sábado, enero 14, 2006

El porque de las cosas.

Tengo la completa convicción de que saber hacer regalos es un arte, o al menos una suerte de habilidad en la que intervienen valores tan poco habituales como la 'pertinencia' y amplios márgenes de 'originalidad'. Personalmente yo conozco mis limites e intento moverme, intentando epatar al agraciado lo más posible y rara vez consiguiéndolo.


Todo esto viene a cuento cuando hace dos noches cuando entre los constantes sudores fríos y la persistente tensión del negocio de ‘salvarvidas’, tuvimos un pequeño momento de distensión y pude ser participe de una conversación de tremenda genialidad. Cuando dos de mis compañeras departían sobre sus novios y los presentes que les habían hecho en fechas recientes y cómo lo habían vivido.


En primer lugar estaba una que al parecer había estado yendo todo el mes pasado, noche tras noche, enseñando las fruslerías que le había obsequiado su compañero sentimental. Que si un día unos pendientes, otro un colgante, otro un reloj, demostrando que tenía a su chico lamiendo el suelo por donde ella pisaba. Pero este acto de lícito pavoneo social tuvo trágicas consecuencias en la otra compañera, que al parecer había empezado a salir recientemente con un muchacho y que por desgracia no era tan detallista como el otro.



Este segundo novio al no ser detallista fue recriminado y ella le hizo ver que en las parejas hay que tener detalles. Era lo suyo que tuviese algún detalle. Entonces él jugó bien sus cartas. Durante una semana estuvo haciéndole promesas sobre algo que le había comprado y que iba a entregarle en los días sucesivos. Ella henchida de gozo fue a su familia, sus amigos y compañeros de trabajo, transmitiéndoles con inusitada ilusión las cabalas que hacia adelantándose a los acontecimientos. Pero los dados del destino ya habían sido lanzados y nadie hubiese esperado como se resolvió la situación.



Llegó el día señalado y se descubrió cuál era ese regalo prometido y anhelado. El chico batiendo records de originalidad pasó de adquirir joyas, flores, bombones, libros, ropa, invitaciones a cenar y/o espectáculos e innovó llevándole aquello que él creía que mas ilusión podría hacerle: Una gallina. Pffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffff
El chasco de la muchacha aun resuena en forma de las carcajadas de la otra compañera, que cada vez que lo recuerdo se deshueva mas y mas de risa.


La agraciada novia aún intenta explicar porque le haría ese regalo y que mecanismos mentales llevan a alguien a pensar que su novia pueda querer una gallina. Y comprársela por internet. Después de este incidente ella se desenamoro completamente y fue inevitable interrumpir la relación sentimental, alegando motivos (en mi opinión del todo injustos) de que ‘era más de pueblo que las amapolas’ y el fin del regalo avícola fue el de todos los grandes regalos: ser re-regalado. Ya que la muchacha decidió que ya tenía regalo de navidad para su progenitor. Otra muestra de justicia poética.


Y como en todas las grandes historias de disfuncionalidad, siempre queda ese detalle de caviar que remata las cosas. El novio a la hora de elegir el regalo, preguntó a su mejor colega para ver si era una elección adecuada. Al amigo le pareció tan buena idea que adquirió otra gallina para su respectiva txurri. A la que por supuesto le encantó el presente, dejando a mi compañera como la 'rara' de la historia. Me parece de interés general aclarar que el mejor amigo y la novia eran odiados en secreto por mi compi de curro.



De esta historia yo saco una conclusion primordial: ya se como conseguir acabar cualquier relación sentimental fulminantemente y además adoptando el cómodo papel de victima. Pero vamos no tiene porque ser el mismo regalo siempre hay otras opciones (*)


Deu

5 comentarios:

  1. (*) Solo comentar que el link a la web de 'cómo construir tu propia catapulta' lo ví en otro bloj, y aunque mi deseo sería citar&enlazar la fuente no me es posible ya que no lo encuentro.

    Además comentar que si veo a alguna vez a un crack con el reloj catapulta, no me quedaran más cojones que lanzarme a sus pieses.

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  2. Yo deduzco que tu compi no estaba muy enamorada de su novio, y si no le llega a dejar por la gallina le hubiera dejado por otra cosa fijo... a mi si alguien me regala una gallina me descojono y después le propongo hacer un rico plato con el animal... que eso de la gastronomía sí que une!

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  3. The Amazing Catapult Watch!

    no tengo palabras

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  4. Soy una experta en pelis de amor, pastel, comedia romántica etc..y habia perdido la ilusión porque ultimamente creia que ya nada podia sorprenderme.No tengo palabras a la altura del relato, pero he de decir que si algún día conozco a un chico(que en este caso equivale a decir hombre de mi vida)que me regale una gallina o cualquier otro animal de granja en su defecto, comere de su mano, y si él me deja permaneceré a su lado de por vida.En fin no se que más puedo decir.

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