domingo, octubre 02, 2005

Una manera de quitarle el polvo a la oscuridad.

Resumen de mis lecturas trimestrales. Como siempre no busqueis criticas sesudas, para eso estan las contraportadas de Anagrama o Mondadori con pelas de críticos de La vanguardia, Les inrockuptibles o el Times litteray supplement. Aquí solo encontrareis comentarios de total corte gañan que se resumen en “mola” o “apesta”.



  • 1. Risa en la oscuridad Vladimir Nabokov. Pues casi ni me acuerdo de nada. Lo cual es síntoma de obra del todo prescindible.

  • 2. Momentos estelares de la humanidad Stefan Zweig. Recopilación de momentos de la historia occidental más o menos trascendentes. Lo cierto es que están muy bien relatados y casi todas cuentan anécdotas atrayentes. Creo que es una lectura a recomendar.

  • 3. El Testigo Juan Villoro. La alargada sombra del ‘genero tazón’ de la postguerra española es en mi opinión el mayor inconveniente de esta novela. Vale, es un escritor mejicano, protagonistas mejicanos y sucede en México, pero el espíritu es el mismo, cambia la guerra civil española por la revolución mejicana y ahí acaban las diferencias. Los mismos secretos familiares en pueblos perdidos y como siguen perennes en el presente. Esta correlación por supuesto no es síntoma de universalidad, sino que se trata de otro caso fragrante de mas de lo mismo de siempre.

  • 4. El repudio Rachid Boudjedra. Escritor argelino que nos cuenta realidades de su pais. Un padre de familia se cansa de su mujer, la repudia y se casa con una muchacha jovencita. En el momento presente hijo amancebado con una francesa, recuerda toda aquella etapa de odios y rencores. Novela que en un principio empieza bastante bien, pero que en mi vaga opinión se diluye en la segunda mitad. Aún asi tiene algo.

  • 5. La velocidad de la luz Javier Cercas. La curiosidad me llevo a leer al amigo Cercas, por esta novela concluyo que no es muy manta (es decir no me aburre) pero también es justo decir que no aporta nada de interés. Lectura de consumo fácil, leer y olvidar.

  • 6. El idiota vol. 1. Fedor M. Dostoievski. Qué puedo decir, es el mejor. En una novela de Dostoievski te cuente lo que te cuente, te lo comes con patatas y además es capaz de trasmitir la pasión de sus personajes. Para mi sigue siendo el mejor escritor al que he tenido la suerte de leer.

  • 7. Ochenta y seis cuentos Quim Monzó. Nunca antes había leído nada de Monzó, sus cuentos son bastante buenos. Aunque creo que la mejor forma de leerlos es intercalarlos entre otras lecturas. Meterte entre pecho y espalda 500 páginas de sus cuentos de una tacada puede hacer que termines bastante harto. Mejor en pequeñas dosis.

  • 8. Una desolación Yazmina Reza. Un viejo comienza a divagar y maldecir a todas las personas de su vida, su hijo, su mujer, sus parientes, sus vecinos, etcéteras… Una idea que podría haber sido mucho más divertida. Al menos es una historia rápida de leer.

  • 9. El amor del último magnate Francis Scott Fitzgerald. Hasta en esta novela sin concluir, con casi mas huecos que historia lineal se pueden descubrir momentos de enorme talento. El primer episodio en el aeropuerto o el día que pasa Monroe Stahr con la chica que tanto se parece a su antigua mujer me parecen de una calidad indiscutible.

  • 10. Diarios (1939-72) Max Aub. Yo como todo filólogo hispánico medio, no he leído ninguna novela de Gabriel Miró, ni Felipe Trigo, ni tantos otros nombres que solo conozco porque aparecen listados en cronologías de escritores de postguerra y en el exilio. De estas listas saco el nombre de Max Aub del que sin duda disfrute sus amenos diarios. Lo mejor fue ver como no toda la historia de la izquierda, no es tan lineal como pudiera parecer: Envidias, rencores y zancadillas siempre han estado a la orden del día. Leer como unos con otros se tiraban los trastos a la cabeza por no ser tan ‘comunistas’ como debieran, me ha parecido de lo más edificante.

  • 11. Muerte a crédito Louis Ferdinand Céline. Las primeras cien páginas (aprox.) me costaron un montón. Parecía que no avanzaba, demasiada jerga y divagación. Hasta que comienza la vida laboral de Ferdinand la historia no empecé a cogerle el punto. El resto es muy bueno, aunque un par de escalones por debajo del Viaje al fin de la noche.

  • 12. Pulp Charles Buckowski. Un descenso a las lecturas de la adolescencia, picado porque oí/leí que uno de los personajes era Céline. La novela me pareció mala, mala. Mala hasta el hartazgo. Un par de frases graciosas no ocultan el constante flujo de despropósitos. Creo que donare mi ejemplar a una biblioteca para que algún quinceañero lo disfrute.

  • 13. Crímenes de Oxford Guillermo Martinez. Una novela contemporánea de género policiaco. Para empezar es un genero que no me atrae nada, siempre que lo he intentado incluso con los especialistas Hammet o Chandler me chirrian la falta de verosimilitud y los constantes retruécanos argumentales. Justo las dos cualidades que me han defraudado en esta novela. Un reflexión ¿por qué en la narrativa hispánica contemporánea hay tantas novelas situadas en universidades extranjeras protagonizadas por personajes que hacen usufructo de distintas becas de doctorado? Será por esto le tengo tanta animadversión a la literatura hispanica contemporánea.

  • 14. El malestar al alcance de todos Mercedes Cebrián. Volvemos a la narrativa española contemporánea aunque en este caso (y para sorpresa personal) no se trata de denunciar otro fraude más. Cuando me dicen el nombre de una joven escritora española suelo pensar lo peor y recreo en mi cabeza el perfil de esas jóvenes llenas de talento con ilusiones feministas tronadas y con complejos mundos interiores, es decir ese perfil de treintañera que p.ej. forra cajas de cartón con papel de regalo para guardar calcetines. Es decir el complejo ‘Espido Freire’ solo que sin su arrollador carisma. Pues en el caso de la sita Cebrián aunque sea así (o no), tiene la virtud de no transmitirlo. He de reconocer que su colección de cuentos y poemas me ha divertido. Sobretodo por el despliegue constante de sentido del humor y la ausencia de pretensiones eruditas. En mi opinión lo mejor es el costumbrismo generacional: el arraigado madrileñismo y el entroncarse en esta nuestra generación de mentalidad pequeñoburguesaengañaos sin perder la visión de cómo somos constante objeto de mofa mas que de profundo análisis. Me han gustado especialmente algunos como “Retoricos anonimos” y “Dar posada al peregrino”. En definitiva alguien que cuela frases tales como: - Era un chico tan amable y sonriente que cuando se dirige a ti crees que viene a ofrecerte la revista Atalaya.- tiene mi completo beneplácito

  • 15. Guardianes de la intimidad Dave Eggers. Me compré este libro para percatarme de que tal era uno más de los nuevos narradores estadounidenses, sin duda embaucado por lo que me gustan algunos de sus compis de generación. Los cuentos no están mal, aunque no son lo suficientemente buenos como para evitar que lo devuelva (ya leído) a la fnac, haciendo uso de mi ticket de compra y rembolsándome esos 18 eurazos.





  • Bueno esto es todo. Ciao

    1 comentario:

    1. Ah, el viejo Buk... Lecturas de juventud. Pasado el tiempo, a uno no le queda más que rascarse la cabeza y darte la razón, amigo Pablo. Ya controlo mucho mejor mi entusiasmo febril, aunque sigo leyendo de la misma manera compulsiva, hasta el hartazgo y la borrachera, hasta que me empacho y soy incapaz de volver a tocar un libro del mismo autor.

      Qué le vamos a hacer

      ResponderEliminar

    Lo + seguido