lunes, junio 05, 2006

¿Eres judío?

El sábado pasado me tocaba levantar el país con mi esfuerzo laboral, así que las ansias por el inminente Mundial hicieron mella en mi y como viene siendo habitual en los últimos tiempos cuando hay partido de fútbol de mi interés me desplazo a las cercanías del trabajo. Para poder verlo en su totalidad y no dejarlo a medias si me es posible. Así sucedió el sábado con el trepidante partido amistoso España v.s. Egipto. Entre en el bar en cuestión, vi un hueco en la barra con posición de privilegio para ver la tele y allí me apalanque pidiendo un tercio de Mahou y un bocata para cenar.


En seguida me di cuenta porque un sitio tan bueno cerca de la tele estaba libre estando el bar casi lleno. En el taburete de al lado estaba sentado un hombre aparentemente normal, pero que tras observarle quince segundos cualquier avispado Sherlock Holmes deduciria que estaba al borde del coma etílico. Le observé como hacía hercúleos esfuerzos por coordinar sus movimientos y agarrar el vaso del cubata, mientras fumaba uno de detrás de otro sus Malboro. Mientras por la boca de gesto desencajado aparecía una antiestética y desagradable babilla. Como le vi muy centrado en su borrachera pensé que no era peligroso y que podía sentarme a su lado sin perjuicio alguno para ver a los chicos de Luis, cenando alegremente.


Pero este ‘locus amoenus’ de simple felicidad trocase en despollante anécdota, cuando por increíble que parezca por segunda vez en mi existencia alguien se presentó a otra persona con la siguiente frase:

- ¿Eres judío?

De la primera vez que alguien soltó esta perla de disfuncionalidad absoluta prefiero no hablar porque en su momento y tras varias dudas, ya fue obviado y censurado para el bloj. pfffffff Mejor me centraré en la que nos ocupa. El borracho me preguntó si era judio y yo en un arrebato de sinceridad le conteste que no lo era. Él trastocó su expresión en algo que yo interpreté como disgusto por mi respuesta, pero aún así procedió a darme el coñazo con todas sus fuerzas. Interpuso su presencia en medio de mi visión del partido y empezó a explicarme cosas que harían que el partido me importase un pimiento. Para comenzar me preguntó si sabía yo cuál era la guerra de los seis días y yo que tengo una cultura general de EGB+BUP+Universitaria, es decir, baja o nula en prácticamente todas las materias, le dije que no. Entonces por lo que pude deducir de su inconexo discurso de borracho que repite las frases sin concluirlas, fue una guerra en la que el pueblo judío de Israel le echo un par de cojones o algo. Entonces me preguntó si sabía quién era Ariel Sharón y me contó que era el héroe de su vida y que también era el mayor guerrero y general que ha dado la historia de la humanidad. Empezó a nombrar que si los 6 dias, que si Suez, que si Yon Kipur o vete a saber qué más. Por alguna razón me parece de lo más genial poder encontrar en un bar viendo el fútbol alguien que sea fan de Ariel Sharón pfffffffffffff La vida real es insuperable. A todo esto el camarero cada vez que pasaba me miraba y sacudía la cabeza como diciendo – Qué pena de tio.


Más tarde tras contarme que ese era su barrio y que él se sentía más español que nadie a pesar de su admiración por el pueblo israelí, me contó en plan facha la vergüenza que sentía de lo que había pasado en su país durante las últimas elecciones a causa del 11 –M. Un judio-facha, ¡vivir para ver! Entonces hilando ideas me hizo participe de lo que es ser judío-madrileño y que ser madrileño era una suerte de élite universal por la que se podía mirar por encima del hombro a cualquiera que no lo fuera. Una argumentación que así a grandes rasgos no puedo más que compartir completamente. Después mientras apenas se tambaleaba pues se sostenía en pie e intentaba chasquear los dedos sólo dios sabe por qué, me explicaba como el madrileño tiene de por sí un gracejo especial inherente a su personalidad y una chulería innata. Me dijo algo que me hirió profundamente, fue cuando dudo de mi origen madrileño y con grandes aspavientos me echó en cara que yo no podía ser madrileño, y que no se la daba con queso pues yo era con toda seguridad gallego. Quizá no entraba dentro de su perfil de lo que es un madrileño y aunque yo le explicaba que mis hasta mis abuelos son madrileños, no fue hasta que ya ofendido (demostrando nuevamente lo fricazo que puedo llegar a ser) le mostré mi DNI y le señalé donde aparecía Nacido en Madrid. Entonces él pillándome de improviso me abrazó y al alejarle de mi me miró y me dijo. – Venga, te invito de putas!. – A lo que yo decliné su ofrecimiento educadamente diciendo que tenía que irme a trabajar, aunque en realidad me tuve que ir porque no podía aguantarme más la risa. Pagué mi cuenta aunque se ofreció a invitarme y nada más salir llame por teléfono a Cho. porque tenía que contárselo a alguien.


Mañana más.

3 comentarios:

  1. Pablo bienvenido al club de los acosados por judios. Podiamos quedar para cenar lgun dia de estos piltrafilla. Besos. Cris.

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  2. Qué fuerte que te confundiera con un gallego, jojo!!
    Increíble relato.

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  3. Qué fuerte. ¿Hay algún rasgo en tu fisonomía que permita deducir que eres judío?

    No sé por qué a partir de hoy te imaginaré con esos graciosos tirabuzones de sionista neoyorquino...

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