viernes, julio 08, 2005

Curso básico de interpretación de sueños VI

Atravieso una fase en la que estoy soñando mucho. Bueno quiero decir recordando cosas que he soñado cuando me despierto. Lamentablemente no todos los días puedo recuerdar algo utilizable para que el post del día se me escriba solo. Normalmente no queda nada más que imagenes o situaciones sueltas, que por divertidas que me puedan parecer sino estan dentro de una narración poco sirven para el bloj. Aquí va uno de los últimos días que si da para un post. Cómo me mola tener sueños con personajes 'famosos', denota tan poca personalidad pfffffffffffffffffffff


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Todo comenzaba en mi hogar, me despertaba y bajaba las escaleras. No había nadie más en la casa así que me disponia a desayunar cuando cruzaba la puerta un hombre con camisa floreada. Se trataba de Joaquín Luqui, bueno o alguién muy parecido, con la misma complexión pero mucho más joven, es decir con el pelo rubio ceniza supliendo su caracteristico pelo canoso. Yo le veía entrar como Pedro por su casa, solo que por la mía. Así que me puse a seguirle y entramos en la cocina donde le enganchaba por de trás y le hice una pregunta que me encantaría poder tener ocasión para hacerla en la vida real: - Oye, ¿Pero tú no estabas muerto? -



No recuerdo que me contestó. Lo esperable hubiese sido el marktwainiano: - Los rumores de mi muerte eran un tanto exagerados. - que hubiesen le hubiesen hecho ganarse toda mi confianza. No fue así y por tanto seguía con todas mis sospechas apuntando al extraño de mi hogar. Pero por una razón incomprensible en vez de buscar la confrontación y echarle a patadas, tomé la ilógica decisión de espiarle para ver que hacía. Pero en un momento de descuido, mientras preparaba el desayuno J.L. se escapó de mi campo visual. Asustado empecé a buscarle por todos lados y llamarle. Hasta que por una ventana le ví huyendo como un rayo hacia por la calle.



¡Maldición! Me habían robado en mi puta cara. Tan rápido como pude salía tras de él, pero me sacaba un buen trecho de ventaja que tenía que recuperar. Me dedique a gritar - Al ladrón, al ladrón. - con la esperanza de que alguién le parase. Por suerte los chavales de la urbanización se lanzaban con las bicis contra Joaquín Luqui (pffffffff esta imagen me txana tanto) y conseguían interrumpir su huida. Al momento llegaba yo, lo enganche por el cuello (recordemos mi formación como segurata) y le amenazaba para que no corriese más o iba a saber lo que era bueno. En ese instante supe ver que no era Joaquín Luqui sino que se trataba un actor pelirrojo ( Un tal Enrique Martinez) que había visto hace unos días en la peli "Slam" (donde casualmente Joaquín Luqui hacía un cameo). Junto a la panadería mis convecinos se arremolinaban alrededor nuestro y sin ningún tipo de prueba me daban toda la razón.



Sacamos de los bolsillos del falso J.L. un enorme fajo de billetes y unas joyas o cosas de valor, que aunque no había visto antes, sostenia con aplomo que las había robado de mi casa. Todo el mundo me instaba a llamar a la policía para que se pudriese en la cárcel. Así que yo me lo lleve por la fuerza a casa, donde ya estaba toda mi familia. Les relaté lo acontecido y ante mi sorpresa ni se inmutaron. El falso J.L. se sentó en el sofá como si nada hubiese pasado y mi progenitora le preguntó si le apetecia quedarse a comer. Nadie daba el paso para llamar a la policía y yo me enervaba cada vez más. Intente dirigirme hasta el teléfono y mi progenitora me lo impedía cortandome el paso, diciendome que lo que tenía que hacer es poner la mesa.



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Me pregunto cómo es que no me da ni la más mínima vergüenza contar cosas como estas. Cuanta mierda tengo en la cabeza. En fín, como siempre se agradeceran cualquier tipo de comentarios, análisis y pullas en mi contra.


Ciao.

1 comentario:

  1. Yo de Freud no tengo ni perra idea, pero de lo único que puedo dar fe es de que es verdad, tienes la cabeza llena de mierda.

    (Joaquin Luqui...madre mía)

    Saludos.

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