miércoles, noviembre 23, 2005

Fenómenos completamente normales.

Llevo tres días cogiendo el metro en una fatídica hora punta. A priori con la fortuna de partir de la primera parada de la línea: Puerta de Arganda. Algo que podría interpretarse como positivo porque me da mayores posibilidades de ir sentado; evitar empujones y atropellos a la vez que aprovecho el tiempo para leer... Pues bien esta idealizada estampa no resulta tan bucólica en la práctica. Ya que desde la primera parada la línea va hasta los topes y no es tan fácil pillar asiento. Es mas me he percatado que hay una serie de señoras que emplean el truco de montarse en la penúltima parada, dirigiéndose en dirección contraria a su destino. Consiguiendo de este modo ir siempre sentadas, incluso antes de que monte nadie de la primera parada. Un proceder que solo les hace merecer el calificativo de putasamas. Lo más impactante es la cantidad de personas que siguen este truquillo, ya que hay cuatro o cinco por vagón y viaje. ¡Homo homine lupus, amigos!



Hoy yo he conseguido sentarme y consciente de mi triunfo me he enfrascado en mi libro abstrayéndome de los apretujones a mi vera, rezando por que no apareciese ningún infame tullido o maligna preñada a los que mi débil carácter me obligaría a cederles el asiento. De la tercera edad no me preocupo porque ya saben defenderse solos, están hechos de otra pasta. Ayer me hizo mucha gracia una señora se subió con el vagón lleno hasta los topes y a empujones se abrió paso hasta colocarse delante de un par de treintañeras que iban leyendo sus novelas de Dan Brown o Ken Follet como marquesas. Como veía que ambas se hacían las suecas y no le cedían el puesto se puso a carraspear escandalosamente para atraer la atención sobre si misma. Procedimiento que repitió hasta que una de las dos, no ha aguantado mas la presión y se ha ofrecido a ofrecerle su sitio, aunque fijo que le daba cien patadas hacerlo.


Por suerte creo que voy a emplear un trayecto alternativo con mi adorada Renfe de por medio que me va evitar en gran medida este tipo de incidentes del todo desagradables e incluso puede que tarde unos minutos menos en llegar.

7 comentarios:

  1. Esos Dan Brown y compañía chanantes... Ken Follett es otro clásico de ayer, hoy y siempre.
    Y me acuerdo como si fuera ahora msimo de aquella rubia preciosa que mantenía el equilibrio a duras penas en el vagón de metro porque utilizaba sus manos para sostener un librito de Cioran.
    ¿Te has leído alguna de mis recomendaciones?

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  2. Ni Brown ni Follet ni nada: J.K. Rowling es la más chanante.

    Aún me acuerdo de una vez que, en un autobús de mi ciudad, sentado y leyendo un libro, una tiparraca cincuentaytantos (para nada tercera edad) me recriminó en voz alta y con toque en el hombro incluido (cosa que no soporto) que no estaba dejando sentarme a un anciano que estaba a mis espaldas. Digo yo que a no ser que tuviese ojos donde la espalda pierde su nombre dificilmente podría percatarme de semejante injusticia social. Pues bien, el viejecito en cuestión, un tanto asustado por la vehemencia de la cincuentaca, y quizás herida en su orgullo, va y se niega, a pesar de la insistencia de la tipa. A todo esto yo ya me había levantado y, cómo estaba claro que el viejecito no se iba a sentar, la 50s va y dice: 'Entonces me siento yo', y se sienta. ¿era una treta calculada? yo creo que sí. Pero es que, además, despertó mis instintos más violentos.

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  3. Es muy fácil comprender el gustirrinín que daba atropellar a los jubilados en el viejo 'Carmageddon'. Y los creadores lo sabían; por eso puntuaban tanto...

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  4. Madre mia, lo de la gente en masa por las mañanas(bueno por las mañanas y a cualquier hora)es pa hacer un estudio eh!.
    Po cierto me mola la cita que has puesto,que cosas.
    V.B

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  5. Repaso a las apreciaciones de aquellos lectores/amigos que leen las tontadas y además tienen la enorme deferencia de participar con sus comentarios:


    Don Héctor: Además de estar particularmente espeso debo estar en babia pues no pillo la referencia de la rubia¿?, Por otro lado ni puñetera idea sobre Cioran. Sobre las recomendaciones pille "El novio del mundo" que llevo por la mitad aprox. El otro libro lo hojee y me dio bastante pereza cogerlo prestado. Demasiadas lecturas pendientes.

    Estimado Iván Polygon Su historia, que me hubiese gustado protagonizar a mí, es otra muestra de porque creo en la completa superioridad de la tercera edad (en este caso mental) sobre el resto.


    Amigo Don Cristal: Segunda vez que tengo que recurrir a google para entender los comentarios de hoy. Mi nulo desconocimiento del universo de los videojuegos me hace darle la razón. Atropellar cosas siempre ha de dignificar el espiritu.

    Experta V.B. Desconozco a qué cita te refieres ya que hay como unas veintypico opciones. Cada vez que te conectas una diferente!! (como en los premios del phoskitos)


    Deu.

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  6. Pablo,

    lo de la rubia no es referencia a nada. Es simplemente una anécdota de las que me dejaron más huella en todos mis días perdidos en los transportes públicos, como dice el otro. Después de tanto Brown y Follett, uno se emocionó al ver a una chica guapa absorta leyendo a Cioran (gran filósofo rumano-francés de los que se entienden).
    Me alegro de lo de "El novio del mundo". Espero que te esté gustando

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  7. Buenísimo post... mi trayecto empezaba cada día en Pza. Castilla y en fin... que me he partido el culo sobre todo con eso de que "los viejos ya saben defenderse solos, están hechos de otra pasta". Y la historia de Iván Polygon es brutal. Por cierto... ¿a dónde van los viejos a las siete de la mañana en el metro? ;-)

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