domingo, febrero 12, 2012

Acertar no es nada fácil.

Ayer sábado, con motivo de la asistencia a un convite de cumpleaños y la búsqueda de un regalo para la anfitriona, comentaba Cho. -al que vuelvo a robar una idea para un post- la cantidad de libros regalados en las más variopintas ocasiones que tenía por casa sin haberlos tocado y sin tener la más mínima intención de hacerlo a largo plazo.

Hoy he estado cotilleando mis estanterías y han aparecido un buen montón de estos ejemplares que descansan en el panteón de los libros cubiertos por una sempiterna capa de polvo (muchos de los cuales no fueron regalados sino comprados por mí mismo y están esperando pacientemente su quimérico turno de lectura). Por desgracia, no todos han corrido esta suerte pues otros libros de regalo menos “afortunados” fueron inmediatamente descambiados mediante ticket-regalo tras haberlos recibido. Estos, queda claro que no me interesan en absoluto e incluso me pudo avergonzar tanto tenerlos que hube de deshacerme de ellos con la mayor celeridad; pero qué sucede con los otros, los que conservo. ¿Por qué razón me los quedé, si ahora cuando los miro me pregunto si verdaderamente he tenido alguna intención de leerlos? Resulta ser todo un enigma y seguramente debiera hacer análisis de mi enfermizo deseo de poseer bienes materiales y valorar concienzudamente si se trata de un bonito síndrome de Diógenes o algo mucho peor.

Pero eso no toca hoy; dedicaré la entrada de hoy a confeccionar un ranking de aquellos libros que me han regalado en los últimos años y que conservo aún sabiendo que no tengo ninguna intención de leerlos debido a los más caprichosos de los motivos.
La razón para realizar este inútil listado no es más que demostrar que soy un completo desagradecido y una especie de sociópata o gilipollas; y más sabiendo que algunos de los regaladores de estos ejemplares leerán este agravio contra ellos en breves fechas. Mas espero no ofenderos en demasía y lo entendáis como una broma cruel o un ajuste de cuentas… no os incomodéis, son gajes del oficio y bien sé que vosotros conserváis en vuestras bibliotecas personales otros muchos ejemplares regalados con características de similar desinterés y quizá con algo de fortuna incluso habrán sido regalados por mí (agradeceré en este caso compartáis los títulos y vuestras inquietudes al respecto en los comentarios). En cualquier caso, aunque no acertéis con el objeto material, yo siempre agradezco el gesto y entiendo que es muy complejo dar con algo que me guste y no me haya comprado yo mismo antes. Además, en el riesgo de no acertar con los gustos de tus conocidos está la gloria ¿no?.

El criterio organizador a día de hoy será el de la mayor ojeriza me provocan y cuanto más altas sean las probabilidades de no leerlo en un futuro cercano. Pasemos al “top 10” con mis opiniones basadas únicamente en prejuicios sin fundamento alguno:

10. – Bien dotado. Lawrence Schimel. Edita Laertes (Col. Rey de bastos)
Ejemplar regalado en plan broma graciosa o mala idea por Cho. hace una década. Se trata de un libro de relatos eróticos gay y no tiene pinta de ser ni siquiera divertido.

Posibilidad de lectura futura: Poco probable después de una década esperando su ocasión, aunque siempre recuerdo otro título de la misma colección que aparece en la solapa ("El gladiador de Chueca") y que solo por su denominación, de caer en mis manos leería al instante.

9. – Perdona si te llamo amor. Federicco Moccia. Edita: Planeta internacional.
El penúltimo de la lista ha sido elegido para representar a los libros que un alumno adolescente (o más bien sus padres) le regala a su profesor de literatura con las más peregrinas justificaciones: haber caído en la desgracia que te toque el profe en el amigo invisible de navidad, un detalle amistosos para limar asperezas o el simple y clásico peloteo. En cualquier caso, estos regalos suelen ser cambiados inmediatamente con su ticket regalo por algo más de mi agrado, pero en esta ocasión me contuve por dos motivos: la niña que me lo regaló no me dio ticket, y en segundo lugar; me molaba tener en propiedad todo un best-seller adolescente.

Posibilidad de lectura futura: Caer en un reto o apuesta para que me lo lea.

8. - La Venus de las pieles. Leopold von Sacher-Masoch. Edita Tusquets editores (Col. La sonrisa vertical)
Este volumen fue el regalo de un antiguo compañero de trabajo al que invité a un cumpleaños y debió sentirse comprometido a llevar un regalo. Debía pensar que tenía toda la pinta de un perverso sexual o un sátiro y tendría interés por la literatura erótica, lo cual me pareció bien e incluso halagador. Hasta que llegué a leer la contraportada con el siguiente fragmento: “Según el filósofo francés Gilles Deleuze, que dedicó un largo estudio a Sacher-Masoch, y concretamente a La Venus de las pieles, «la obra de Masoch concentra todas las fuerzas del Romanticismo alemán. En mi opinión, ningún otro escritor empleó con tanto talento los recursos de la fantasía y del suspense. Tiene una manera muy particular de desexualizar el amor pero, a la vez, de sexualizar por entero toda la historia de la humanidad».” Tras leer esto, perdí todo el interés con la intuición que el interior del libro sería un soberano coñazo (Advertencia: Si lo recomienda un filosofo francés, malo).

Posibilidad de lectura futura:
Un elevado nivel de aburrimiento e imposibilidad de acceder a otras formas de pasar el rato, no sé, estando en prisión o algo similar.


7. – Berlín, ciudad de humo, Vol. 2. Jason Lutes. Edita: Astiberri (Col. Sillón orejero)
Esta novela gráfica me la regalo mi amigo CSV a sabiendas que me gustan los cómics, lo que él no debía saber es que no me gustan “todos los cómics”. El caso de este cómic es la prueba fehaciente de que los comics underground y gafapasta me parecen aburridísimos. Por supuesto, no me lo he leído pero sí me leí las primeras 100 páginas del primer volumen y me dio un punzante dolor de cabeza.

Posibilidad de lectura futura: Sólo se me ocurre que me quede sin ningún otro cómic por leer, cosa harto improbable.

6. – El último deseo. Adrezej Sapokowski. Edita Alamut.
Un regalo del ex.novio de una amiga mía que advertido sobre mis gustos hacia los tebeos y en especial, los superhéroes; sumo dos y dos y pensó que era seguro que también me chanase la literatura de fantasía, espada y brujería o como a mí me gusta llamarlos: los engendros del Timun mas. Por supuesto se equivocó, las sagas de libros de este tipo me causan total desinterés.

Posibilidad de lectura futura: Sufrir un grave accidente que me postre en cama meses y meses, y ante la imposibilidad de hacer nada mejor dedique mi tiempo a leer cualquier cosa a mi alcance y aún así tengo mis dudas que me picase la curiosidad.

5. – El legado I: Eragon. Christopher Paolini. Edita: Roca.
Este tocho fue un regalo de amigo invisible de una compañera de trabajo de cuando trabajaba de teleoperata. La literatura destinada al público juvenil no puede causarme más que pereza, si se trata de best-sellers, más todavía.

Posibilidad de lectura futura: Imposible. Por curiosidad malsana, vi la adaptación cinematográfica basada en este libro y ni siquiera la película me apetecería volver a ver.

4. - Crezco. Ben Brooks. Edita: Blackie books.
Este libro es el típico caso de coger manía a un objeto nada más verlo y sólo por prejuicios. Se trata del regalo de M.L. que me hizo en mi último cumpleaños, al abrirlo y ver su título lo crucifiqué pareciéndome un abominable libro de autoayuda. Al ver el semblante de desagrado que debí manifestar M.L. intentó venderme la burra diciéndome que estaba guay y que lo había escrito un chico de solamente dieciocho años. Eso fue la último clavo para cerrar el ataúd de mis prejuicios, pues no creo que un púber (ceniciento) tenga nada interesante que decirme, mientras que si quien habla es un yayo mi interés por lo que tenga que decir se acrecienta exponencialmente a su edad.

Posibilidad de lectura futura: Quiero que sepas M.L. que no lo voy a leer ni en mil años, ni tampoco voy a dejar que nadie lo lea… aunque eso sí, conmigo se queda.


3. – Visión desde el fondo del mar. Rafael Argullol. Edita: Acantilado.
Un regalo a pachas de PPP y M.L. como buenas filólogas siempre andan ojo avizor a los “nuevos” nombres literarios que hay que conocer y recomendar. En especial PPP quien siente especial predilección por este autor y a quien (diciéndolo burdamente) se le hace el culo Pepsicola cada vez que sale su nombre a colación. Pues bien, a diferencia de todos los demás libros de esta lista, con este sí tuve la tentativa de empezar y leí poco más de sesenta páginas de un tirón, distribuidas en diversos capítulos, pero no me pispé de nada y no hallé sentido alguno a lo que leía. Abrumado por mi fracaso y por las 1212 páginas del libro, decidí aparcarlo para una mejor ocasión: como mínimo, en mi jubilación.

Posibilidad de lectura futura: Reitero. Empecé, no me moló y tiene mil doscientas páginas. ¿Tengo que decir más?

2. – El libro de la almohada. Sei Shonagon. Edita Alianza.
1. – Kitchen. Banana Yoshimoto. Edita: Tusquets (Col. Andanzas)

En los dos primeros puestos pongo dos libros que me regaló a la vez CSV. Ambos de procedencia japonesa aunque fechados con diez siglos de diferencia. Seguramente CSV estaría pasando una fase pro-nipona. Desde el primer instante que los vi, no me atrajo ninguno de los dos, e incluso sabiendo que uno de los autores se llamaba Banana. Nada, cero curiosidad. La razón por la que el de Banana está en el primer puesto, es que prácticamente cada vez que hablo con el regalador del mismo, me pregunta si ya me lo he leído. Por supuesto, le digo que todavía no y entonces me cuestiona sobre si he leído el otro. Lo siento, CSV. Ya han alcanzado un status irreversible, pero no pierdas la esperanza.

Posibilidad de lectura futura: Me niego, esto es algo personal contra su regalador. Aunque el infierno se hiele o cualquier otro paradoja imposible que ocurra.


Todos nuevecitos.

Bueno con esto concluyo otra patochada de domingo. La próxima vez que hable de libros garantizo que será por que me los he leído y quiera comentarlos.

3 comentarios:

  1. El de Banana Yoshimoto no está tan mal hombre, yo me lo he leído.

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  2. la otra opcion a regalarte libros, es regalarte tebeos que ya tendras para que luego los cambies.

    Yo pa tu proximo cumple te voy a regalar el segundo de berlin. Y dentro de ocho años cuando salga el tercero

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  3. Veo Juliet, desnuda en el montón (aunque no en el ranking).
    Deberías leerlo, a pesar del título :)

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