martes, enero 01, 2008

It sucks to be me

Finalizar el año con un viaje allendepirenaico es la mejor receta para escaquearse de las fechas navideñas en Madrid. Más si cabe cuando este cenizo 2007 me había imposibilitado por múltiples causas picar la ficha de la promesa realizada a mí mismo de ‘al menos un viaje internacional por año’. El destino ha sido Londres. Capital europea del consumismo non stop. Como dice Mi. Que ha sido uno de mis acompañantes de el viaje, puedes ir a Lisboa y comer un marmitaco por cuatro perras y no gastarte un puñetero duro en nada más, pero Londres despierta el deseo de gastarte hasta tu última rupia el las más variopintas chorradas desde el celebérrimo colacao de chocolate blanco de whittards, o un monopoly londinense, hasta camisetas ilustradas con el careto de Sigmund Freud. Y en mi caso el deseo de consumismo británico era si cabe aún más acuciante que desde hace tres años no había vuelto a pisar las tierras pobladas por hijos de la gran bretaña. Procedo a listar unos breves highlights de las cosas que más me han chanado en esta visita:

1. Museo de Star Wars.

Una atracción itinerante que encontramos de puñetera casualidad. Con los vestuarios de las seis entregas de la saga, reproducciones a tamaño ‘real de las naves’ y múltiples chorradas que en mi persona causaban inusitada ilusión. Un lugar donde casi bato el record de hacerme fotos en un mismo evento, aunque no lo logre y la plusmarca olímpica sigue en el museo del comunismo de Praga. Como os podéis imaginar tras esto los demás museos palidecieron. Yo no puedo prestar atención a un cuenco etrusco, los frisos del Partenón o una desmejorada momia egipcia después de haber visto en sus respectivas vitrinas los trajes de la reina Amidala, Han Solo en carbonita o un Trooper del imperio a tamaño real. No hay color.



2. Musicales.

Abducido por MB. que es fan de estas cosas e hizo el trabajo de campo y documentación sobre que obras podrían ser las más cool del momento, debute en una actividad de ocio que normalmente me la trae más floja que nada. El género musical. Acostumbrado a ver en los antiguos y fenecidos cines de la Gran Vía, los carteles de las adaptaciones de Queen o Mecano entre otras de similar calado, mi desinterés estaba más que justificado. Pero una vez en pleno apogeo turístico me dejé arrastrar por las recomendaciones de un colega y me trague un par de ellos. Por un lado uno titulado Wicked basado en las brujas del Mago de Oz de gran producción y factura, y por otro lado un musical llamado Avenue Q cuya particularidad es que los actores/cantantes llevaban en sus brazos muppets a modo de personajes de la historia (como en barrio sesamo). Esta chanantada unida a temas musicales como ‘it sucks to be me’, ‘everybody’s a little bit racist’, ‘if you were gay’, ‘internet is for porn’, etc. hicieron que me lo pasase bomba.



3. Comics.

Visita obligada para mí en Londres es hacer circuito por todas las tiendas de comics conocidas. Especialmente en las de vintage y bucear en los cajones de tebeos a 50p. en busca de huecos en mis colecciones y must have inéditos en tierras iberas tales como el especial one-shot de los Supersoldados soviéticos y otras joyas similares. No parece muy espectacular pero para mí es lo más.



4. La Premier.

Una de las ilusiones de mi vida es ver en directo un partido de la Premiere League. Por desgracia a mi llegada sólo encontré entradas de reventa a precios prohibitivos y he tenido que postergarlo para futuras ocasiones. A pesar de esta decepción no ceje en mi empeño de conocer el ambiente y el sábado fui a White Hart Lane, campo de mi equipo favorito inglés el Tottenham Spurs, para vivir en mis carnes la experiencia de estar rodeado de hooligans en su ambiente en los prolegómenos y después acercarme a un pub y ver el partido con parroquianos locales. El primer punto de conexión fue descubrir el Londres no turístico y que la zona de Tottenham es el equivalente madrileño a por ejemplo, Carabanchel. Después ya en el pub viendo un partidazo contra el Reading que terminó a favor del equipo local 6 - 4 después de múltiples empates, goles en contra y remontadas. Ocasiones de oro que un parroquiano jubilado y alcohólico a mi lado aprovechaba para cargar contra el especialmente torpe portero de los Spurs, Paul Robinson, con comentarios despectivos del tipo - ‘Es el portero titular de Inglaterra’ – haciendo ver a todos la necesidad de tener un portero extranjero. Yo interpelado por él le intenté trasmitir que también podía ser un grave problema tener un paleto entrenador español. Lo cual me hizo ganarme su eterno respeto y amistad, pudiéndome tomar unas pintas completamente integrado viendo a Dimitar Berbatov meter cuatro goles en un partido.



Bueno me parece más que de sobra para amortizar cualquier viaje. Ahora solamente queda recuperarme de la pasta gastada y pergeñar la próxima escapada. Feliz 2008, por cierto.

1 comentario:

  1. hostia tú, yo también estuve en Londres estos días, aunque no hice más que callejear y tomar birras. Dinero mejor gastado no hay, como dirían en mi pueblo. Feliz 2008

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