lo pasaba. En el último mes he hecho cinco entrevistas cuatro de estas para trabajos de pacotilla – hoy mismo he hecho la última- y es obvio que algo ha cambiado en el ambiente. A diferencia de otros tiempos mi impresión es que el clima reinante está muy lejos de ser distendido y relajado. Parece que solo ser seleccionado para hacer una entrevista de trabajo ya es una suerte, aunque sea para una porquería que hace tres o cuatro años no hubieras ni sopesado acudir.  Ves a licenciados trajeados de cuarenta años sobre cualificados para un curro de teleoperador para media jornada o a veintimuchañeros sin experiencia asentir servilmente ante la retahíla de condiciones ultrajantes que te ofrece una empresa de servicios. No los critico, es del todo comprensible necesitar un medio de ganarte el pan y se vislumbran verdaderos dramas personales.  Hay tantos candidatos para cualquier cosa que es una verdadera lotería ser elegido y cada uno juega sus cartas.  Me gustaría continuar esta entrada cambiando el tono plañidero por un pensamiento positivo o alguna gracia sarcástica, pero creo que lo voy a dejar así...
¿O quizá mejor un vals?

3 comentarios:

  1. Y qué respondiste a la de las virtudes y los defectos? Me gusta, me gusta... es un tema para tratar personalmente.

    Petunia

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  2. yo en defectos siempre contestaba que abuso de las citas de peliculas, especialmente de Los Cazafantasmas

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  3. Qué triste eso de que te contraten precisamente por decir que no te consideras creativo...esa editorial catalana no estaría en Carabanchel, ¿verdad? a ver si van a ser los que me llamaban cada año y nunca me contrataban, no había manera.

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