lunes, abril 02, 2012

De los signos que anuncian el próximo círculo del infierno

"Eurídice siguió a Orfeo por el oscuro pasadizo guiada por los sonidos de su lira, pero cuendo llegaron a donde ya había luz solar él se volvió para comprobar si ella le seguía, y entonces la perdió para siempre." Sacado de 'Los mitos Griegos' de Robert Graves.

"Sólo busco a una mujer a la que le gusten las películas de kung-fú y sepa apreciar las cosas buenas de la vida, como el azúcar." Clarence Worley en 'Amor a Quemarropa'.


Esta mañana he salido del metro y se me ha pegado como una lapa una señora de etnia gitana con la intención de venderme una ramita de romero. A priori mi desvergüenza natural me ha empujado a intentar quitarme de en medio y no hacerle ni puñetero caso. No funcionó. Mi insuficiente negativa inicial ha recibido como respuesta la invasión de mi espacio físico, lo cual hubiese resultado inconcebible a cualquier habitante de una cultura no meridional. En lugar de huir con la cabeza gacha, por alguna razón he tenido el impulso de contravenir sus intenciones haciendo gala del enfrentamiento directo. Me paré para mirarla de frente y siendo brusco he dicho la frase más demencial que me pasó por la cabeza:
- Déjelo, no creo en esas supercherías. -

Como no podía ser de otro modo, de inmediato he sido víctima de una maldición gitana [no gitana de las buenas, es decir de origen euroasiático, sino gitana nacional.] y como mi siguiente acto ha sido ponerme a estudiar con el anhelo de conseguir un puesto de trabajo en Andalucía. He aquí la paradoja: he entendido que la maldición ya estaba tramitándola yo mismo.


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