jueves, septiembre 21, 2006

Cобственн-potvorstva

Desde que alcanzase la mayoría de edad legal, a lo largo de los años me he ido encontrando con una serie de personajes masculinos emperrados en relatar con total ilusión sus experiencias transcurridas durante el servicio militar. Hoy me he encontrado con uno de estos individuos al que llevaba lustros sin ver y en un trayecto en bus hemos recurrido a lo mas fácil; recordar viejos tiempos, lo que no entiendo es como la nostalgia le ha llevado a obviar los conocidos y anécdotas comunes para encadenar el relato de sus aventuras militares que debieron ser por la misma época sólo que nada tenían que ver conmigo. Aunque muchos de mis compañeros de generación tuvieron que pasar por el trago de la prestación militar/social obligatoria, yo logre librarme debido a haber ido dilatando en el tiempo ad eternum mis estudios y consiguiendo prorroga tras prorroga hasta que mi prestación a la patria se perdió en el olvido.


Pues bien cuando estos personajes se cruzan en mi vida, me causa perplejidad como se producen una serie de comportamientos recurrentes en la mayoría de ellos; el primero es el deseo de transmitir como el periodo de actividad militar fue una de las mejores experiencias de su vida y cómo debería arrepentirme de lo que me he perdido. El segundo factor que se repite es la retahíla de tópicos sobre juergas, amistades entrañables y cómo el protagonista de las anécdotas siempre conseguía escaquearse de toda obligación porque era más listo que los demás. Cuando te cuentan todas estas cosas lo primero que me pasa por la cabeza es la temible sensación de tener que aguantar tanta patraña con una media sonrisa de educación mientras que pienso: - Pobre infeliz. -


Siempre he valorado como una de las peores situaciones sociales que pueden tocar ante un desconocido/saludado el tener que tragarte sus hazañas bélicas de la mili, porque a mí que coño me importan. Pero después reflexionando los motivos que llevan a estas gentes a comportarse así he llegado a la terrible conclusión de que yo actúo exactamente igual. Quizá no hablando de la mili; pero si que me he dedicado con total impunidad a dar el coñazo a los demás hablando de mi pasado. Lo más perturbante es que me temo que no soy yo solo, y que muchos de nosotros sufrimos este defecto congénito idealizando nuestro pasado para los demás a quienes verdaderamente les importa un comino lo que les contemos (a no ser que haya alguna jugosa anécdota de interés universal): Que si mi erasmus es la mejor etapa de mi vida, que si mira mis fotos de vacaciones, mira que macarra era en el instituto, que si en aquel trabajo lo pasábamos fetén, que bien lo pasaba acampando en el monte, que si el año que me fui a vivir a Bangladesh para trabajar y aprender bengalí... y así un interminable etcétera.


Desde este humilde foro es mi deseo e intención evitar en mi mismo estas actuaciones lamentables o realizarlas solo, delante de una pared para que se pierdan en el tiempo. O limitarme en caso de desesperación a relatar mis miserias sin interés a aquellos en los que tenga depositada la suficiente confianza o puedan tener los mismos puntos de conexión al haber tenido las mismas experiencias. Creo que puede ser tremendamente complicado contenerme, aunque si lo consiguiese sin duda sería mucho mejor persona.


Á la prochaine...

4 comentarios:

  1. Pablo, tienes un blog. Le estás contando a la gente cosas que quizá no les interesen.
    Aunque a la mayoría de los que entramos aquí nos interesan, porque si no le damos a la X roja y a tomar por culo.

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  2. amic Nacho, la diferencia es que aqui no pongo a nadie en la obligación de tragarse toda esta basura. Si te interesa lo lees, si no pasas y punto...

    Pero lo que realmente me importa ¿de qué X roja hablas?

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  3. Pablo, amigo mío, se refiere a las ASPAS! , las "ASPAS!".

    Tienes toda la razón, y hace tiempo que me apunté ese propósito de enmienda.

    Un abrazo.

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  4. Querido Pablo:
    No te engañes; no es lo que cuentas sino cómo lo cuentas. Revisar tu pasado con gracejo y esmero, aunque sea empañado de morriña, es bueno. Distrae, enseña, y pone de buen humor. Tú cuentas cosas divertidas. Pero un plasta es un plasta aunque cuente lo que está haciendo en ese mismo instante.
    En el caso de la mili, reviso mi primera frase y coincido contigo que son batallitas (nunca mejor dicho) del todo prescindibles. Me da por pensar que simplemente para muchos fue lo más excitante que hicieron en su juventud...
    Ya te cagas

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