viernes, julio 29, 2005

You´re gonna be a star

Prosiguiendo con las crónica de las disfuncionalidades de una urbanización chaletera en época estival, tengo que comentar cómo y cuanto disfrute anoche de Operación Triunfo. Alto, no os confundais, aunque seguramente el programa conducido por Jess Vazquez tuvo sus buenas cotas de caviar catódico (como siempre lo han tenido todas las versiones de este mismo programa, ya fuese con Carlos Lozano o con Nikos Aliagas...) no creo que pueda compararse a lo que unos pocos afortunados vivimos ayer.



Como ya he comentado en este bloj enfrente de mi hogar hay un Centro cultural de vocación buenrrollista, donde a la mínima hacen una fiesta findesemanera unicamente para dar por culo a los que vivimos a lado. Anoche montaron otra juerga que seguramente molesto a los demás de la calle, pero he de reconocer que a mí me tuvieron un buen rato cotilleando embelesado desde la ventana. Los jovenes jipjoperos del barrio montarón una 'batalla de raperos'



Como muchos ya sabeís una de las ilusiones de mi vida desde siempre, hubiese sido ser negro y rapero, pero claro residiendo en los USA, la cuna del rap. Mi fantasia nunca fue encaminada hacia la música rap, que como tal me merece tanto desprecio como el folk, el blues, el rocanrol y todas las demás vertiente musicales que detesto. Sino por la forma de vida que implicaria mi status como tal: puños americanos de joyeria con mi nombre, cuatrolatas descapotables sin amortiguacion y hembras culonas en bikini por doquier. Pero claro este sueño siempre se ha topado con esas limitaciones espaciales y raciales que no puedo obviar. Además se que me aburriria de todo esto a los quince minutos, a pesar de las indudables ventajas estéticas. Nada tiene que ver mi educación sentimental con la de un chico negro de dieciseis años de Los Angeles (por ejemplo), por esto mismo creo que el rap jamás podra cuajar en español, más que como una forma de rebeldía marginal.



Aquí es donde retomo la gala de rapeo de anoche. Los adolescentes de mi urbanización (incluido mi vecino de al lado), una generación influida por Upa Dance y 8 millas, se subieron al escenario y cogieron el micro para dar salida en forma de corrosivas rimas a toda la rabia y sus frustraciones sociales. Pero claro ¿qué putos problemas pueden tener unos chavales que viven en una urbanización?... ¿Echar más gasolina al vespino? ¿Infringir el toque de queda? Pues no, por desgracia la verdad, eso sería demasiado genial.



La mejor solución era crearse una pose de incorformismo radical. Así que uno tras otro los protagonistas de la noche, con el fondo de unas repetitivas bases ritmicas, soltaron sus rimas hirientes. Todas cortadas por el mismo patrón: Soyelputoamo-nomejodaís-juegoalbasquetluegopodeísllamarmepleller-eirostodosacagar Una escena enternecedora ver los orgullosos padres aplaudir a sus retoños rebosantes de talento mientras proferían toda suerte de tacos. Hubo uno que me gustó especialmente ya que al parecer había venido exproceso desde El Escorial y todos estaban encantados con él. Creo que fue ese mismo el que tras haber tenido todo el que quisiese su momento de gloria se subió de nuevo al escenario y como si de una extraña suerte de 'jam session' se tratase, animo a sus compañeros de pasión a volver a subir con la frase:
- Venga va! Vamos a hacer unos piques! -



Pardiez, Qué bien me lo pase! Seguramente voy a ir derecho al infierno, pero merece la pena.

2 comentarios:

  1. Seguramente, el chico que bajó del Esco a 'hacer unos piques' lo hizo 'ex profeso'. Vas a ir al infierno, sí, pero por tus patadas al diccionario...

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