miércoles, septiembre 17, 2008

Otro blues de putos reviejos.

Mr. Perkins: ¿Cómo podemos agradecértelo?

Edwin Jarvis: Hay un modo. Si Mr Perkins tiene una docena de huevos… ¡podremos probar el mejor puding de Yorkshire del mundo!

The Avengers #201 (1980)

Una de las mayores estafas de las que es víctima el hombre moderno es la creencia de la existencia en finales felices. Esa suerte de conclusión a través de la ficción que nos induce a la creencia por la cual la felicidad vital debe culminar en un clímax dramático en el que todos los avatares y desdichas son superados. Otra Biblia más que culturalmente nos venden y que yo me he comido con patatas una y otra vez. Mas lo que dicta la experiencia en la vida ¿real? es que, más allá de la aparición de estos momentos, hay que tener en cuenta que las situaciones se continúan y tras un éxtasis de dicha ineludiblemente viene el mazazo del descenso. ¿Merece la pena? Pues seguramente sí, al menos yo, iluso de mí, sigo anhelándolos.

Estas paranoias pesimistas vienen a mi mente últimamente mientras repaso los acontecimientos de mi vida y me veo incapaz de clasificarla en etapas autoconclusivas que marquen el inicio o el fin de nada. Fuera de los cambios estado superficial (trabajo, estudios, relaciones…) mis ciclos siguen una vergonzosa línea de continuidad. En otro acceso de flagrante ombliguismo, no creo que desde hace cuatro/cinco años (lo que considero mi post-adolescencia o inicio de vida adulta) nada trascendente de mí mismo haya cambiado. En este sentido llevo unos días que ando especialmente perdido y no tiene pinta de mejorar. Me despido hasta la próxima sesión sustitutoria de la terapia que debería pedir a gritos.

3 comentarios:

  1. Dados ciertos acontecimientos acontecidos en mi vida en los últimos seis meses, no sabe hasta qué punto estoy de acuerdo con usted, Señor Gamo. Y rescato una frase de un amigo sabio: "La vida no te asegura un final feliz" ¡Salud!

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  2. J.M.: ¿Cómo podemos agradecértelo?

    Me pirra leerme en tan poco espacio y quedarme tan ancho, de lo bien que me viene esta terapia (de sustitutivo nada) y de lo menos solo que me encuentro.

    Cuando quieras, en persona.

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  3. Yo he pasado por lo que tu estás pasando. O por lo menos, eso creo. Un día oirás en tu cabeza "chin-pón" y te darás cuenta de la canción ha terminado y que pasas al siguiente corte del disco. Pero esto no quiere decir es que ese corte sea mejor que el que acabas de escuchar, ojo.

    Y ánimo, coño, que este año hacemos el triplete.

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