viernes, febrero 03, 2012

Juramento de no intervención.


¡Soy... el vigilante!
Desde tiempo inmemorial, yo y otros de mi raza hemos contemplado la miríada de maravillas del universo. Nuestra misión, nuestro sagrado deber, es observar siempre, sin interferir jamás.

Uatu el Vigilante en el clásico "Uncanny X-Men #137".

Con esta entrada –la octava del año- ya supero las plusmarcas de entradas escritas en este bloj en los dos años precedentes. Ahora en lugar de regodearme en mi record, voy a ser modesto y pensar en cotas más altas. Sólo queda volver a tener una media decente, no creo que llegue a acercarme siquiera a los doscientos sesenta y ocho mensajes escritos en 2005 [¿De qué cojones escribiría tanto?].
Hoy me he acordado especialmente de aquella época: pues he presenciado un par de conversaciones ajenas que me han hecho especial gracia. Recordaba como en aquellos días del primer lustro del siglo XXI me dedicaba sin rubor en fusilar las conversaciones, anécdotas y aspavientos de otros que encontraba en mi camino. Normalmente acaecían en el autobús, en el metro o en la Renfe… aquellos cotilleos de desconocidos que desde que tengo uso de memoria me han hecho más gracia que casi cualquier otra cosa en el mundo. Es más, el primer título que pensé para esta bitácora fue plagiar el del libro de Roger Wolfe: “Días perdidos en los transportes públicos” pero después me decanté por la denominación actual. Situémonos en los dos relatos de hoy:


Ayer por la mañana, como he empezado a hacer desde hace un par de semanas, decidí ir a la piscina municipal para echarme unos largos y ver como mi lamentable estado de forma me pone en evidencia una vez más. Mientras me deslomaba con todas mis fuerzas a nadar a crol, veía como me doblaba en otra calle una señora mayor nadando a braza o incluso a estilo perrito. Tras haber chapoteado y bajado mi autoestima lo suficiente, procedí a ir a las duchas del vestuario masculino. Un lugar donde el macho íbero sufre el estigma de la incomodidad y el pudor propio y ajeno. En ese entorno coincidía en las duchas con otros tres maromos. Entonces cuando cada uno enjabonaba su propio cuerpo, un muchacho le preguntaba a otro la frase que ninguno esperaba en ese contexto y que bordeaba la utopía filogay: - Oye macho, ¿ya no traes bollitos?

Entonces el otro muchacho y yo cruzamos una mirada que sólo puedo calificar como de extrañeza y estupefacción. Por suerte, no se trataba de una tosca metáfora sexual. Digo “por suerte” no por prejuicio homofóbico, sino porque la conversación que vino después y que se alargaría hasta el proceso de vestirnos me encandiló completamente.
Al parecer, uno de los colegas de la ducha era un trabajador de la fábrica de Bimbo y el otro sabiéndolo intentaba lucrarse de su condición para conseguir unos buenos tigretones, panterasrosas u bucaneros por toda la patilla. Entonces el empleado de la panificadora le ha informado al otro (y a los escuchas de las cercanías) como aunque seguía perteneciendo a la sección de bollería de la empresa, en la fábrica de Madrid ya no se hacían bollos como los conoce la plebe inexperta. La sección de bollería se dedicaba única y exclusivamente a realizar los panecillos de hamburguesas para todos los Burguer King de España y Portugal. Los ‘tigretones’ se hacían en la fábrica de Almansa. Después ha contado todo tipo de cotilleos de pan de molde: cómo el pan de molde Bimbo se hace con materiales diferentes que los panes de molde de marcas blancas de Mercadona, Día o Hipercor. Llegando incluso a lavar las máquinas de hacer pan cuando hacen el de la propia marca Bimbo y segregarlo completamente del otro. Aunque (esto lo ha contado con especial énfasis) la masa del panbimbo de sehgunda categoría del Mercadona, Día e Hipercor es exactamente el mismo, y solamente cambian el envoltorio y el precio. En este punto ya no tenía excusa para seguir escuchando, estaba vestido y me tenía que marchar, aunque yo quería seguir sabiendo más información de pan Bimbo para soltarla como conocimiento inútil a la mínima oportunidad que se me presente.


La segunda conversación del día la he interceptado viajando en autobús. Me he sentado detrás de dos jóvenes veintimuchiañeras que salían de trabajar del supermercado que hay en las cercanías de mi hogar. En lugar de abstraerme en la lectura, la audición de música o la navegación 3G de mi teléfono móvil he procedido al ruin arte de cotillear sin rubor al prójimo. Una de las chicas le decía a la otra que por fin iba a poder cumplir su sueño de asistir al teatro. Entonces ha confesado que en otra ocasión había intentado conocer el mundo de las artes escénicas de primera mano pero había sido un fraude porque no era de (palabras textuales) actores famosos sino de actorcillos de arte dramático y claro ésta, eso no contaba. Además al parecer no hubo ni butacas sino que en público se tenía que sentar en bancos. La obra que iba a ver en fechas próximas era de Carmen Machi y eso le daba el crédito suficiente de saber que esta vez no la iban a tomar el pelo otra vez. Entonces su colega, dándose aires de superioridad por conocer lo que su amiga desconocía le ha soltado como si tal cosa: -Ya verás (tía), no tiene nada que ver con como actúan en el cine; los actores gritan más.
En ese momento, mientras intentaba aguantarme el despolle sabía que todo lo dicho era la crítica más cruel y certera que había escuchado nunca contra el mundillo teatral, y que suscribo punto por punto. Pero aún quedaba el último canto de cisne de las chicas antes de tener que bajarme del bús. La aficionada experta al teatro le ha explicado a la otra como el finde pasado había ido al “Primark” con su sobrina y le había comprado una caja con doscientas horquillas decoradas con los ‘monster’. Y claro molaban tanto que se había comprado otra caja para ella. Entonces, ha metido la mano en el bolso y ha sacado la mano llena de horquillas teenagers y le ha dicho a la otra: -¡Pilla las que quieras!-


¡Viva el extrarradio una y otra vez!
¿Qué queréis? Estas tontás son las que me molan y me dan la vida.

Hasta la próxima.

6 comentarios:

  1. no hay mayor verdad dicha sobre el teatro desde los tiempos de socrates

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  2. Me gusta el libro de Roger Wolfe. Al final somos iguales Sr Gamo.

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  3. Siempre me han fascinado perderme en las conversaciones de los transportes públicos. Pero, sobre todo, distraerme con las que usted cuenta Sr. Gamo.
    PPP

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  4. (Se me escapó la 'n'.)
    No sabía lo que echaba de menos estos escritos...
    PPP

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  5. No está mal, pero a mi todo lo que no sea un pavo con un cromo vintage del Aleti me sabe a poco.

    Q

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  6. Amic Iñaki: Eso y que tenga un coro con májcaras, como Zeus manda.

    Admirado a la par que odiado Mojorisin: Cuando reniegues públicamente (y para siempre) de tu idolatría al Rockdeluxe -que te tiene subyugado y te sorbe el cerebro-, entonces hablamos de similitudes...

    Pizpireta PatricïaNïeves: ¿Pero qué dices de una "n"?

    Estimado Quillazo de Cerdanyola: Pones el listón muy alto. Aquel fue un gran momento cuya magia no se repite tós los días. A mí me cambió la vida para siempre. Además, desde entonces yo también llevo un cromo vintage del atleti en la cartera (los cuales van rotando- actualmente llevo al gran Javi Moreno-).

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