viernes, marzo 21, 2008

Trescientos dos millones de habitantes no pueden ser malos.

Quizá es un caso más de ‘paja en el ojo ajeno y viga en el propio’ pero hay una cosa que me da tanta rabia que apenas me puedo contener. Se trata del caso cada vez más habitual del prejuicio ‘anti-americano’ que se reproduce como la peste en esta nuestra España progre y buenrrollista que nos ha tocado vivir. Entiendo como cualquiera la necesidad de uno a tener sus prejuicios (fundados o no) en contra de cualquier etnia, religión, nacionalidad o incluso contra un municipio, barrio o vecino de enfrente. Yo mismo tengo cienes de prejuicios entre los que destaca mi odio visceral ante todo aquello que yo califico como meridional (véase lo italiano, argentino, brasileño y por supuesto lo español con especial énfasis a todo lo andaluz que me da mil patadas). Pero de ahí a consentir que socialmente se permita y aliente algo que se puede admitir desde una perspectiva (personal, individual y sobretodo pacifica) de aislado rencor media un trecho. Antes de que cualquiera empiece a demonizar que tire la primera piedra sobre mi cabeza aquel de vosotros de estar libre del humano prejuicio contra lo ajeno.

El matiz que intento defender no es que me parezca mal que alguien le parezca maléfico todo aquello que provenga de la Primera potencia mundial sino que me molesta la enorme difusión de esta fobia casual. Como todos los prejuicios resultan dañinos cuando se generalizan, pues como yo lo veo este caso de xenofobia norteamericana, no tiene ninguna diferencia con casos de fobias contra otras culturas, razas religiones, etc. Bueno sí, la única diferencia es que en este caso el objeto de odio no es el débil sino el poderoso. Lo realmente molesto de este caso es que la enorme difusión está dirigida desde los medios de comunicación que constantemente nos venden lo malo que es todo lo yanqui y lo tontos que son aquellos que tienen la desgracia de tener de presidente a George Bush. Esto no es más que una pequeña paradoja de aquello que me rodea, pero me harta tener que defender muchas cosas que me gustan ‘a pesar’ de que sean de procedencia anglosajona, tachadas inmediatamente de americanada inútil, por frívolo que sea su mensaje. Mientras que socialmente soy tildado de insensible si reconozco que me parece una pérdida de tiempo ver un documental de dos horas sobre una niña afgana a la que van a lapidar o de un pueblo asediado por el hambre, guerras etc. De verdad, no necesito conocer en profundidad todos los problemas del mundo para concienciarme de su existencia. Ya lo sé la vida es una mierda, pero en serio no tengo ningún interés en malgastar todo mi tiempo en ello. Dejadme ser feliz con mis frivolidades y mis propias neuras.

3 comentarios:

  1. Hombre, sobre los prejuicios, creo que distan mucho de ser pacíficos aunque pretendan quedarse en el terreno de lo personal; en el trabajo de teleputa tengo que soportar algunos comentarios sobre las personas que hablamos otro idioma del estado español que no sólo me ofenden, sino que hacen que pase de relacionarme mucho con esas personas.

    Y efectivamente, todos tenemos prejuicios, yo los tengo contra la gente pepera nueva rica que se cree que por tener cuatro perras es mejor que tú y los alemanes e ingleses de clase baja por todo lo que me han hecho pasar en los hoteles, pero trato de superarlos, de reducirlos a su verdadera dimensión, considero que están para eso, para no hacerles mucho caso a la hora de la verdad.

    Cuando era adolescente, también tenía este problema con el antiamericanismo en vaqueros y con la coca-cola en la mano del que hablas, mi propio padre es así, porque el Plan Marshall no le gustó nada, por lo visto.

    Considero que en este tema se confunde mucho el culo con las témporas, lo que hagan los cabrones de la CIA no debe ser confundido con lo que hacen sus espléndidos guionistas de TV o sus hacedores de musicales míticos varios: nadie hace series de TV y películas musicales como ellos, esto es un hecho, para mí esas dos cosas son lo mejor de los Estados Unidos, junto con Truman Capote y John Irving, por decir dos.

    No por venir de un país determinado ya es buena o mala una película, por poner dos ejemplos muy actuales, ni todo el cine español es una mierda absoluta ni todo el cine oriental es una pasada, ni por supuesto, todo cine social es bueno sólo por el hecho de querer denunciar una situación, aparte de eso la película debe estar tan bien hecha como cualquier otra con más o menos pretensiones.

    En cuánto a esos amigos tuyos que sólo ven pelis comprometidas y te critican con ánimo inquisitorial, deberías responderles que primero, tú no les juzgas a ellos por ver sólo ese tipo de cine, que es tan limitado y empobrecedor como cualquier otra restricción en este campo, y segundo, que no por hacer eso van a ser mejores que tú o se van a arreglar esos problemas del mundo por los que los frívolos que a veces sólo quieren divertirse supuestamente no se preocupan.

    A veces te encuentras con que elementos de estos mucho ver cine social, y mucha gaita y luego dejan que su novia les traiga la cerveza y haga todos los trabajos de la casa, por ejemplo.

    Tú por si acaso, ten preparada la cámara de fotos...

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  2. Dios, que tocho, lo siento XDDDD

    Por cierto que el Sr.Sark me envió sus recuerdos y yo le envío mis saludos a mi vez, faltaría más.

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  3. Amiga Xisca: es curioso el señor Sark hizo algo parecido mandándome primero recuerdos suyos. Pero no seré yo quién rompa este bucle infinito de saludos. Devuélvoselos señorita Xisca y le doy un abrazo afectuoso para... no sé... por ejemplo; EmeA, por si usted le ve.

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