martes, marzo 25, 2008

Live & Learn

Por romper con el habitual contenido denso y sesudo (pfffff) de este espacio, hoy voy a frivolizar comentando brevemente las consecuencias de mi reciente cambio de 'look'. Viendo la semana pasada un episodio de la (imprescindible) séptima temporada de Seinfeld, su protagonista decía a grandes rasgos que la razón última por la que nos compramos ropa nueva es llamar la atención de los que nos rodean y epatarlos con nuestra elegancia, arrojo y buen gusto. Aceptando además los piropos hacia la ropa como si fuesen verdaderamente un atributo del poseeedor. La razón que alegaba es que es muy dificil conseguir piropos por las cualidades inherentes de uno mismo. Nadie te halaga por ser buena persona, no nos engañemos. Creo que este rasgo de generalizado egotísmo es indiscutible y se puede aplicar también a los cambios de imagen. Sin más vuelta de hoja.

Como ya comenté brevemente ayer, por primera vez en mi vida me he dejado crecer la barba. He dado el paso siguiente a pasar unos días sin afeitarse (práctica por otra parte completamente habitual en mí) y superado los días de picor insoportable en la cara, el espesor del vello facial puede ser tildado con toda seguirdad de barba Esto que a muchos (por no decir todos) os parecerá una tontería, pero para mí que llevo una línea de continuidad estética, que se me ocurre calificar de 'pardillo-cutre', sin cambios aparentes desde que hiciera mi primera comunión vestido de 'paisano'. Para mí es todo un evento personal.

Retomo la idea del primer párrafo comentando el top tres de reacciones que por diferentes motivos más me han chanado cuando he aparecido en el trabajo con el cambio radical después de diez días de ausencia vacacional:

1.- Una niña de doce años me ha dicho que parecía un Action-Man. Sólo me hubiese hecho más ilusión si en lugar de Actión-Man hubiese dicho (por orden de preferencia) Geyperman, Madelman o incluso Airgamboy, pero por desgracia entre ella y mis referentes existe un abismo generacional insalvable.

2.- La típica compañera que después de haberme cruzado con ella a lo largo de la mañana al menos siete veces, a las tres post meridiam justo antes de largarnos a nuestros respectivos hogares me comenta con cara de asombro que si me había dejado barba y que ella ya había notado que me pasaba algo raro. Nada más reconfortante que saberse completamente intrascendente al entorno social.

3.- El último caso es de otro de mis alumnos en este caso teenager de quince añazos, característico por su filiación a la eterna y necesaria triburbana de los heavys. Es decir, un chico que lleva el uniforme escolar debajo de sudaderas de Mago de Oz o Metallica y muñequeras de cuero con pinchos que se me ha acercado en un pasillo y musitandome al oído para que su consejo no trascendiese ante los demás. Un detalle de clase total para no humillarme ante escuchas ajenas y me aconsejó que era mejor que me afeitase porque a mí, bajo su infalible criterio, no me quedaba nada bien la barba. Obvia decir que tras esta revelación en un par de días los pelos desapareceran de mi faz.

Dos posteos seguidos, en fín, vivir para ver. Cualquier cosa me vale excepto ponerme a empollar. Salutes.

3 comentarios:

  1. ¿Otra canción de los Cardigans para titular? Me suena a que has escuchado demasiadas veces el recopilatorio. Qué envidia, yo, aunque quisiese, no puedo dejarme barba: la herencia paterna no me ha dotado del vello facial suficiente. Espero, al menos, no quedarme sin pelo en la cabeza.
    Si te apetece cambiar de imagen siempre puedes comprarte unas lentillas de colores o hacerte un tatuaje en el cuello. Ah, y no hacer caso de los heavies, de la edad que sean. ¿Qué sabrán ellos de estilo?

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  2. Pablo, pareces muy buena persona.

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  3. Amic Luisru: El recopilatorio de los Cardigans me parece un 'must have'. En cuanto pasé por la fnac me tengo que hacer con él (apenas tengo cds suyos originales nunca bajan de precio ni el 'SuperExtra Gravity' ni el 'LongBefore...'). Lo de las lentillas de colores me lo apunto pero me parece demasiado gitaneo para mi buscado look de señor mayor.

    Estimada Mila: Equivocase usted, simplemente soy una mala persona con un recondito corazón de oro, es decir como todos.

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