jueves, marzo 02, 2006

Crónica de vencedores y vencidos

Hoy entre el fin de mi clase y el inicio de mi jornada laboral he tenido cuatro horas de tocarme los pies. Tiempo que he empleado en realizar mis consumismos semanales: recoger los tebellos y olijquear la fnac (de donde milagrosamente he salido con las manos vacías), después me puse en la cola de las entradas donde se agrupaban dos subgrupos bien caracterizados: los vencedores y los vencidos. En mi baremo personal, los vencidos eran aquellos que se tragaban toda la fila para que al llegar a taquilla les dijeran que las entradas del los Redjotchilipipers se les habían agotado y volvían apenados con la cabeza gacha; los vencedores eran los integrantes de la fila que podemos denominar genéricamente 'quinceañeras' y que en grupos no menores de tres integrantes dejaban la taquilla blandiendo sus entradas para Hillary Duff, Lucie Silvas o vete a saber quién... pegando botes, dándose abrazos lujuriosos y pegando chillidos demostrando que ya habían conseguido su objetivo en la vida. Aunque en cada uno de estos grupos siempre había una que no se abrazaba, ni chillaba, ni daba botes y que compartía la alegría de sus amigas a su manera: frunciendo el ceño y musitando la frase – pasao mañana las compro yo cuando tenga el dinero. –. Para mi la más triunfadora de todos.


Así que la fila fue avanzando hasta que llegué a la taquillera y veía como ella iba regodeándose en su papel, articulando labios, lengua, piños y todo el mecanismo de habla humana para decirme con sorna que no quedaban entradas para los Redjotchili, entonces yo la dejé hacer y me lo soltó. Entonces yo respondí – A mí eso me da igual. – Dejé caer de un golpe sobre la taquilla 33 euros exactos y henchido de gozo dije: - Déme tres entradas pa’ Ramoncín. – Jamás me he arrepentido tanto de ir solo a ningún lado. En ese instante hubiese matado por tener alguien con quien blandir mi entrada al aire para envidia de extraños, dar botes y chillidos de orgásmica satisfacción.


Después me fui a las inmediaciones de mi colocación para poder ver la primera parte del choque entre la furia española de Zapatones y la poderosa selección de fútbol de Costa de Marfil. Al salir del metro vi una cervecería alemana de esas con aspecto de pub findesemamero de extrarradio todo de madera con lucecitas y un poco más allá una tasca donde ponía Bar-restaurante-gallego-dos. La elección era obvia.


Alli me encontré con mi ideal de lo que es un bareto de barrio. Parroquianos guays de esos que llevan camisa con pantalón del chándal (y similares) y pinta de alquilar porno en videoclubs, que se reunen en grupejos y filosofan dando a luz ideas a cada cual más genial. Yo me coloqué estratégicamente. Pedí mi tercio de Mahou y a procedí a interpretar mi papel de ser el único que seguía el partido de la selección. Mientras que con tiento cotilleaba las conversaciones ajenas. En un momento del partido Costa de Marfil se adelantó en el marcador y uno de los parroquianos con el pelo extremadamente liso y limpio que ya quisieran cualquiera de las musas del Bicosaimgüorzet, lo que contrastaba con su jeta castigada por los años y una dentadura mitad podrida y mitad mellada/ausente dijo: - Joder, ya nos la han clavao estos de color, como yo les llamo. - El camarero mientras metía una tapa de mini-salchichas en el microondas respondió: - Yo los llamo tiznados. – Otro cliente habitual se sacó el palillo de dientes de la boca y alego: - no seais animales que son costamarfileños – Hasta que por último el del chándal y la chupa de cuero en un arrebato de cordura; indignado por tanta correción politica, tanto eufemismo y peste buenrrolista dio un golpe sobre la barra y dijo: - ¡No me jodais, si son negros!


Yo apenas pude contener mis sentimientos contrapuestos de despolle y orgullo de pertenecer a la raza humana. ¿Por qué me molará tanto observar a los demás?

Mañana seguramente más

4 comentarios:

  1. Lo que de verdad se sale es cómo lo cuenta vd. Por decirlo con sus palabras, esa narración del problema costamarfileño es realmente chanante!

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  2. ¡Qué cabrón! Eres un buscador profesional de caviar. Así no se puede.

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  3. Increíble historia, y suscribo a Tartaleta! Ahora me arrepiento de no haber colgado en su día un post sobre la conversación, con acento coruñés incluido, que escuché entre un autobusero y un ciudadano acerca de la izquierda en España, la desmembración de Galicia y las bondades de mr. Fraga. Me sacaron los colores!!!

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  4. No sé tú, pero yo me voy a desgañitar pidiendo al principio, al final y entre canción y canción, que toque su gran jit Cómete una paraguaya. Si lo hace ya podría morir en paz...

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