martes, septiembre 20, 2005

ΜΙΣΗΜΈΝΟΣ και ΛΑΤΡΕΥΩ (δεύτερος κύκλος)

Bueno repito esquema mola/no-mola, cal/arena, cool/pas-cool o como queraís llamarlo. Hoy me apetece plantearlo así:


ADORO cuando llego a las cosas por mi mismo, siendo victima del azar. Que te recomienden cosas y te interesen es genial, pero nada puede haber mejor que sea descubrimiento propio. Como me ha pasado hoy, que de una cosa tonta he ido encadenando otros hallazgos. Todo empezó el otro día que me puse a hojear de nuevo la antalogía de Cheever y casualmente me fije en el nombre del antólogo, un tal Rodrigo Fresán para mi un total desconocido. Hoy tras cumplir los tramites burocráticos del día, pasé por mi tienda favorita de libros de segunda mano y me encontré con un libro suyo de relatos publicado por Mondadori en perfecto estado. Leídas solapas y contraportada me intereso lo bastante para consultar su precio. Por cuatro euros termino en mi zurrón. Después termine mis cometidos de la mañana y volví a meterme en la boca del lobo del consumismo dentro de La Casa del libro y estuve un buen rato cotilleando. Pase junto a las revistas y observe en la portada del número de una revista nuevamente el nombre de Rodrigo Fresán. La casualidad me llevo a la revista en cuestión donde el tal Fresán hacia una lista de los 25 libros mas chanantes de la nueva narrativa norteamericana. Ví muchos que ya conocía y que me fascinan, pero también un montón de nombres y títulos que no me sonaban de nada pero que parecían de interés. Como me suele pasar con libros y discos en grandes superficies, no me avergüenzo en reconocer que muchas veces saco un papel y apunto nombres para después buscar información sobre ellos y ver si me pueden interesar lo suficiente. Los nombres son Adam Langer, Bill Sephard, Adam Haslett, Jonathan Frazer, Douglash Coupland, Charles Baxter, Melissa Bank y Dave Eggers. ¿Alguna crítica o sugerencia (favorable o no) al respecto?



ODIO soñar cosas de poco provecho. Quiero decir tener sueños de obvias imágenes e interpretaciones célebres. Mi ideal de sueño ha de ser cuanto más grotesco y retorcido mejor. Últimamente no son de este tipo sino totalmente lineales. Ya que tiendo a tenerlos de sobre obsesiones del todo plebeyas; tipo no poder parar de correr porque algo te persigue, caer a un pozo sin fondo, deseos sexuales explícitos o soñar con exámenes inminentes para los que no se esta preparado. No me importa ser un hortera sin-carisma en mi forma de vestir, en mis gustos o incluso en mis opiniones. Pero por alguna razón me preocupa y mina mi confianza serlo en aquello sobre lo que no tengo ningún tipo de control.



Esta tarde me he echado un rato la siesta para recuperar horas de sueño y he tenido uno especialmente deleznable. Cómo no tengo vergüenza para estas cosas, aunque debería, lo resumiré brevemente: Era el día antes de fin de año. Mi familia vivia en el Barrio Lucero. Yo por escaquearme me iba a dar una vuelta y terminaba en el Paseo Extremadura. Eran las siete de la tarde y no encontraba nada abierto excepto un kiosko de prensa donde me encontraba con un compañero del cole, ya mayor intercambiando cromos con un niño. Me acercaba y me sorprendía con envidia, como no tenía ningún reparo en que le hubiese pillado comprando cromos (este verano sopese hacer la colección de cromos de la Liga pero al final me raje. Tsk.) Después buscaba un bus para volver a mi hogar pero se me había pasado la hora y solo quedaba por pasar el último 39 que me dejaba al otro lado de la carretera en Batán. En el autobús me encontraba con una tía mía que también llegaba tarde a la cena de fin de año. Al apearnos cruzábamos esa parte de Batán que estaba totalmente cambiada, parecía totalmente un pueblo manchego con casitas bajas, pero en un descampao había un gigantesco castillo hinflable (como en las fiestas de barrio o pueblo) pero en la puerta estaban situados dos guardianas sadomaso con fálicos instrumentos de protección. Pero si esto ya era malo, era peor como mi pariente tenía una curiosidad total en ese antro y me intentaba convencer en entrar para echar un vistazo(pura proyección amigos).


En ese instante, despertaba y concluía el festival de inseguridad, complejos y vergüenzas. Joder que mal rollo me ha dado. De acuerdo que no estoy precisamente en el momento más estable de mi vida, pero por esa misma razón mis obsesiones deberían ser mucho menos elementales ¿no? En fin, otra losa de mediocridad con la que cargar mi ya reventado espinazo.

5 comentarios:

  1. De Eggers estuvo la primera novela ("Una historia conmovedora, asombrosa y genial" o nombre muy parecido) de saldo el año pasado por unos 4 €... Sin contar con que cuando salió ya me dediqué a cantar sus alabanzas.

    Frazer no me gusta, pero, vaya, a Ophra sí y, por tanto, a ti también te gustará. JO JO JO.

    Coupland es el piernas aquel de la "Generación X". Depein, dejorror... A ver qué más...

    Melissa Bank... Estoy casi seguro de que su "Manual de Caza y Pesca para Chicas" te gustará al menos en parte...

    Luego... Baxter es un Cheeveriano. Si te gusta Cheever aprovecha... Lo que nos lleva a Hasslet... A veces parece que sólo se leen a Cheever y Carver estos amerikanen...

    Jim Shepard... ni idea, no le he leido. Cuentista, creo, no sé si le publican en la McSweeny's o similares... Y Langer por el estilo...

    Por otro alado, Mondadori acaba de editar dos tomos recopilatoriso de McSweeny's (¡¡¡Y otro recopilatorio de "Sedaris"!!!, a ver si está a la altura de "Cíclopes") así que si quieres ponerte al día en cuanto a "nueva Narrativa Norteamericana" ya sabes por dónde tirar...

    J.

    P.S. Fresán tiene vastantes novelas (y relatos y tal) publicados, muchos de ellos han salido ya en bolsillo en 21, entre los últimos el algo antiguo "Nata Soy" y el más reciente "Jardines de Kenshington". A mí me parece que está bien pero le falta un "algo" Pero, ya sabes, solo es una opinión así que EMHO.

    ResponderEliminar
  2. de Jonathan Frazer he leigo 'Las correcciones', que es la típica Gran Novela Americana, solo que esta vez un poquito más transgresora que la anterior que te hayas leído sobre el tema. Está bien, se lee sorprendentemente bien para ser un tocho considerable, pero vaya, que yo te recomendaria el 'Middlesex' de Eugenides antes que el de Frazer. Otra cosa que a lo peor te tira para atras de Frazer es que es un favorito de los clubes del libro en los paises anglosajones, ya sabes, esos en los que se reunen cuatro gatos a hacerse creer los unos a los otros que tienen un gusto refinadísimo.

    Por otra parte a mi también me preocupan mis sueños, a ver si alguien me puede explicar por qué esta noche soñé que actuaban en Gijón Neil Young y Enrique Morente (por separado, eso si) y yo no iba... por pereza.

    ResponderEliminar
  3. Querido 'Meri llein' Me estremezco de placer al saberme leído por un capo de las élites masónicas(si es que aún existen) lo cual debe implicar que algo estaré haciendo muy malamente. Respecto al repaso de nombres muchas gracias por ese repaso, me sirve para guiarme un poco más.


    Estimat I.P. Apuntando lo de Frazer y sobre el Middlesex ya me lo he leído y como habré dicho innumerables veces me encanto. Respecto a tu sueño yo tampoco hubiese acudido a esos conciertos, pero en mi caso por total desinterés ;)

    ResponderEliminar
  4. Lo siento, pero tu blog no acepta html, te pongo la dirección: http://www.gawker.com/news/katesm1.jpg

    Sale un poco pequeña, la verdad

    ResponderEliminar
  5. De esa lista, sólo he leído a Jonathan Franzen -yo pensaba que se llamaba Franzen y no Frazer-, concretamente "Las correcciones", y no sólo no me gustó, sino que me sentí estafada: el telefilm misógino definitivo de antena tres elevado a gran literatura. Y qué más...el final era de juzgado de guardia, y el personaje de la cocinera lesbiana y toda su historia, una mamarrachada de las que hacen época.

    No dudo que si lo lees igual acabas muerto de risa.

    ResponderEliminar

Lo + seguido