sábado, octubre 13, 2007

Esta infinita y patética belleza

[…]
Los buenos escritores –no hace falta
repetirlo- son aquellos
que saben siempre, exactamente,
cuándo no deben escribir.
Pero ése
evidentemente
no es mi caso.
Roger Wolfe, en ‘Días pérdidos en los transportes públicos’

Hoy tras pasar el día festivo de la hispanidad en una de las tradicionales y maratonianas comidas gourmet en la queli del amic M.B. (mil gracias por mantenerme en lista a pesar de los pesares), mi intención era pasar todo el día delante de la pantalla del ordenador con la parte burocrática de mi trabajo, que por supuesto he ido dejando pasar hasta prácticamente el último momento, mas el sol que entraba por la ventana me empujaba a hacer algo por salir un rato a la calle. Así me recordé a mí mismo que eran los últimos días de 'La feria del libro antiguo y de ocasión de Madrid' (versión otoño) y este año no había pasado a dar una vuelta por el paseo de Recoletos a darme un voltio y buscar alguna ganga literaria. Dicho y hecho, aproveché las horas de siesta para acercarme y como casi siempre he vuelto a casa con las manos llenas un par de novelas de E.L. Doctorow: 'Ragtime' y 'Billy Bathgate' a cuatro eurillos unidad. Y además un par de libros de poesía. Algo que me extraña pues es un género del que suelo pasar completamente, pues normalmente me aburre todo lo que no entre en lo que yo llamaría el 'canon Ángel González', ya que creo que lo que busco en poesía no es más que pequeñas gotas de ingenio que fuercen mi media sonrisa autocomplaciente y poquito más. Pero como para toda regla hay excepciones, hoy entre las pilas de libros ajados y llenos de polvo se han cruzado en mi trayectoria visual un libro de poemas de Vladimir Nabokov titulado 'Poemas desde el exilio'(versión rusa/española en preciosa edición de la colección La Cruz del sur, Pre-Textos) que hace tiempo regalé y me quedo el reconcome de haberlo adquirido también para mí y en segundo lugar tropecé con una antología recién editada de la obra poética de Roger Wolfe bajo el título genérico de 'Días sin Pan', en el cual aparecen muchos de los poemas del libro 'Días perdidos en los transportes públicos' (¿puede haber un título más cojonudo?) que en el momento me encantó y que después no he podido encontrarlo por ningún lado. Volviendo en la renfe ojeando mis libros me reconcilio - ¿quién sabe por cuánto tiempo? - con la poesía. Hoy me siento bien.

JUSTIFICACIÓN DEL CRÍTICO

Si aceptáramos la posibilidad
de que alguien exclamara:
‘Dios mió, qué hecho polvo estoy’
sin mayores aspavientos
ni necesidad de exegenesis alguna,
sería preciso rescribir
la inmoral historia
de ese fraude que se ha dado llamar
Literatura.
Y además,
nos quedaríamos en paro.


Roger Wolfe en 'Días sin Pan (Antología)'

2 comentarios:

  1. cojonudo el título, sí señor, me apunto el libro del tipo éste:)

    ResponderEliminar
  2. J'habite de temps en temps une de mes plaies.
    Aimé Césaire.

    Cuántos recuerdos!
    Me encantó el libro de Nabokov. fue un regalo "de verdad" con todo lo que conlleva de sacrificio. Y Roger Wolfe...ummm yo sigo perdiendo los días en los transportes públicos.
    Me alegra que te reconcilies con la poesía, con la buena poesía.
    Recientemente he descubierto a James Laughlin, es posible que te guste.

    Un besote,

    PPP

    ResponderEliminar

Lo + seguido