viernes, julio 15, 2005

Miserias del blogger

Para un peaton nato como yo, las limitaciones espaciales que me suponen el no haber adquirido el abonotrasportemensual son muchas. Sobre todo que mi libertad de movimientos se ve consideradamente reducida. Por ello ayer siendo del todo egoista, aunque no tanto como me gustaría llegar a ser, quede con un colega en un exótico punto de la ciudad como es Pacifico donde tenía que ir a devolver unos libros y consiguiendo así no gastar más que los mínimos viajes de mis múltiples bonodiez:(renfe, metrobus, interubanos...) Lo que me lleva a comentar estos datos sin interés es que este colega es alguien al igual que yo, sin talento, sin capacidad y sin un ápice de voluntad en aportar algo al mundo que no sea más que puro rencor. Es decir otro blogger más.


La estupida reflexión de hoy es comprobar como una vez estas metido en este ponzoñoso mundillo de las bitácoras, tu percepción del mundo se altera considerablemente: Estas más al tanto de lo que ocurre a tu alrededor, acudes a lugares y citas con la esperanza de encontrar autenticos 'filones de caviar' aunque realmente no te interesen una pela, etc... Prueba de la potenciación del radar de marujeo es lo que voy a relatar ahora.



Después de haber consumido catorce euros en cerveza helada, ya dentro de la estación de metro cada uno en un andén proseguiamos nuestra conversación en voz suficientemente alta como para entendernos. De repente a mi colega se le acercaron un grupo de quinceañeras reunidas en torno a un chavalote moderno y maqueao (seguramente por su propia madre) y se sentaron en el mismo banco que él. En ese instante interrumpimos la conversación y procedimos a ver, oír y callarnos como putas. Entonces ví como una de las chicas elogiando el olor del chico se abalanzo sobre su cuello para olijquearle mejor y adivinar si se trataba de colonia nenuco, chispas u otra de más postín. Acto seguido el resto de las muchachas se arremolinaron sobre el mozo para olfatearle y dar su propia opinión. En ese instante mi colega intentaba no despollarse de risa en sus caras y yo buscando su mirada complice, extendí la palma de mi mano mientras con la otra hacía como si escribiese encima. Gesto inequívoco de que tomase nota de hasta el más mínimo detalle, y por supuesto cagandonos de risa por compartir el mismo síntoma de disfuncionalidad.


Mañana más...

3 comentarios:

  1. Para mi que va a ser que te mordías los puños de rabia de no ser tu el quinceañero husmeado por jovenzuelas.

    Q

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  2. Te pasa que estás pseducido por encantamientos infernales. El bloj te ha devuelto la vista y el oido. Ambos sentidos suelen perderse cuando estudias una carrera de Letras. Siempre te mandan leer algún libro en el tren(como Rayuela, por ex.) Ahora los libros te sirven para cotillear disimulando.

    "La vida como un COMENTARIO de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.
    La vida, un ballet sobre un tema histórico, una historia sobre un hecho vivido, un hecho vivido sobre un hecho real.
    La vida, fotografía del número, posesión en las tinieblas (¿mujer, monstruo?), la vida, proxeneta de la muerte, espléndida baraja, tarot de claves olvidadas que unas manos gotosas rebajan a un triste solitario"

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  3. Comparto completamente la distorisón bloguer de la mirada cotidiana. Ya no ves personas, ves personajes. Ya no ves anécdotas divertidas, ves post hirientes.

    Esto te distancia del común de las personas aún más, y sólo sirve para cavarse un hoyo desde el que mirar y juzgar y pensar: "Todos son tontos menos yo" Ajeno y distante, el síndrome del cronista con mala leche.

    Pero a cambio te da un foro en el que poner lo que te dé la gana y hacerte el listillo non stop, que es lo que nos gusta de verdad.

    ¿Vale la pena?

    Por dios, claro que sí.

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