sábado, marzo 18, 2006

Al límite, libre y salvaje!

Por suerte yo no viví 'los ochenta' (como tampoco me toco vivir el mayo de saseintayocho ni cualquier otra revolución juvenil que pudiese haberme lacrado de por vida)tampoco voy a hacer como que los he vivido, ni estuve en la movida, ni ganas, la verdad. Ahora puedo siento la levedad que me produce el descreimiento total y no tengo que cargar con los ideales de una generación perdida. Bastante tengo con lo que me ha tocado como para cargar con lo que no.


Todo esto viene a cuento pues ayer asistí a un concierto de Ramoncin. Seguramente la gente que disfrutó en su momento de su rocanrol piense con parte de razón que este muchacho se echó a perder con los años y las decisiones equivocadas. Para mí desde siempre ha sido ese entrañable tertuliano de Moros y cristianos proclive a las corruptelas del PSOE, presentador del Lingo, autor de 'Tocho chelí' y en general otro paria mediático… argumentos todos para ser lo puñetero peor y por tanto elevarle a la categoría de icono de posmoderno. Por decirlo de otra forma, hay quien para ir a ver viejas glorias del rocanrol se deja los cuartos en ver a Los Rolling Stones o a Van Morrison... yo de largo prefiero ir a ver a Ramoncín.


La tarde empezó en el intercambiador de Moncloa, lugar elegido por Iñ. Cho. y por mí para poder disfrutar de los aledaños de macrobotellón. Un plan que para muchos se fastidió debido a la lluvia, pero a mí me consiguió una de esas escenas que no voy a olvidar por muchos años que pasen. En el intercambiador había más policías que civiles y en un momento subió un jovenzuelo desgarbao, con la cara llena de acné y con una mochila negra al hombro. Entonces tres de estos vigilantes del orden público pararon al peligroso muchacho con el fin de que les enseñase el interior de la mochila. Y a su vez cuatro fotógrafos que pululaban por ahí captaban la escena buscando la portada de algún diario del día siguiente. Desde mi posición la escena de cuatro paparazzis retratando a tres maderos inspeccionando la mochila de un chaval para ver si llevaba para hacerse unos calimochos... Esto dice tanto de los designios de lo políticamente correcto que provocan los medios.


Una vez en el Galileo Galilei, lo primero que llamaba nuestra atención era la edad media del respetable -por decirlo eufemísticamente- bastante talluditos en general. Algo que desembocó en una apuesta en ver quien era el que encontraba a la persona más joven y a poder ser menor de 25 (nuestro tope de lo que es un jovenzuelo). A priori, parecía que la persona más canija iba a ser la chica que trabajaba en el ropero pfffffffffff Pero al final aparecieron unos chavales que nos quitaron la hercúlea carga de ser los abnaderados de la bisoñez. El concierto empezó, Ramoncín desbocado anuncio que ese directo iba a grabarse para un dijco y desde ese instante y como llevabamos planeando, nos dedicamos a pedir entre canción y canción, aprovechando los silencios el autentico hit del artista, la canción titulada ‘Comete una Paraguaya’ Y así lo hicimos desgañitándonos a cada ocasión y llamando la atención todo lo que nos fue posible. Así en la segunda canción un jovenzuelo de cuarentaypocos se dirigió a mi y me preguntó si éramos nosotros los de 'Felisin de la La Riviera'. Lamentándolo mucho le contesté que no tenía ni puñetera idea de lo que me estaba hablando. Aunque después descubrimos que al parecer, los fans de siempre piden para los bises la canción de 'Felisin el vacilón', en mi modesta opinión muy inferior a 'Comete una Paraguaya'



La diferencia radical entre un concierto jevi, rock o de Ramoncin y uno de indie-pop cualesquiera es que en estos últimos tienes que ser medianamente respetuoso y no esta bien visto que te dediques q increpar e insultar por muchas ganas que tengas, interrumpiendo lo que tenga que decir no se por ejemplo a Irartzu Valencia que a saber a quién le importara un pimiento lo que tenga que decir entre canciones. Mientras que en el de Ramoncín te puedes desahogar tranquilamente soltando improperios contra él y sus caducos discursos consiguiendo todo el beneplácito del respetable. Como cuando empezó a soltar un discurso de sociata sobre que deberíamos enfocar nuestro ímpetu en vez de pedir canciones en pedir pisos más baratos o que encarcelen y tiren la llave de los maltratadotes de mujeres y la gente empezó a gritarle que tocase rocanrol! ¡Bestial!



Entre el respetable asistente destacaban muchos tipos humanos, por encima de todos un roquero de chupa de cuero que debía ir solo al concierto, pero que desde el primer momento se hizo notar y dejó claro que nadie, ni por asomo le iba a quitar el protagonismo. Para empezar parecía salido directamente del casting de ‘En Busca del Fuego’ y que le hubiesen puesto una chupa de cuero de motorista, unos vaqueros ajustaos y unas playeras blancas. El gachó en cuestión se dedicaba a moverse longitudinalmente entre las filas, bailando con repetitivos movimientos de cabeza (sintiendol rock) y tocando su guitarra eléctrica imaginaria. Proceder que tuvo durante las dos horas que duro el espectáculo. Menudo ejemplar de ¡putoamoabsoluto!



Entre los demás asistentes destacar las hordas de rockers siempre necesarias y los bravos ejemplares de jeviorros de metro ochenta y pico con camiseta sin mangas que dejan ver los vellos sobaquiles. Un jevi auténtico es esa clase automarginado social que no encaja en ningún lado, pero que en mi modesta opinión en un concierto del Rey del pollo frito queda de putísima madre. También estaban los grupos de cincuentonas que en un momento vi sacar una cajetilla de pastillas juanolas y como una de ellas vacío el contenido en la palma de su mano, ofreció a sus amigas que cogieron una pastillita cada una y cuando quedaba una buena docena se las metió de una vez en la boca. Una escena que me produjo en el mismo porcentaje asco físico que de morbo sexual.



Respecto al concierto en sí, decir que fue bestial y me lo pasé fetén. Ramoncín y su banda: un bajo, dos guitarras, dos teclistas, dos baterías y un violinista eléctrico partieron la pana. El repertorio no fue el deseado pues a mi las canciones que mas me molan son las que tienen títulos mas ochentenos tales como ‘Sal de Najas’ ‘Marica de terciopelo’ o la que es sin duda himno de toda una época ‘Comete una Paraguaya’... por desgracia y a pesar de nuestra febril insistencia no tocó ninguna de ellas. Como tampoco tocó ‘Felisín el vacilón’ así que una cosa por otra. En fin, la próxima vez que toque en Madrid seguro que la toca. O si no la siguiente, lo que tengo claro es que yo no me muero sin oírle esa canción en directo.



Esta noche después de ver la nueva de Almodovar y ver lo que me de tiempo del partido del Atleti, voy al concierto de Ama. Y aunque su disco ‘A un metro de mí’ me gustó, se que después de Astrud y Ramoncin en la misma semana cualquier otra cosa me va a saber a muy poco. Intentare ser justo y sobretodo pasármelo bien. Para concluir os dejo unas instantáneas de las muchas que hice ayer hasta que se me agotó la batería de la cámara.





1 comentario:

  1. cuanto mas miro las fotos mas bestial me parece todo.

    El mejor concierto del año, ni deptxe ni hostia.

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