viernes, marzo 17, 2006

Esto no es un sintetizador... es una flauta.

Hay algo casi mágico en coger un taxi de madrugada, siempre implica que vas a ser testigo de un descubrimiento. Así sucedió hace dos noches cuando perdí por cinco minutos el búho y tuve que rajcarme el bolsillo en un taxi. Al subirme seguí mi ritual después de decir a dónde voy, soltando mi frase fetiche en estos casos que es: - ¿Qué tal la noche jefe?.- Lo cual me sirve para romper el hielo con el señor taxista y poder debatir sobre los temas más diversos. Pero en esta ocasión me encontraba enfrascado en la elaboración de un mensajillo del móvil, algo que para un adolescente integrao cualquiera ocupa el tiempo de varias milésimas de segundo, para mí que soy un torpe total, requiere un par de minutos como poco para agotar mis argumentos.



Pues bien termine dicha tarea y centre mi atención en la banda sonora del taxi, que llamaba la atención por no tratarse de una emisión de programas deportivos de madrugada dando vueltas por la uña que se ha roto Ronaldo, ni debates políticos, ni radioformulas de música ochentera como tampoco programas donde la gente llama para desahogarse de sus miserias frente a desconocidos…. No este hombre tenía puesta música instrumental. Ante lo cual yo cometí la temeridad de preguntar que era eso. Él de inmediato reconoció en mí un alma afín de gusto ejquisito con quien abrir su corazón, y así me empezó a explicar que ese cd se lo había grabado él y que disculpase el oído pues lo tenia trillado de oírlo a todas horas en el coche. Yo proseguí mi búsqueda de nuevos horizontes musicales preguntándole que clase de etiqueta musical podríamos ponerle a lo que estábamos escuchando. Él contesto que mucha gente lo llamaba new wave pero lo cierto es que era un compendio musical donde confluyen todas las corrientes anteriores. En aquel entonces pasaron por mi mente todos los grandes genios de la música adelantados a su tiempo que conocía: Mozart, Beethoven, Deep Forest, Tecnotronics, Nacho Cano... y en un semáforo el taxista aprovecho para buscar una canción en especial del cd y me dijo – Atento, esto es una obra maestra que dura 12 minutos como no habrás escuchado en tu vida.



Desde ese instante cruzamos los exóticos pasajes que separan Vicalvaro de Coslada, con toda nuestra atención en las cadencias, subidas y bajadas de ritmos de una masterpiece de unos genios alemanes llamados Ralf Liemberger(a saber como se escribirá) y nosequien, quienes junto a un colombiano llamado Joaquin Lievano eran los que cortarían el bacalao en el futuro de la música. El resto del camino el me fue indicando cuando iban a empezar los trozos mas remarcables con frases guays como – Esto no es un sintetizador, ojo… es una flauta. – Hay pocas cosas en esta vida que me aburran más y me provoquen más rechazo que hablar con un melómano (listillos musicales para el vulgo)en su salsa, pero claro dentro de un taxi todo se ve desde otro prisma.


Pero claro lo mejor estaba por llegar y sucedió cuando llegamos a mi casa y el tipo, al ver que aun quedaban cuatro minutos para terminar la canción, me cobro y me dijo que no me preocupase que podía quedarme en el taxi a para escuchar hasta el final pfffffffffffffffffffffffffffff Por supuesto asi lo hice y me despedí prometiendo de todo corazón que pensaba bajarme del e-mule las discográficas completas de estos elementos en cuanto cruzase la puerta de mi hogar.



En fin que sigo reafirmando mi anhelo de ser millonario no para comprarme mas y mas modelos de automóviles ultima generación sino por encima de todas las cosas para poder coger taxis incluso para ir a comprar el pan.


Mañana más.

2 comentarios:

  1. Hostia tío, tu historia me ha recordado mazo a una vez que me cogí un taxi y el tío llevaba puesto el Whis you were here de Pink Floyd, no habló el tronco en todo el camino, estaba concetradísimo.

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  2. A mi un taxista me pone un cd de Pink Floyd e inmediatamente me paro en la parada de taxis mas cercana y delante de su cara me subo en otro. Pa' que aprenda!

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