domingo, septiembre 25, 2005

Terrores, miserias y otros puntos de inflexión

Continuaré la trama que deje ayer a medias, pero antes dejaré claro que relato esta historia porque no infringe la única condición de autocensura que me propuse a la hora de empezar este bloj. Se trata de ‘No hablar de mi vida sentimental’, me parece una barrera imprescindible. En todo lo demás espero no estar imponiéndome trabas a la hora de mojarme sobre cualquier otra materia. Para que hablase de esto mi caché mínimo sería el equivalente económico-social a la portada del Diezminutos ya sea con el titular “Estoy mas enamorijcao que nunca” o el también recurrente “Ahora voy a aprovechar el tiempo para disfrutar de mi soltería”. Una vez dejado esto claro, prosigo con mi aventura en el búho que como ya supondréis sobreviene en tragedia.


Yo sabía que con este ejemplar de ‘chica maja de extrarradio’ lo único que tenía que hacer como técnica de seducción era asentir, fingir interés en lo que me contaba y de vez en cuando soltar alguna frase epatante que fuese pertinente y sin llevarle la contraria a su fabulación. Pero esta fue una de esas vergonzantes situaciones que recordamos los machos en cuanto nos sinceramos y recordamos nuestras mejores cagadas de cuando todo parecía estar a punto de caramelo. Estas conversaciones de recuerdo vistas desde la perspectiva de la post-adolescencia (incluyendo los numerosos adolescentes de treintaytantos) siempre me encantan porque siempre sale a la luz la innegable condición de casi todos de ser unos putos pardillos.


Pues bien la muchacha me empezó a contar que estudiaba Historia del arte y que estaba supercontenta por que al final el que se hubiesen manifestado delante de Reina Sofía había servido para que no desapareciese dicha licenciatura de los futuros planes de estudio universitarios. Otra victima del trauma de ‘yo-he-cambiado-el-mundo’. Por otro lado confieso que siempre que me cruzo con estudiantes de arte, hago el mismo paripé para ver si realmente tienen interés o son los típicos que hacen algo para lo que no tienen vocación. El primer paso es fingir sorpresa y preguntarles cómo es que se dedican al estudio del arte. En ese instante siempre suelen decir que "es lo suyo". Entonces con más maldad que un vecino, yo procedo a cuestionarles con presunta inocencia sobre un retrato de Tristan Tzara con una bufanda de colorines que yo he visto nel Reina Sofía (en la misma sala que 'el Guernika') y del que digo no saber quién es el autor. Aún no he encontrado a nadie que me demuestre que conoce como la palma de su mano los museos de esta ciudad. Quizá sea una injusticia y mas siendo yo mismo un zote total en este tema, pero yo conozco el nombre de miles de películas, actores de medio pelo, dibujantes de comics, obras completas de mis escritores favoritos, futbolistas de todas las raleas, series de tv, supervillanos y miles de detalles nimios y toda suerte de información inútil de aquellas cosas que me gustan. Por esa razón considero que si realmente a alguien le interesase el mundillo del arte debiera conocerse palmo a palmo las pinacotecas importantes de su ciudad, los datos sobre sus cuadros y los ‘brochas’ que los pintaron. Bajo este maligno baremo hasta ahora solo me he encontrado con fraudes sin vocación, que para más inri no suelen reconocer abiertamente que no saben de qué estas hablando, sino que fingen tener el la punta de la lengua el nombre.


Después de ese momento prejuzgue a la muchacha y el aburrimiento hizo su presencia en mi ánimo. Atrapandome el proceloso monstruo del tedio y fue cuando empecé a hacer todo lo que no debía. Pasé totalmente de conseguir ningún fin 'tangible' y cambie mi estrategia para realizar lo opuesto: Adoptar una pose altiva con tintes paternales. Cada cosa que decía la muchacha era repelida con un mohín de 50% desprecio y 50% condescendiente, para a continuación soltar una admonición sobre los zarpazos que nos da la vida y como hay que esquivarlos. Es decir soltando rollos infumables sobre los que además no tengo ni puñetera idea con el único objetivo de hacer aquello que más me apetecía: escuchar el sonido de mi propia voz.


Este proceder no me preocuparía si fuese un hecho puntual, pero me temo que no es así, no es que tenga ataques de narcisismo espontáneo (o quizá si) sino que me encuentro con una de las peores taras de mi personalidad. Reflexionando un poco en mis actuales relaciones sociales, infiero que estoy bastante lejos de estar minimamente interesado en prácticamente nada de lo que me aportan los demás. No es que vaya a salir corriendo en busca del primer psicólogo argentino que encuentre para que me llene los oídos de mierda, francamente si no encontrase otra solución antes me tiraba al vacío por el Puente de Segovia, con toda dignidad. Pero antes de que esto ocurra(cruzo los dedos), desde aquí hago propósito real de limar tanto como pueda mi actual apatía social. Con sinceridad me parece un proyecto bastante complicado, pero lo lograre con mucha paciencia y dos cojones.





¿Acaso sabes tú quién lo pintó?

5 comentarios:

  1. Creo que querer escuchar el sonido de la voz de uno es uno de los más claros síntomas de cordura que conozco. Por lo tanto, no tienes nada de qué preocuparte.

    Sobre el cuadro, si no lo pintó Sylverster Stallone o me interesa nada.

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  2. Me había quedado con el suspense, después de que en la entrada anterior comenzase la caza a la fémina. Desgraciadamente, su vocación de palo y tu rasero surrealista consiguieron que la cosa quedase en nada. ¡Qué pena!
    P.S. No recuerdo haber visto ese cuadro (pero, claro, no estudié Bellas Artes). Si tuviese que jugarme algo, Miró sería mi apuesta.

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  3. Anaroseando: "infiero que estoy bastante lejos de estar minimamente interesado en prácticamente nada de lo que me aportan los demás" -a.k.a. Señor Gamo-

    Tamañana parrafada para confesarnos que no eres mas que un onanista recalcitrante... A las pruebas me remito.

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  4. No sé qué pavo lo pintó, pero tiene toda la cara de ser Wittgenstein el retratado. ¿O era Tzara según dices?

    Me gusta tu actitud hacia los/as estudiantes de arte.¡Qué plaga, Jesús!

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  5. Amic Vencido: Tu visión de la cordura me preocupa, por suerte no la comparto.
    Respecto a lo pictórico yo me considero más fan de la obra de Montxo Borrajo.

    Respetado Don Cristal Mantener el suspense no creo que sea mi mayor logro. Me va más el defraudar.
    Te añado un link que ya era siglo (nunca m'acuerdo)

    Frustrado mr H. De onanista a onanista; ¿acaso lo has dudado alguna vez?

    Idolatrada Damadelicata (si ahora firmas como gatxas yo también cambio). Mi opinión sonre los estudiantes de arte puede extenderse a todos los de letras. Pocas excepciones lamentablemente. Juraria que era Tzara, pero si no lo supiese y me la tuviese que jugar apostaria a que se trataba de Marichalar, el fular le delata.

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