Es determinante a la hora de volver a intentar a escribir en el bloj que en mi día a día sucedan cosas que me den suficiente juego para poder comentarlas. En esta ocasión en lugar de extender cual chicle la narración pormenorizada de los hechos me decantaré por el amarillismo del titular impactante (técnica que he aprendido de Tele5 y de las noticias de Yahoo).
Llevamos cuatro días de 2012 y he realizado los siguientes eventos dignos de mención:
a) He cumplido con mi sueño de tirar de la palanca de alarma en un vagón de Renfe.
b) He secuestrado un bebé en su carrito en la mismas narices de su madre(*).
c) He demostrado poseer escrúpulos y seguramente el peor instinto comercial del mundo, al negarme a realizar una venta de cómics de casi 400 euros (que buena falta me hacen) al escuchar al comprador pretendía pedir un préstamo personal a su banco para poder pagar y hacerle ver que era una estupidez.
No empezamos mal.
miércoles, enero 04, 2012
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(*) Queda aclarar que obviamente no he alcanzado la paternidad por la vía rápida guindado un bebé. El evento 'b)' corresponde a los siguientes hechos: En la estación de Atocha un par de mujeres de unos 40 kilos de peso y metro y medio de altura cada una llevaban dos carritos con niños. Tras subir la mayoría de pasajeros ayudaba yo a subir el primer carrito quedando el segundo para ellas. Cual fue el momento de pánico tras haber subido yo y el primer carrito ver como se cerraban las puertas del vagón quedando aún las madres levantando a pulso el segundo carrito en el andén.
ResponderEliminarPor supuesto el "secuestro" fue momentáneo y me dio un motivo para cumplir mi deseo (hasta entonces insatisfecho) de tirar del timbre de alarma para que se abriesen las puertas otra vez.
Buah... Esperaba una resolucion mas excitante tras el Cliffhanger del "*". No obstante, me congratula volver a poder leer sus narraciones vitales.
ResponderEliminarAprovecho para desearle con, poco vergonzante retraso, un feliz festivus y un happy cortilandia.
Ya no quedan caballeros como usted, eso sí, quiero saber de qué conocía tu madre a Bono o si era el típico loco que te sigue porque sí, porque le has gustado, suele pasar.
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