sábado, agosto 05, 2006

Como un pincel

El día de ayer me desperté muy temprano, pues había quedado a las 10:00 am. con el recurrente familiar que todos tenemos (o deberiamos tener)que disfruta del 15% de descuento para empleados de ElCorteInglés, en este caso al centro fetiche de Preciados. Recinto al que nos dirigimos sin eludir el innevitable desayuno cañí de chocolate con churros (en Agosto, con dos cojones!). El motivo del usufructo de una ventaja ajena era la adquisición de un traje para el inminente bodorrio de mi hermano. Tengo que admitir que en mi puñetera vida me había calzado un traje, ya que por suerte o por desgracia jamás me había visto en la situación de tener que llevarlo. Y eso a pesar de mis constantes recepciones en la embajada, hasta ahora con el chándal conjuntado a unos mocasines con calcetines blancos y otros atuendos similares iba tirando. Esta carencia experiencial, no me preocupaba, aunque cuando en alguna reunión social el tema salía a la luz me aterraba la vergüenza de ser confundido con el típico jovenzuelo anti-sistema que se niega a doblegarse ante el régimen opresor, ni a asimilar sus costumbres. Si algo tengo claro es que quisiera ser todo lo convencional que mis excentrecidades innatas buenamente me dejen ser.


Todo esto quedó atrás en el momento que el simpático empleado del C.I. me calzó una chaqueta para ver cual era mi talla y me observe en el espejo de la columna cercana comprobé que estaba absolutamente arrebatador. Una sensación que ni la falsa modestia podría serenar y pensé que había nacido para llevar esos extraños ropajes, los murmullos de aprobación de mi progenitora y su hermana(que por supuesto no se querían perder un acontecimiento familiar tan importante magnitud) solo acrecentaban lo sucedido. En pocos minutos ya había decidido el modelo(que me va a salir por un pico de casi 300 eurazos) que cómo es habitual en estos casos solo quedaba en una talla mayor y otra menor a la mía. Pero por supuesto no estabamos en un Zara o en un Pimkie ni en el Mercado de fuencarral y sin decir nada ya tenía al eficaz empleado localizando mi talla en corteingleses de otras provincias. Y además sabiendo que después de todas las molestias causadas, cuando llegue puedo arrepentirme y elegir otro modelo que me mole más, sin que me pongan una puñetera mala cara. Así da gusto.


Después cumplía con la semana recogida de tebeos y visita a la tienda de deuvedes donde adquiria, tras un necesario lapsus de autocontrol en este vicio, me daba un homenaje comprando por 7 eurillos una peli de mi lista de imprescindibles: 'El último boy scout' a los que el impulso consumista añadia también 'Man on the Moon' de Milos Forman y 'Training Day' para completar mi 'EzanJock-teca' personal. Y todo conseguiendo estar de vuelta en el hogar con puntualidad inglesa a las 12:10 pm. para disfrutar de la retransmisión en directo desde Shanghai de la gira asiatica del Atletico de Madrid. Definitivamente una buena mañana.

4 comentarios:

  1. Pero hombre de Dios, a la boda de un hermano se va con chaqué. Ya me estás yendo a cambiar el traje, pero ya.

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  2. Tu primer traje, ya era hora. Menos mal que me hiciste caso, o a tu madre o a quien fuese! Seguro que estás arrebatador.

    Por cierto kankoat, en las bodas de Coslada nadie lleva chaqué.

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  3. Me acaba de mandar un amigo tu post del 19 de julio. Y no puedo más que coincidir contigo palabra por palabra. "Esa gélida mirada de zorra". Qué grandes Svetlana Khorkina y Paloma del Río, esa gimnasta de pasarela y esa comentarista deportiva que debería crear escuela! Enhorabuena por tu exquisito paladar.

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