sábado, septiembre 24, 2005

One Man Army Corps

La tarde de ayer comenzó con el que era mi primer échange de français de esta temporada, V., un chico que viene a Madrid por dos meses para aprender español y sin saber decir ni buenas días, ponme una caña, o que guapa eres pareces muy andaluza, ni alguna otra de esas frases primigenias que les salvaran el culo. Yo por mi parte encantado porque solo hablamos en gabatxo, pero vamos creo que por mucho que se aplique en dos meses no creo que alcance el bilingüismo. Parecía bastante majo, así que todo fue rodado.


Más tarde había quedado con Pe. el panocho y R. el modernillo para ver el baloncesto. Un deporte que normalmente me causa el mayor desinterés, pero que aderezado con la emoción como vive R. este tipo de ‘todo o nada’ de las competiciones deportivas es ya una garantía de diversión. Así que nos fuimos a ‘los colegas’ donde el espectáculo estaba garantizado. Así fue, en un principio tuvimos que pedir que se cambiase 40latino para poder ver el partido, lo que daba cuenta del gran interés de la plebe por las evoluciones de la selección española, siendo nosotros tres los únicos que estábamos atentos al partido. Pero el sentimiento patrio fue creciendo entre los parroquianos según se giraban tras escuchar los berridos de pasión que soltaba R. Y como he visto en otras ocasiones un solo hombre (O.M.A.C.) consiguió transmitir su pasión a los demás y en la segunda parte estábamos rodeados de borrachazos que por sus comentarios tenían incluso menos idea que yo de baloncesto (lo cual es preocupante). Había uno especialmente chanante que mimetizaba todo lo que decía R. y lo decía dos minutos después sin que viniese a cuento. España estaba jugando como el culo, así que yo estaba tranquilo sabiendo que no caería eliminada: Llegando de cuartos de final para arriba en cualquier disciplina olímpica España sólo es eliminada cuando juega medianamente bien, ya que es necesario para el fandom patrio tener la sensación de que nos han robado.


Después con la euforia de la victoria y el trabajo bien hecho, nos dejamos guiar por Pe. por los entresijos de Malasaña y nos pusimos a filosofar de garrafón. Como yo no quería alargar mucho mi estancia me largue justo para pillar el último metro y pillar el buho de Ciudad lineal. Al salir corriendo de la boca del metro, comprobé que no había ningún bus esperando y ya veía a un trabajador de taxi haciendo caja con mi lamentable economía. De todos modos me acerque a ver los horarios de los buses por si merecía la pena esperar. Hubo suerte y había llegado pronto, el buho aún no había llegado.




En la parada estaba una chica que se había pegado la misma carrera que yo e igualmente había ido a mirar los horarios. Como esta chica es de esa ‘gente rara’ que sale por ahí sin discman o lectura para entretenerse en los trayectos, se puso a darme conversación. Nos pusimos a departir sobre banalidades tales como el mundo del taxi, los transportes nocturnos y a hermanarnos sobre las dificultades de vivir en la periferia. En este instante de la narración todos pensareis que mi objetivo final con esta chica era llevármela al huerto y no os falta razón. Pero casí va a ser mejor que termine esta historia en el próximo post.



P.S. He tenido que poner el tema de la verificación de contraseña para cuando tengaís a bien poner los comentarios porque ultimamente el spam es bastante abundante. Lo siento se que es un coñazo. Salutes

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo + seguido