martes, octubre 07, 2008

Curso básico de interpretación de sueños XI

- ¿Creéis que el agua es rápida? Tendríais que ver el hielo. Se mueve como si pensara. -
Samuel L. Jackson en Deep Blue Sea, iniciando su monólogo cumbre, justo antes de que lo meriende un tiburón superinteligente.

Vuelvo a resucitar este añejo ejercicio de exposición pública de mis vergüenzas oníricas. Anoche me tocó sufrir una experiencia que así bote pronto relaciono con un ofrecimiento que me hicieron ayer en el trabajo, aunque por rubor no daré mi clave interpretativa. Al lío:


Me encontraba en viaje de veraneo a una localidad levantina que denominaré genéricamente con el sutil nombre de Valencia (donde nunca he estado). Acompañaba a mis progenitores, a mi hermano y a su cónyuge, con la intención de compartir unos días de playa en familia. El lugar donde residíamos era un apartamento de dimensiones muy reducidas. Recuerdo vívidamente como el minúsculo salón no permitía que cenásemos todos a la vez alrededor de la mesa. Teniendo que cenar, ver la TV y cualquier actividad aparentemente grupal, por turnos. Un ambiente hogareño claustrofóbico que nos impulsaba a todos a hacer cualquier plan o aprovechar cualquier excusa para salir. Más allá de esa consciente repulsión que tienen las personas ‘normales’ a pasar tiempo en familia, en este viaje yo estaba en un estado de sumo disgusto. No sé por qué había sido obligado, pero no quería estar allí.


Una tarde de especial sopor, de improviso recordaba como M.B. (en la vida real) me había hablado maravillas de una tienda de comics en Valencia. Entonces sibilino, anunciaba en mi casa un plan que me haría librarme del resto del clan. A quienes quería ocultar mi destino (tampoco sé la razón, pero imagino que estaría castigado sin comprar tebeos por malas notas o similar) y dije que me iba a andar un rato por la playa. Entonces cuando enfilaba triunfante el umbral de la puerta con el pomo girando entre mis dedos, mi progenitora me llamaba a gritos instándome a que no saliese y mirase el televisor. En las noticias se anunciaba una inminente catástrofe natural. Un tsunami se acercaba a Valencia. Si, como leeís. El típico grupo de olas gigantescas fruto de esos maremotos tan frecuentes en el virulento mar Mediterráneo. Por supuesto, eso chafaba mis planes de escape y me veía obligado a permanecer junto al resto de la familia en el bungalow playero, escuchando como las olas golpeaban furiosas una y otra vez, contra las contraventanas de metal y viendo como tanto el transcurso de la tarde como el espacio vital se achicaban cada vez más, y más… y entonces desperté.

3 comentarios:

  1. Aparte de que lo realmente terrorífico de este sueño es eso de ver la televisión por turnos, lo que verdaderamente llamaría la atención de un Tsunami en el mediterráneo sería ver las terrazas y los tejados de las casas cubiertos de medusas. Menos mal que te despertaste antes de que eso pasara.

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  2. Empiezo a pensar en la llegada del apocalipsis o mi cercano ingreso en unba institución... acabo de soñar con las obras del metro de sol. Cuyo resultado sería un supermercado de tiendas kosher en el interior del subterráneo.

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  3. Como no quiero usar mi blog pa contar mis sueños,ya que sería un claro plagio, utilizo este post, más aún cuando ties un papel secundario. En la imagen más vívida (afortunadamente recuerdo más) del sueño que he tenido anoche aparecías abriendo un bote de Channel nº5. Hasta aquí todo normal, hasta que me explicas que está en gel. Y efectivamente así es; sale una sustancia viscosa azulada que te echas profusamente por los sobacos mientras los demás echamos pestes sobre el olor del invento.

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