viernes, agosto 05, 2005

Un, dos, tres, responda otra vez...

Ante la alarmante ausencia de hechos relevantes en mi existencia (En Agosto se augura un bloj bastante coñazo) voy a contar una experiencia ajena que me ha parecido divertida. Hoy mientras comía con Cé. me ha estado relatando su empleo veraniego. El cual empezó hace unos días. Su actividad actual es ser encuestadora. Quizá haya alguién que pueda tildarlo de un trabajo menor, para jovenes o inmigrantes sin papeles, o simplemente indigno de su 'caché'. Bueno puede que sea así pero lo cierto es que por definición el hecho de trabajar es ya bastante indigno y muy pocas ocupaciones se rigen por autenticas vocaciones y suelen tratarse de meras prostituciones por dinero. ¿Qué quereís? Soy un puto (casi)filólogo tengo que estar preparado para cualquier situación de precariedad laboral. Con esto me lavo las manos con vistas a un futuro incierto.



Pues bien voy a contar lo que me ha gustado de la actividad encuestadora de mi compi. Su cometido es abordar a la gente por la calle robandoles un poco de tiempo y haciendo unas cuantas preguntas para un estudio de mercado que seguramente irá directo a maléficas multinacionales o a crear estadisticas para futuras noticias en los informativos de Antena3. Hasta aquí todo normal. Pero la genialidad viene a continuación. La primera pregunta es saber si se trata de una persona casada. Si la respuesta es negativa, siguiente cuestión es saber si esa persona tiene pareja sentimental y si al menos lleva dos años con la misma. Si nuevamente la respuesta es negativa hay que dar por concluída esa encuesta. La opinión de ese individuo no interesa. Lo cual según mi compi crea múltiples situaciones de inseguridad y desasosiego entre las personas que acceden de buen grado a perder su tiempo y en menos de nada son despreciados como autenticos parias.




Pero lo que me ha parecido mejor es cuando ella al mismo tiempo condescendiente y sobrada de sí misma (la mejor actitud para mezclarse con el poblacho), me ha explicado su truco con las chicas que a su juicio eran lo suficientemente feas. Para que estas no se sintiesen mal al verse repudiadas por su solteria ¿irresoluble?. Les hacía una tercera pregunta sobre su edad y contestasen lo que contestasen, les hacia ver que no encajaban en el perfil buscado de los encuestados por su excesiva juventud. Juas juas...
¡Qué crack! Sin embargo a la gente guapa y soltera que 'nos' den por culo! Menudo agravio comparativo en este mundo ya de por sí tan cruel. Pffffffffffffff

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