jueves, mayo 29, 2008

¡Qué buenos son que nos llevan de excursión!

Ayer objetivamente tuve mi peor día laboral con diferencia del año, y contra pronóstico fue un día de excursión. Mi centro ejcolar en medio de las fechas de exámenes finales programó un día de asueto en el que se llevaría a tod@s los chic@s al campo. Para los que no lo sepáis os pongo en antecedentes, soy un urbanita cerrado; para mí el campo y la naturaleza simplemente no existen y carecen de interés. Los conceptos abstractos senderismo, camping y excursión campestre no son más que distintas maneras de denominar alguno de los cículos del infierno. A ésta tara mía de compleja disfuncionalidad (que no me granjea más que suspicacias y desconfianza por parte de aquellos que la conocen) hay que sumar en la época primaveral un fuerte proceso alérgico a todos los tipos de gramíneas, pólenes y demás pestosas bolas blancas que pululan por el aire y que me provocan asma. Lo cual materializa entre otras lindezas en hacerme tener la capacidad pulmonar de un octogenario y hacen que el Ventolín sea un prolongación artificial de mí mismo.

Para colmo de males la excursión ejcolar fue un puñetero desastre no sólo nos fuimos en varios buses a donde da la vuelta el aire fuera de la comunidad madrileña, sino que además que allá dónde fuimos se abrían los cielos y caía el diluvio universal. En un momento de generalizado disgusto tuve una visión ultraterrena y pensé que si estuviera en mi mano podría dar con la excursión ejcolar perfecta (al menos no se me ocurre ninguna mejor) que trasladé inmediatamente a mi jefe directo. Un lugar donde los muchach@s no solamente aprenderían cosas útiles para la vida real (al contrario que los ríos de Europa, las raíces cuadradas, el manejo de una segueta para cortar madera o el análisis sintáctico de una oración subordinada) sino que darían con el cenit de la civilización globalizada y además lo pasarían pirata, o sea: Ikea.

Sólo imaginarme explicando las múltiples virtudes de una llave Allen y cómo los infantes suecos aprenden a usarlas desde la más tierna infancia. Poder hacer prácticas de montaje de estanterías Billy, vitrinas Detolf o armarios Pax Heimdal u otras cosas de nombres igualmente rimbombantes; ir encauzando a los mayorzotes de Bachillerato ilustrándoles en cómo cumplimentar una solicitud laboral para alcanzar un curro europeo. Llamadme soñador, pero si me hubiesen llevado a mí de alumno me hubiese encantado.

2 comentarios:

  1. Eres autenticamente un visionario, en el ikea si vas entre semana con un autobus desde una provincia limitrofe con todo tu pueblo te invitan a desayunar asi que al los colegios a lo mejor les regalan una billy o una detolf

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  2. No me cabe la más mínima duda de que acertarías organizando esa excursión. Además aprenderían muy pronto a mangar en las grandes superficies, otro truco de supervivencia futura...

    El título de tu blog sí que es brutal... Y la foto de la gimnasta, por dios!

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