sábado, octubre 07, 2006

Sobradas, international edition

El fin de semana pasado (si, voy con retraso) In. me relataba los pormenores de su nueva ocupa ocupación laboral y al llegar el turno de poner a parir a sus compañeros, se preparaba para recrearse con maldad contra una compi en especial. A la que introdujo dramáticamente haciéndome una pregunta: - ¿Te imaginas una rumana pija? -
Cuestión a la que no tuve que responder con un rotundo NO, ya sea por mis limitaciones culturales o estrechez mental me es imposible asociar semejante concepto. Entonces In. procedió a despellejar a su compañera tildándola de hija de papa y criticando sobretodas las cosas su manía aprovechando la condición de ambas de centroeuropeas lejos del hogar, al comparar la patria de Gica Hagi con la de Roman Kosecki. Es decir Rumania con Polonia. Algo que exasperaba profundamente a In. ella con perspicacia, al ver que no entendia la diferencias entre los dos países me hizo ver que a grandes rasgos era comparar a Dios con un gitano. Desarrolló que aunque su compañera ciega por la nostalgia le decía lo bonito era Rumania,diferia radicalmente con la opinión de In., que casi nociva, apuntó que podía ser precioso pero que de nada vale si ni siquiera tienen carreteras asfaltadas. Juas , juas... Toda esta historia constata que no es importante comprender la esencia de una anécdota sino la malignidad con que se cuenta.


En ese mismo fin de semana pasado quedé también con Ef. que regresaba desde Berlín a reencontrarse con el Madrid en el que había habitado los pasados dos años, bueno en realidad venia a otra cosa pero no soy quien parta contar en detalle intimidades ajenas. Al turrón... paseábamos tranquilamente por el Paseo de Recoletos mientras cotilleábamos los puestos de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Allí me explicó la anécdota que había protagonizado cuando fue a una Feria del libro pasada y encamino sus pasos hacia un puesto donde estaba firmando ejemplares Javier Marias, autor del que yo reconozco no haber leído ni una solo linea, pero que ella dijo conocer de haberlo leído en Alemania y después también en España. Pues bien, ella espero educadamente la cola y al devolverle el libro firmado el autor le pregunto si le había gustado. Entonces ella presa del pánico que le contestó automáticamente que le había gustado más cuando lo leyó traducido al alemán. Entonces al parecer Javier Marias perplejo, le dijo que si lo que quería decir es que el libro era mucho mejor en la versión traducida. Y ella contestó que sí. Se dio la vuelta y desapareció.


Entonces me explicó que lo que realmente había pasado es que estaba muerta de vergüenza y no había sabido contestar bien. Lo que quería haber dicho es que para ella la traducción era mejor ya que era su idioma natal y por tanto la más accesible a su entendimiento. Pero yo le expliqué que su reacción había sido la correcta, no solo por la ocasión de mirar por encima del hombro a un escritor (algo que debiera ser deporte olímpico) sino porque tuvo la ocasión de dejar claro que cualquier cosa que este hecha por un español cualquiera es substancialmente mejorada cuando es remozada por un alemán. Una idea que quizá fuese germen del nacionalsocialismo, aunque me es igual las repercusiones, todos los hechos al respecto que he constatado me hacen concluir que estoy completamente de acuerdo con la superioridad de la raza aria.


Mañana más!

5 comentarios:

  1. Teniáis que hacerle esto a Javier Marías, ¿no se lo podiáis haber hecho a otro?, hay bastante escritor español que se lo tiene bastante más merecido, creéme...; es curioso que con motivo de un artículo suyo que han posteado en Escolar.net asistí a una discusión en la que alguno afirmaba que era una mala copia de W. G. Sebald -yo no le he leído pero quizá tú sí, y mirando por ahí, resulta que es alemán- o que era mejor leerle en inglés, a ver si Marías va a ser el Nabokov español, que por cierto, siempre he visto similitudes entre ellos, sobre todo cuando se ponen a divagar sobre la memoria y los recuerdos.

    Te puedes imaginar que yo NO estoy de acuerdo con lo de que cualquier cosa remozada por un alemán sea mejor, por la sencilla razón de que no conocemos a los mismos germanos, para empezar esta amiga tuya parece llena de consideración, algo poco frecuente en los alemanes que he tratado hasta ahora, espero mejorar mi concepto de los mismos próximamente y así poder empezar y terminar el maldito curso de CCC que me regaló mi madre.

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  2. Me alegro mucho de lo de los diarios, don Pablo. Antes tenía que haberme hecho caso, melonazo ;-)

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  5. Me pareces un pobre nazi nostálgico, eso sin mencionar la soberbia que demuestras al referirte a un escritor del que deberías aprender, por ejemplo, cuando cortar un párrafo e iniciar otro nuevo, o simplemente cómo redactar unas cortas y mediocres líneas donde te mofas de la manera más burda de un excelente escritor...

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