domingo, enero 13, 2008

Empleo de la nostalgia.

Camposanto en Colliure.

Aquí paz,
y después gloria.
[...]
Quisiera,
a veces,
que borrase el tiempo
los nombres y los hechos de esta historia
como borrará un día mis palabras
que la repiten siempre tercas, roncas.

Ángel González

No es una buena anécdota y no tiene más chispa que la de un sentimentalismo nostálgico y de garrafón, pero es lo que quiero contar hoy. No me considero amigo de los cantos eligiásticos a personajes públicos. Cuando alguien conocido o famoso (con el que por supuesto no he tenido ni la más mínima interacción) muere, mi reacción está lejos del plañidero extremo de – pobrecico, ¡qué bueno era! – y me sitúo más en el extremo del – ¡anda y que le den por saco! – Por supuesto a veces hallo excepciones cuando el cariz del personaje me toca más de cerca, éste caso es el caso del panegírico personal de hoy.

Ayer falleció Ángel González. Mi conocimiento de su vida y obra se limita al de haber leído un par de sus libros, especialmente uno que me chifla y es el que voy a mentar hoy. Se trata de la selección que el mismo autor hizo de sus poemas para el número ciento veintiuno de la celebérrima colección Letras Hispánicas de la editorial Cátedra. Libro que a poco de conocernos, cuando yo aún era un pipiolo universitario, MB. me recomendó un ejemplar en la última planta de la fnac de Callao. Y que poco después compré sólo para leerlo y posteriormente se ha dado la circunstancia de que he ido regalando mi ejemplar (sobretodo como vano intento de impresionar a jovenzuelas con ínfulas literarias que se cruzaban por mi trayecto vital) y volviéndolo a comprar inmediatamente. Que recuerde así a bote pronto este proceso se ha dado en unas siete u ocho ocasiones, produciendo el record personal de ser el libro que más veces he regalado en mi vida. Este libro es para mí el canon de la poesía que me interesa, ni mejor, ni peor simplemente es el tipo de poemas que puedo leer constantemente y sin aburrirme. Hoy lo he metido en mi cartera para ver si encuentro a alguien a quién me apetezca regalárselo y acto seguido volvérmelo a comprar.


Unas pocas muestras de mis favoritos:

Me basta así, Glosas a Heráclito, Empleo de la nostalgia,
Inventario de lugares propicios para el amor, Eso era amor, Todo amor es efímero, etc...

1 comentario:

  1. Me basta así también es mi favorito.

    Hacía tiempo que no me pasaba por aquí, me ha hecho ilusión volver a ver a Khorkina.

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