martes, octubre 11, 2005

Dias grises de lluvias y rutinas

Ayer empecé mis clases de francés en la escuela oficial de idiomas, a primera vista parece tirado de fácil, así que no me supondrá más problema que asistir regularmente. La profa y compañeros me parecieron a primera vista bastante interesantes, sobre todo un muchacho repeinado con raya en medio y camisa abotonada hasta el último botón del cuello. Que miraba a la profa y asentía de conformidad o desaprobación según iban los demás acertando o fallando cuando soltaban sus respectivas peroratas de presentación en francés. Un verdadero Martin Prince que tiene pinta de ser diana de todo tipo de crueldades y bromas pesadas, yo por mi parte prometo no terminar el curso sin despeinarle a conciencia.



Por lo demás el curro cada vez va a mas ayer estuvimos currando un par de horas, se cayó el servidor y el resto de la noche media docena de esforzados currelas pasamos jugando con una baraja de naipes a “policías y ladrones”, mientras que la otra mitad de la plantilla de noche se acomodaba en distintas sillas echando cabezadas. Al parecer es rara la semana que no sucede esto alguna vez y como no hay informáticos nocturnos pues no queda más que esperar a que lleguen las siete de la mañana y salgamos en tropel. Qué lastima todo!



Hoy mientras iba camino a la facultad me ha dado un ‘fluss’, y pasando de mi deber me he ido al cine Canciller (cutre y con solera) para ver De boda en Boda. En una sesión a la que he asistido yo solo, como en mis mejores momentos universitarios. Me encanta ir a solo al cine, pero si ya es en sesión privada, solo para el menda, es una experiencia cuasi-orgásmica. Una peli a la que asistia con la casi siempre erronea premisa de fiarme de los actores protagonistas y mi querencia personal hacia las comedias americanas palomiteras. Aunque tiene algunos muy buenos golpes de humor y el argumento parecia tope chanante, el conjunto no me ha terminado de convencer. Quizá porque la comparaba con ‘Zoolander’ y ‘Aquellas juergas universitarias’ (el listón estaba muy alto).



Mañana más

2 comentarios:

  1. Saludos Pablo.

    Oh, que recuerdos me trae el viejo juego de "Policias y Ladrones", la intriga, la incertidumbre, la violencia de los guiños (doy por supuesto que este era el metodo para señalar el asesinato)... No comprendo por que pero siempre que la diosa fortuna no me nombraba asesino era el primero en caer fulminado. Quizá sea el destino.

    Dicho sea de paso coincido con tu calificación de Zoolander como una de las grandes obras cinematográficas del milenio.

    Recuerdos.

    Jamie Matthews.

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  2. Pues mira que no he intentado yo veces estar solo en una sala de cine y nada, siempre llega alguien con la peli empezada. Y para encima se ponen siempre en la fila de delante mia, será cuestión de seguir intentando...

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