miércoles, diciembre 21, 2005

La praxis en lo ético y moral.

Hay millones de cosas sobre las que me declaro completo inexperto, pero sé con seguridad de una que aunque realmente me propusiese pilotar, jamás lo conseguiría. Esta (que hoy me ocupa) es el tema de los móviles y todo el complejo mundo que los rodea. En este caso el nivel de desconocimiento estará siempre patente ya que en cualquier momento y contexto donde intentase tirarme el rollo, aparecería una quinceañera de tres al cuarto, que me daría sopas con honda empleando todo tipo de trucos y artimañas inaccesibles para mi capacidad.



Ejemplo de esto que digo es lo que sucedió hace un par de meses cuando un colega me llamo una tarde, para hacerme una consulta. Se trataba de uno de mis colegas más talluditos que en su inocencia y que dentro sus círculos me tendría como alguien de corte juvenil y esperaría que podría sacarle de un apuro. Lo que quería era informarse de que tenía que hacer con su móvil para poder hacer llamadas y que su número apareciese oculto de cara a sus destinatarios. Un truco fácil que preguntando al azar a la salida de cualquier instituto de cada cien personas que saliesen estoy seguro que noventaynueva acertarían la respuesta correctamente. Pero claro un truco del que yo no tenía ni puñetera idea y así se lo hice saber. Que cristo sabe para qué coño querría conocer semejante ardid multimedia… (En mi limitada percepción del mundo es algo que en su uso más bienintencionado sirve para realizar acosos.) Así que prefiero ni pensar para qué lo querría. Lo peor de todo es que un par de días después rezumando cinismo me echó en cara mi desconocimiento, cuando él tampoco tenía ni idea un par de días antes. Vivir pa’ ver.



Bueno todo esto viene a cuento porque ayer después de cotejar las distintas opciones y ofertas que me daban los operadores de teléfonos móviles de este país, me decidí a cambiar mi tarjeta de saldo Movistar por un contrato vodafonejco. Así que me metí en una tienda de Cuatrocaminos y le dije a un jovenzuelo con traje lo que quería y que me "apuntase". Él se puso a hacer fotocopias de mis documentos de identidad&bancarios, rellenar diversos papelajos etcétera... Todo iba fetén hasta que me pidió el numero de mi tarjeta SIM, a lo que yo respondí algo asi como - LOCUALO?? – me aclaro que era el ICC y más o menos me quedé igual. Entonces me engancho el móvil y haciendo una petición del tipo arterijco+almohadilla+numero+arterijco+almohadilla o similar debia conseguirse. Pero nos aparecia un mensaje una y otra vez de operación no disponible. Después el mozo de Vodafone lo intento leer físicamente, pero mi tarjeta que conservo desde hace la tira de años, tenía algunos números ilegibles. Llamamos al teléfono de información del operador y nos dijeron que o lo miraba en mi contrato original (opción inviable, a saber donde estará) o hacer un duplicado de tarjeta en una tienda movistar.




Esto último me recomendó el muchacho, no sin antes decirme que le firmase todos los contratos antes de irme. Yo le dije que los dejase ahí que en cuarto de hora volvia, pero no le pareció una opción plausible e insistió de nuevo, todo nervioso pensando que me iba a escapar con vida cuando había tenido esa comisión a huevo. Le intente tranquilizar diciendo que seguro que volvía y empleando esa actitud comercial agresiva-desesperada que tanto mola me dijo que era una pena pues ya tenía hasta el boli ahí (pfffffffffff) Por supuesto no tuve corazón y le hubiese firmado hasta declaraciones juradas de que yo fui la cabeza pensante tras Gestcartera o cualquier otra estafa chula que se os ocurra. Eso sí, no sin antes decirle completamente serio que era muy buen comercial.


A partir de aquí quiero demostrar como funciona la ética y la moral en el mundo en que vivimos:



  • En primer lugar veremos que sucede si, VAMOS DE BUENAS DICIENDO LA VERDAD:



  • Así que de ahí me dirigí a una tienda movistar un poco más abajo en ReinaVictoria, espere un rato la fila y cuando tocó mi turno explique a la muchacha que necesitaba saber mi numero ICC porque estaba borrado. Ella mefistofélica adivino mis intenciones de pasarme al enemigo y me cuestiono al respecto. Inocente de mí, pensando que con ganarse los cinco eurillos que se llevaba por el proceso de la copia de tarjeta le importaría un bledo lo que hiciese con mi vida y mis elecciones de operador telefónico, le conté que si que lo quería para hacerme un contrato ajeno. Entonces me explicó que, claro sin el código PIN, el código PUK(a saber qué será?), el ICC y mi Dni, no estaba autorizada a hacerme esa copia. Yo arquee la ceja y recordando mi pasado laboral de un mes trabajando para Movistar(indirectamente), que sabía que con firmando un papel y con mi DNI tendrían que hacerme la copia. Ella me dijo que eso era verdad. Pero solo podían hacer eso en ciertas tiendas y que ella conocía una en PlazaEspaña. Impotente salí de la tienda y pase por la de Vodafone para decirle al muchacho que me atendió lo que había pasado y que al día siguiente iría a PlazaEspaña, lo tramitaría todo y le llamaría para dar el dato que faltaba.



  • Ahora veamos que es lo que sucede si, SIGUES TUS INSTINTOS Y DEDICATE A MENTIR COMO UN BELLACO:



  • Bajando para Generalísimo, a la altura de Orense vi otra tienda Movistar y me metí para confirmar mis pequeñas sospechas de que en la anterior me habían 'chuleado'. Así que enfile mis pasos hacia otro mozo y le explique que lamentablemente había extraviado mi móvil y que claro necesitaba imperiosamente una copia de mi tarjeta. El me preguntó que si era por robo o pérdida y yo le dije que no lo tenía claro. Él se solidarizo conmigo y me consoló por mi supuesta torpeza diciendo que esas cosas le pasan a todo el mundo. Entonces le dije que solo tenía el numero y que si necesitaba algo más. Él me sorprendió diciendo que con el DNI (mondo y lirondo) bastaba. Entonces me lo tramitó todo y como no le cogian el teléfono en la central para confirmarlo, se pasó un cuarto de hora de reloj hasta que consiguió conectar. Y eso que yo viendo que había gente esperando y los otros dos dependientes no daban a basto, pensé que por cinco euros que me iba a cobrar no merecía la pena. lAsí que le dije que lo dejase y que me lo hiciese al día siguiente en cualquier hueco que tuviese. A lo que él me miro fijamente y me dijo – Es una cuestión personal. – A lo que yo estuve a punto de saltar el mostrador y calzarle un buen abrazo. Al final lo consiguió y yo pude irme completamente satisfecho. Bueno solo que esta historia ha supuesto la perdida de informacion de mi móvil tanto la agenda (que estoy en trámites de recuperar pidiendo numeros a diestro y siniestro) y mi importante colección de variopintos mensajitos(lo que sin duda mas ha dolido).



  • Bueno hasta aquí llega la narración de esta aventura, de la que yo solo puedo sacar esta manida MORALEJA:


  • Las buenas intenciones no llevan a ningún lado. Para medrar en la vida hay que actuar con maldad. Así que amigos lectores ya sabéis; mentid, difamad y ocultad con astutos y complejos ardides vuestras verdaderas intenciones si queréis llevarlas a buen puerto.


    Ciao.

    1 comentario:

    1. Otra moraleja sería: si te quieres cambiar de operador, vete preparando para recorrer medio madrid.
      Y por supuesto, mentir siempre (es como lo de "cuélate siempre aunque lleves billete", pero menos absurdo y por supuesto, más práctico)

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