viernes, julio 04, 2008

Congelados.

Escribo estas líneas con una sola mano, mientras que la otra sostiene un paquete de guisantes congelados junto al mentón izquierdo de mi apolíneo rostro. Sí talmente como en las peliculas. Por desgracia este proceder no es fruto de que me haya partido los morros en una pelea callejera o cualquier otra manifestación de violencia gratuita. No, es algo peor, más doloroso, más humillante y por supuesto mucho más caro: Una visita al dentista.

Hoy me han hecho un apaño odontológico que llevaba relegando desde hace muchísimo tiempo. El odontólogo era un personaje donde los haya, pues se ha pasado toda la consulta, tras ver mi radiante chandal del atleti (que últimamente es casi mi segunda piel) comentando toda la actualidad; lo mucho que ha subido el abono del atleti, las opciones de la previa de la Champions y los posibles fichajes/descartes del equipo de esta nueva temporada. Lo que más me molestaba es que no podía dar la réplica al tener la boca ocupada. Además ha estado todo el rato felicitándome por la buena mandíbula que tengo que le permitía hacer su trabajo con facilidad y bromeando conmigo sobre la posibilidad de hacerme la intervención a ciegas ¿¿??. A lo que yo le he dicho todo serio que no me gusta apostar. Al final no ha sido tanto como parecía y aunque pasaré un día bastante molesto, creo que mañana, dopado hasta las cejas de ibuprofenos 600 y otras milongazas farmacéuticas, podré rendir al 85% de mi capacidad normal.



Añado la foto de mis amigos los guisantes congelados (aunque en mi casa se compran de lata) y del paquete de Cornettos sabor Crema Catalana que adquirí el otro día obnubilado por su peculiaridad. Me parece un hallazgo fascinante y a pesar de la curiosidad que siento por probarlos, me impone abrirlos y romper la magia de lo desconocido. ¿no os ha pasado esto alguna vez?

4 comentarios:

  1. Abre esa bolsa! Arriésgate!

    Yo ayer probé por primera vez el helado de donuts. Sabía igualiiiiito que un donut, por lo que le quitaba al helado eso que tiene de ligero arrebato frío...

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  2. No he podido resistirme a comentar aquí: tiemblo y lloro ante la simple idea de una clínica dental, desde que un desalmado me extrajo(más bien arrancó-a-mala-leche) una muela del juicio hace unos meses...
    He jurado y perjurado q no volveré a ir hasta que sea una cuestión de vida o muerte, y cuando llegue ese momento, seguro que todavía me lo pienso.
    Mi recomendación: nolotil de ese inyectable, te lo bebes y santas pascuas :)

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  3. También cabe la posibilidad de acudir a un buen dentista.

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  4. Amic La semana F. La caja no pasó la dificil prueba de la barbacoa familiar del domingo.
    Al helado 'donus' aún no le he echado el ojo pero si tengo que saciar la curiosidad del novedoso Maxibom de natillas.

    Bienvenido contraportada: Casualmente estuve mirando su bloj hace poco. Llega un momento en que el arduo camino de la automedicación no es suficiente y hay que tomar medidas drásticas.
    Mis experiencias odontológicas (que ya son bastantes) no son negativas y es más, no creo tener fobia a la silla en cuestión. Lo que me horripil es tener que pagar lo que me toque.


    Estimado Kankoat Esto es una loteria. Por ejemplo, mi progenitor echa pestes de mi odontologo por una mala experiencia, mientras que el resto de mi familia lo tenemos en palmitas.

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