jueves, agosto 09, 2007

Puesta a punto

El tema de hoy es aquello que mencionaba en mi último posteo que hacia para cubrir mis necesidades de una buena y sana ración de rutina diaria para paliar el aburrimiento del desempleado vacacional. Algo que me avergüenza reconocer pues no es nada más ni nada menos que una nueva traición a mi mismo. Haciendo que alguna vez brillo en mis ojos reflejando la más pura inocencia a estas alturas del partido no sea más que un cada vez más y más pequeño reducto en el interior de mi corrupta personalidad. Si amigos, desde hace un par de semanas me apunté a un gimnasio. Si me viese mi yo quinceañero, no podría más que sentir pena y asco por su yo futuro que le ha traicionado tan vilmente haciendo lo que él menos se hubiese esperado. Pero el devenir de las cosas es inmisericorde, cuando menos me lo espere (si todo va bien) me veré a mi mismo firmando una hipoteca a medio siglo. En fin, esta decisión se acelero al recibir una oferta de un gimnasio/spa de reciente apertura junto a mi hogar, la cual ofrecía una semana de prueba completamente gratis y un circuito spa con cinco euros. Mi ociosidad galopante y una ligera preocupación por mí (lo diré suavemente) penosa forma física que se me ocurre definir sin mucho eufemismo como: 'Presencia semiconstante de la muerte', me hicieron dar el paso a pesar de mis temores ante lo que esperaba encontrar.


Imaginemos que yo viviese en el centro en vez de una localidad de extrarradio, y que en vez de tener un gimnasio en medio de un descampado enorme rodeado de urbanizaciones, me inscribiese en un gimnasio en una zona cool como por ejemplo me viene a la mente la calle Fuencarral (pffffffff) donde se me garantizase una heterogénea mezcolanza de oficinistas de horario partido sin nada mejor que hacer, yuppies noventeros en peligro de extinción, musculocas, mariliendres, aspirantes al gremio actoral, radicales de la vida sana que reniegan del orgásmico sabor da la Mahon 5 estrellas, profesionales liberales de todas las calañas, capoeiristas, budistas y otros sectarios new age, unidos a todos aquellos que toman las tendenciosas doctrinas de ElPaísSemanal como modo de vida. En resumidas cuentas toda esos topicazos de gente de la que no tengo el más mínimo interés en conocer y entran dentro de mis fobias más recurrentes. Sería injusto no reconocer que esta imagen mental tiene más de fantasía fruto de mi mente enferma con reminiscencias a la estética de referentes como ‘American Psycho’, ‘Armas de Mujer’ y solo dios sabe de que más.


Así una vez he intentado transmitir la tétrica imagen que tenía de lo que me iba a encontrar, mejor comprenderéis mi reacción ante lo que realmente me encontré. Las coordenadas espaciotemporales no podían ser más determinantes, ya que al encontrarse dicho gimnasio en las afueras de un núcleo de extrarradio y mi acertada elección de horario al de media mañana, garantizaba un homogéneo grupúsculo de postadolescentes universitarios de vacaciones y prejubilados que afrontan sus desocupadas jornadas picoteando en las distintas facetas del ocio deportivo. Es decir a parte de mi mismo, apenas he visto a nadie de entre 25 y 50 años, lo que la sociedad etiqueta como masa útil y reconozco que ni elegidos a dedo hubiese dado con unos sectores sociales más acertados. Aquellos que yo denomino: gente de biencon la que si me apetece hablar de los fichajes del Atleti o de lo puta que parece la penúltima eliminada del Gran Hermano de turno. Dicho lo cual, todo esto me anima a seguir las indicaciones de mi jovenzuelo ‘entrenador’, entre otras cosas para correr en la cinta, hacer bici estática, o la cacharra esa donde haces círculos con los pinrreles mientras mueves dos palos con los brazos adelante y atrás, todo al ritmo del mejor bacalao de gym. Únicamente para lograr un fin a medio-largo plazo de poder subir unas escaleras sin echar los higadillos. De momento estoy yendo con pasmosa regularidad sorprendiéndome a mi mismo.


La semana de prueba pasó y quede engatusado de tal manera que ya he pagado tres meses de gimnasio. Un factor determinante ha sido el tema del spa, pues aunque me podría extender en ello creo que es bastante posible que haya nacido para estar inmerso de orejas para abajo en un jacuzzi, andar entre chorros de agua y sauneos variados. Tengo que pulirme veinte ‘circuitos’ en tres meses así que no perderé ocasión de invitar a algunos allegados para que den su opinión y agradecidos tenerlos comiendo de mi mano.

A plus!

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