domingo, septiembre 03, 2006

Of human bondage


Personaje 1: ¿Es verdad que noqueaste a un sospechoso con un gato muerto?
Steven Seagal: No, no estaba muerto.

Visto y oido en una escena de una pelicula de Steven Seagal.



Ayer por la mañana a una hora indecentemente temprana, cogia el metro. Allí veía como subían una parada después que yo una pareja de inmigrantes de Europa del este (creo que rumanos). Por edad podrían ser padre el hijo, podría decir de ellos que sus características principales estaban en los dientes. El más joven, de unos cuarenta años, destacaba por la ausencia de numerosos dientes y el mayor por que los que le faltaban eran tantos como los que eran sustituidos por piezas de oro. Otro factor decisivo que hizo que mi atención se clavase en ellos era el echo es que cargaban con sendas maletas de tamaño grande llenas de radiadores y otro tipo de piezas de pesado metal. Al entrar subieron al vagón como pudieron dichas maletas con pinta de pesar un quintal cada una y las dejaron en medio del vagón, procediendo el 'abuelo' a sentarse a mi lado y el otro en frente, allí descubrí que a pesar de ser solo la nueve y media de la mañana olían a carajillo que echaban para atrás.


En la siguiente estación se montó un chico peruano con una guitarra, que nos regalo uno de eso típicos hits que por desgracia no logro recordar, ya fuese un 'libertad sin ira libertad', un 'humahuaqueño' o cualquiera de la misma cuerda. Al terminar mecánicamente paso con poca fortuna el zurrón entre los viajeros que a esas horas no estaban precisamente para dádivas. El rumano joven sintiose culpable de no darle nada y le quiso obsequiar con unas palabras de ánimo. Con un rústico castellano y sobre todo con señas, le hizo saber que allá en su país él también era músico. Por los gestos apostaría mi alma a que quería decir que lo que tocaba era el violín. Una vez dejado en claro su hermanamiento a través de la música se puso a explicarle las vueltas que da la vida y señalando las maletas llenas con radiadores que era a lo que él se dedicaba ahora. Ahí es donde mi intuición se pierde y no logro adivinar qué tipo de finalidad tenían esas palabras de ánimo. A todo esto con el chaval de la guitarra respondía a todo con gestos y sonrisas forzadas intercambiables por la expresión: - Pues muy bien! - todo deseando que llegase la siguiente parada y poderse pirar. Así llegó y con un toquecito amistoso en el hombro del rumano se despidió.


Como tantas cosas que se ven en los transportes públicos, una vez vista esa escena como cualquier otra que me molase ya sea por su bizarría, su valor de miseria humana o cualquier otro mi 'instinto bloguer' (cada vez más dormido) se activó y como tantas otras veces la cabeza ya me daba vueltas buscando el modo de contar la escena presenciada y justificarla dentro de algún contexto o dando alguna rebuscada moraleja final que explicase la razón para contarla. Lamentablemente a lo largo de día mi podrido cerebro no daba con la solución y me temía que la escena pasaría al ostracismo junto a muchas otras con el mismo problema.


La solución llegaría por la noche en el hogar, cuando ya había olvidado el asunto y encendía la televisión topándome con una película en la que Steven Seagal se encontraba en los vestuarios de una comisaría rodeado de musculosos chavales con el torso desnudo de veintipocos años que misteriosamente le trataban como a un novato. En los vestuarios se estaban realizando competiciones de testosterona con una porra eléctrica (como las famosas del caso Roquetas, amigos). La acción consistía en aguantar unos segundos el contacto del artilugio sin caer al suelo como muestra de putoamismo. Por supuesto aunque a priori parecía querer pasar inadvertido Steven Seagal, fue retado por un mozuelo que quería darle una lección y no tuvo otra salida que recibir el latigazo del arma a máxima potencia. En ese momento y tras el dialogo de la escena posterior (citado en la parte superior) llegué a la conclusión de que muchas veces las cosas que molan no tienen que tener excusa alguna o moralina que las justifiquen más que sus valores por si mismas.


Y con esto, quedándome más ancho que largo, me despido hasta la próxima.

3 comentarios:

  1. me alegro de que al final haya contado la historia, con Seagal y todo!

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  2. Me ha encantado lo del 'instinto blogger', que, es verdad, se va muriendo con el paso de los meses y acabas recurriendo al youtube post sí post no.
    PD: Lo de Seagal no tiene desperdicio.

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  3. Vale, pillado es Seagal no Segal. Esto me pasa por no mirar...

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