sábado, diciembre 24, 2005

Duros pero justos

El último día de jornada laboral antes de Navidad siempre es un filón de caviar para criticar a los que te rodean, no porque uno se sienta por encima de nadie, ni por que su animo le lleve a odiar el mundo sino porque de verdad este año me lo han puesto muy , muy, muy, muy fácil. La empresa donde ahora trabajo a pesar de la conocida multinacional que la da nombre no esconde el hecho de que es un insondable foso de cutrerío. Como se demostró ayer tanto por parte de la dirección como(en mi opinión mucho mas sangrante) por parte de los curritos.


La política de la empresa era no dar cestas de navidad, algo que no solo comprendo en los curros de mediopelo de ir y venir sino que si yo fuese jefe no procedería de otro modo. Pues bien la empresa a donde voy diariamente hace un mes, en ultimo momento había decido dar cestas entre los empleados supongo que con el fin de aumentar la moral, la productividad y el buenrollo de todos. Algo que a priori a todos os parecerá un buen detalle de buena voluntad, aunque seguramente penséis como yo que siempre sería mejor dar las cuatro perras que correspondan en un cheque y que el trabajador se lo pula en lo que mas rabia le cause.


Pero no, la empresa dispuesta a innovar en nuevas técnicas de motivación, decidió no excluir a ningún rango de trabajador, desde los jefecillos hasta el ultimo mono de la NASA (que supongo seré yo) y adquirir un numero limitado de 'obsequios' y realizar un sorteo entre todos para ver a quién le tocaban. La verdadera ruindad es sin duda aquella que se oculta bajo presuntas buenas intenciones. El sorteo se realizo mientras currabamos, y lo perpetraron los jefecillos de primer escalón, que se regocijaban, corrían y disfrutaban non-stop corriendo con las bolsas de obsequios hasta los cubículos oficinejcos de los agraciados que lo recibían estupefactos y mas cuando abrían la bolsa y veían (mudando el rostro) una botella de cava, otra de crianza regulero, un frajco de paté Lidl y otro de espárragos. El porcentajes de premios y personas venia a ser uno por cada diez personas… y además de esas bolsas sorpresa tocó un jamón una chica de CiudadReal que se sienta a mi lado, pero que ayer libró y se perdió su momento de gloria. En fin aunque seguramente me venza la "envidia" y me haga parecer cruel, sinceramente pienso que para realizar un regalo tan ridiculo es mejor dárselo a todos o a ninguno. Porque ver la jeta de algunas buenas personas que se desilusionaron por no tener la suerte de llevarse el valor de (como mucho) 20 euros de cosas que seguramente no querían, me parece completamente desolador.


Deu...

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